Geopolítica en el Pacífico: el plan de Estados Unidos para contener a China

Redacción Cuyo News
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La decisión de Estados Unidos de avanzar con la construcción de ocho nuevos buques anfibios para la Infantería de Marina refleja una transformación en su doctrina militar frente al crecimiento de China y la disputa por el control estratégico del Indo-Pacífico.

Aunque la adjudicación podría interpretarse como una compra más dentro del amplio presupuesto de defensa estadounidense, las características de las embarcaciones muestran un cambio en la forma en que Washington se prepara para un eventual conflicto de alta intensidad con Beijing.

El analista internacional Andrei Serbin Pont sostuvo que la planificación militar estadounidense se encuentra cada vez más concentrada en contener la expansión naval china y controlar los principales corredores marítimos de la región.

“La obsesión de Estados Unidos con China es real. Hay un operativo cerrojo sobre el avance chino en la región”, afirmó al analizar el alcance de la medida.

Ocho buques para una nueva estrategia militar

El contrato contempla la construcción de ocho buques de desembarco anfibio de la nueva clase McClung, denominada así en homenaje a la mayor Megan McClung, la primera oficial de la Infantería de Marina estadounidense fallecida en combate durante la guerra de Irak, en 2006.

Las unidades fueron diseñadas para transportar soldados, vehículos y equipamiento hacia costas que no cuentan con infraestructura portuaria. Esa capacidad permitirá realizar desembarcos sobre pequeñas islas y establecer posiciones avanzadas en poco tiempo.

“Hubo una noticia la semana pasada que es importante y tiene que ver con un nuevo contrato de la Infantería de Marina norteamericana para la adquisición de buques de desembarco anfibio. Estados Unidos compra equipamiento militar todo el tiempo, pero estos ocho buques anfibios livianos representan un cambio doctrinario”, explicó Serbin Pont.

El especialista agregó que “Esta clase de buques está diseñada específicamente para operaciones anfibias y permite transportar tropas y equipamiento hacia costas no preparadas. Eso es crucial para el tipo de operaciones que Estados Unidos imagina en el Pacífico”.

La incorporación de estas embarcaciones responde a una doctrina que busca distribuir las fuerzas en numerosos puntos de despliegue, en lugar de concentrar la capacidad militar en pocas plataformas de gran tamaño.

El esquema permitiría establecer pequeñas bases avanzadas, sostener operaciones en zonas alejadas y reducir la vulnerabilidad ante eventuales ataques dirigidos contra grandes concentraciones de tropas o equipamiento.

Las cadenas de islas frente a China

La estrategia estadounidense está directamente relacionada con la geografía del Indo-Pacífico. Frente al litoral chino se extienden dos cadenas de islas que ocupan un lugar central en la planificación militar de Washington y Beijing.

La primera cadena comienza en Japón, continúa por Taiwán y llega hasta Filipinas. Su control permitiría restringir la salida de la Armada china hacia el océano Pacífico y fortalecer la defensa de los aliados estadounidenses en la región.

“Como ven, en rojo está China y aparecen dos cadenas de islas. La primera va desde Japón, pasa por Taiwán y Filipinas, y es fundamental porque permite restringir la capacidad de proyección de la Armada china hacia el Pacífico”, señaló el analista.

La segunda cadena de islas funcionaría como una línea defensiva adicional, desde donde Estados Unidos podría garantizar el abastecimiento logístico, sostener operaciones militares y proyectar fuerzas ante una escalada del conflicto.

Dentro de este escenario, Taiwán ocupa una posición central. La planificación estadounidense considera la posibilidad de que China intente ampliar su control sobre la isla y consolidar una salida naval más directa hacia el Pacífico.

Un cerrojo sobre la proyección naval de Beijing

Serbin Pont definió la arquitectura militar desplegada por Estados Unidos y sus aliados como un “operativo cerrojo”, orientado a impedir que China amplíe su capacidad de proyectar poder más allá de sus costas.

“La expectativa es que, en caso de conflicto, China busque ejercer control sobre estas islas, especialmente Taiwán. Lo que intenta hacer Estados Unidos es exactamente lo contrario: impedir que esa proyección naval se consolide”, explicó.

La estrategia no implica rodear físicamente el territorio chino, sino controlar los pasos marítimos fundamentales para el desplazamiento de su flota. Para lograrlo, Washington busca combinar bases aliadas, posiciones avanzadas y unidades capaces de movilizar tropas entre islas sin depender de puertos convencionales.

Los ocho nuevos buques anfibios se integrarán a ese esquema como plataformas de transporte y despliegue rápido. Su función será facilitar el movimiento de soldados, vehículos y sistemas militares hacia distintos puntos de la región.

La adjudicación del contrato confirma que la competencia con China dejó de ser únicamente económica y diplomática. La disputa por Taiwán, los corredores marítimos y el control del Pacífico ocupa ahora un lugar central en la reorganización de las capacidades militares estadounidenses.

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