El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, protagonizaron el domingo 18 de octubre el primer debate presidencial de la campaña antes de la segunda vuelta, prevista para el domingo 25. El cruce, emitido por la cadena Band desde San Pablo, estuvo marcado por acusaciones de corrupción, chicanas personales y propuestas sobre seguridad, según informaron medios.
Uno de los momentos más comentados fue una referencia a la Argentina. Lula cuestionó la alianza de su rival con Javier Milei y le preguntó: «¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?», en alusión al programa de ajuste del Gobierno argentino. También le preguntó si pensaba «entregar nuestros recursos a Estados Unidos», por los vínculos de la familia Bolsonaro con el gobierno de Donald Trump. Flávio respondió que era una mentira y que había viajado a Washington «a defender los intereses de los empresarios».
Los presos, la nariz y el narcoterrorismo
El senador acusó al presidente de que la criminalidad «explotó» durante su gestión y le preguntó por qué, según él, el 73% de los presos había votado por Lula. El mandatario contestó que quería el voto de todos los presos, «hasta el de tu padre». Cuando Lula le pidió explicaciones por un aporte de un banquero detenido para una película sobre Jair Bolsonaro, un caso que investiga la Policía, Flávio respondió: «Tu nariz está creciendo, Lula».
En seguridad, Flávio prometió declarar la guerra al «narcoterrorismo» desde enero, con penas de hasta 80 años para los líderes de organizaciones criminales. Lula defendió la ley antifacciones aprobada en su gobierno y prometió crear un Ministerio de Seguridad Pública si el Senado aprueba su reforma.
En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos válidos y Lula, el 45%.
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se cruzaron con acusaciones de corrupción, chicanas familiares y una pregunta con nombre argentino en el primer debate antes del balotaje del domingo 25 de octubre en Brasil. «¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?», le preguntó el presidente al senador, que lo acusó de haber recibido el voto del 73% de los presos. La seguridad y el crimen organizado fueron los otros ejes.
Milei no estaba en el estudio, pero se coló en el debate brasileño. Lula le preguntó a Flávio Bolsonaro si ya había pedido prestada la motosierra del presidente argentino, y en la Argentina más de uno se dio vuelta a mirar la tele. Exportamos carne, vino, futbolistas y, ahora, metáforas de campaña.
Flávio contestó con lo suyo: que el 73% de los presos había votado por Lula. El presidente le devolvió la pelota con una sonrisa: dijo que quería el voto de todos los presos, incluido el de Jair Bolsonaro, el padre del candidato. En un debate presidencial, ese es el tipo de golpe que se repite toda la semana en los noticieros.
Entre chicanas también hubo programa: el senador prometió guerra al «narcoterrorismo» y penas de hasta 80 años; Lula, un Ministerio de Seguridad Pública. Faltan seis días, la primera vuelta terminó 47 a 45 y los dos saben que el que gane va a tener que gobernar un país partido al medio.
