El Gobierno de Perú confirmó que, a partir de 2026, los jóvenes que cumplan 17 años deberán inscribirse obligatoriamente en el registro militar. La medida busca reforzar el cumplimiento de una obligación administrativa vigente desde hace años, aunque muchas veces pasaba inadvertida.
La inscripción no implica incorporarse al servicio militar, sino únicamente quedar registrado dentro del sistema. Sin embargo, quienes no realicen el trámite dentro del plazo establecido serán considerados «omisos» y quedarán alcanzados por una sanción económica.
Multa para quienes no cumplan con la inscripción
La normativa establece que los jóvenes que no completen el registro deberán pagar una multa equivalente al 5% de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT), lo que para 2026 representa aproximadamente 275 soles.
La sanción comienza a regir una vez vencido el plazo legal y permanece vigente hasta que el ciudadano regularice su situación. Es decir, completar la inscripción con posterioridad no elimina automáticamente la penalidad económica.
Quiénes deben inscribirse y qué excepciones existen
La obligación alcanza a todos los jóvenes que cumplen 17 años, quienes deberán realizar el trámite de inscripción dentro de los plazos fijados por la legislación peruana.
La normativa contempla algunas excepciones. Una de ellas alcanza a quienes decidan incorporarse voluntariamente al servicio militar dentro del período previsto por la ley, caso en el que podrán evitar el pago de la multa.
Registro obligatorio, pero sin servicio militar forzado
Las autoridades remarcaron que la inscripción obligatoria no supone el regreso del servicio militar obligatorio. El trámite tiene un carácter exclusivamente registral y administrativo, aunque su incumplimiento ahora genera consecuencias económicas para quienes no lo realicen en tiempo y forma.
El Gobierno de Perú ratificó que, desde 2026, los jóvenes que cumplan 17 años deberán inscribirse obligatoriamente en el registro militar. Quienes no realicen el trámite dentro del plazo serán considerados omisos y deberán pagar una multa equivalente al 5% de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT), salvo excepciones previstas por la normativa.
La multa ronda los 275 soles. No por faltar al servicio militar, sino por no anotarte en un registro. A veces el primer uniforme que te entrega el Estado es una boleta de pago.
La inscripción sigue sin obligar a nadie a incorporarse a las Fuerzas Armadas, pero el trámite pasó de ser ese papel que muchos dejaban para después a tener el mismo nivel de urgencia que renovar el DNI cuando ya no te reconoce ni el lector biométrico. La burocracia encontró otra forma de hacerse notar: esta vez con calculadora en mano.
Durante años, el registro militar quedó en esa categoría de obligaciones que convivían con los manuales de instrucciones de los electrodomésticos: todos sabían que existían, pocos les prestaban demasiada atención. Ahora la diferencia es que ignorarlo puede costar dinero. El sistema decidió que la memoria selectiva también tenga arancel.
La medida apunta a reforzar el cumplimiento de una obligación administrativa prevista por la legislación peruana y deja en claro que una cosa es registrarse y otra muy distinta es prestar servicio militar. Pero cuando la explicación necesita repetirse tantas veces es porque alguien ya imaginó el peor escenario. El título asusta más rápido que el decreto.
La excepción tampoco pierde el estilo: si el joven opta por incorporarse voluntariamente al servicio militar dentro de los plazos establecidos, la multa puede evitarse. Es como esos descuentos que aparecen después de que viste el precio completo. Primero el susto, después la letra chica.
En algunos países el trámite más caro es comprar un auto. En otros, acordarte de anotarte en una lista. La administración pública también tiene sentido del suspenso.