El presidente Javier Milei recibió este lunes en la Quinta de Olivos al senador brasileño Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y una de las principales figuras de la derecha de Brasil. Horas después del encuentro, el Gobierno confirmó que el mandatario argentino no viajará este martes a la Cumbre del Mercosur, que se desarrollará en Paraguay.
La imagen de la reunión fue difundida por el propio Presidente en sus redes sociales junto al mensaje: «Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flavio Bolsonaro. VLLC», en una clara señal de respaldo político al dirigente brasileño.
Milei no asistirá a la Cumbre del Mercosur
Desde la Casa Rosada explicaron que la decisión responde a la necesidad de permanecer en Buenos Aires para coordinar tareas junto al nuevo jefe de Gabinete y el resto de los ministros, además de avanzar en los preparativos para la jura de Diego Santilli.
En representación de la Argentina viajará el canciller Pablo Quirno, quien ya participa de las reuniones previas que se desarrollan en Asunción.
La suspensión del viaje también evita un nuevo encuentro entre Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes tenían previsto coincidir durante la cumbre regional. La relación entre ambos mandatarios continúa atravesada por fuertes diferencias políticas e ideológicas.
Una agenda centrada en las alianzas políticas
Tras cancelar su participación en la cumbre del Mercosur, Milei volverá a compartir una actividad con Flavio Bolsonaro durante la noche de este lunes.
Ambos participarán de la Cumbre de los Caucus Parlamentarios de Aliados de Israel, un encuentro que reunirá a legisladores y dirigentes de distintos países con el objetivo de expresar su respaldo al Estado de Israel y promover nuevas instancias de cooperación.
La decisión de permanecer en Buenos Aires y participar de este evento junto al senador brasileño vuelve a reflejar el perfil que el Gobierno busca imprimir a su política exterior, privilegiando los vínculos con dirigentes y espacios políticos afines desde el punto de vista ideológico.
Mientras el Mercosur celebra una nueva cumbre en Paraguay, la ausencia del Presidente argentino marca un nuevo capítulo en la relación entre la administración de Milei y el bloque regional, al tiempo que mantiene el foco en la construcción de alianzas internacionales con referentes de la derecha latinoamericana y otros actores políticos cercanos a su visión.
El presidente Javier Milei recibió en la Quinta de Olivos al senador brasileño Flavio Bolsonaro y, horas más tarde, confirmó que no viajará a la Cumbre del Mercosur en Paraguay. El Gobierno argumentó que permanecerá en Buenos Aires para trabajar con el Gabinete, mientras la decisión también evita un nuevo encuentro con el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
La diplomacia moderna tiene dos formas de resolver un encuentro incómodo. La primera consiste en asistir, estrechar manos, sonreír durante exactamente siete segundos para la foto oficial y luego volver a ignorarse con elegancia institucional. La segunda es mucho más sencilla: directamente no ir. Parece que alguien encontró que esa opción consume menos combustible, menos protocolo y, sobre todo, menos paciencia.
Mientras el Mercosur preparaba la tradicional coreografía de banderas, discursos y apretones de manos que luego analizan los expertos en lenguaje corporal como si descifraran un jeroglífico egipcio, en Olivos se desarrollaba otra escena. Javier Milei recibía a Flavio Bolsonaro, heredero político de una de las familias más influyentes de la derecha brasileña, y dejaba una postal con un mensaje que probablemente hizo trabajar horas extras a los analistas internacionales. En política exterior hay comunicados oficiales y después están las publicaciones en redes sociales, que hoy parecen tener rango de documento diplomático.
La agenda terminó pareciendo una aplicación de citas para líderes políticos: algunos encuentros se confirman con entusiasmo, otros quedan en visto y algunos directamente se cancelan antes de que alguien reserve el salón. Mientras en Paraguay esperaban una foto entre Milei y Lula, la programación cambió de rumbo y el Presidente optó por permanecer en Buenos Aires. Oficialmente, para trabajar con su equipo. Políticamente, el efecto colateral fue evitar otra imagen con el mandatario brasileño, cuya relación con la Casa Rosada lleva tanto tiempo en modo turbulencia que ya debería acumular millas.
Como si hiciera falta una señal adicional, la jornada concluirá con Milei y Flavio Bolsonaro compartiendo un acto de respaldo a Israel. En diplomacia los gestos suelen pesar tanto como las palabras, y a veces incluso más que los viajes cancelados. Porque en un mundo donde cada fotografía se convierte en un mensaje y cada ausencia también comunica, la política exterior terminó pareciéndose a una red social: no siempre importa quién aparece en la imagen; a veces la noticia es quién decidió no salir en ella.