La Rioja registró en julio de 2026 la mayor caída del país en la cantidad de empresas empleadoras formales, con un retroceso interanual del 16,6%, según un relevamiento elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
La contracción quintuplicó el promedio nacional, que se ubicó en -3,1%.
El informe señala que la provincia pasó de 2.578 empleadores formales en julio de 2025 a 2.149 un año después, lo que representa la desaparición neta de 429 empresas en doce meses.
Si la comparación se extiende hasta noviembre de 2023, cuando La Rioja contaba con 2.666 empleadores registrados, la pérdida asciende a 517 firmas, equivalente a una caída del 19,4% del entramado productivo privado.
La peor caída del país
De las 24 jurisdicciones analizadas, solamente Neuquén logró evitar la tendencia negativa, con una suba del 0,2% y 18 nuevas empresas, impulsadas principalmente por la actividad hidrocarburífera.
En el resto del país predominaron las bajas, aunque ninguna provincia alcanzó los niveles de deterioro registrados en La Rioja.
La Ciudad de Buenos Aires mostró una caída del 1,3%, Córdoba del 4,8% y Santa Fe del 2,7%.
Entre las provincias vecinas, Catamarca registró una baja del 6,3% y San Juan del 2,7%.
La Rioja también duplicó prácticamente el retroceso de jurisdicciones como Misiones, con -8,7%, y Tierra del Fuego, con -8%.
Comercio y construcción, los sectores más afectados
El comercio fue uno de los rubros con mayor deterioro. La provincia registró una caída interanual del 21,5% en la cantidad de empresas del sector.
Ese resultado ubicó a La Rioja como la jurisdicción con mayor retroceso comercial del país, por encima de provincias como Tucumán, con -2,6%, o Mendoza, con -2,9%.
La construcción presentó un panorama similar.
La cantidad de empresas constructoras con personal a cargo cayó 22,1%, en un contexto marcado por la interrupción de transferencias nacionales para infraestructura y la desaceleración de proyectos privados.
La Rioja encabezó también este ranking negativo, junto con Santa Cruz, con -14,1%, y Tierra del Fuego, con -14,5%.
En contraste, San Juan mostró una variación positiva del 11,9% en el sector de la construcción.
La industria también profundizó su retroceso
La industria manufacturera riojana registró una caída del 15,7% en la cantidad de establecimientos empleadores respecto de julio de 2025.
Ese desempeño fue el segundo peor del país, sólo detrás de Formosa, que mostró una contracción del 17,5%.
El deterioro coincide con un escenario de suspensiones y retiros voluntarios en el Parque Industrial de la capital provincial.
Dentro de ese contexto, la empresa textil Hilado S.A. debió avanzar con la apertura de un concurso preventivo de acreedores.
El segmento que agrupa servicios y transporte también mostró una baja del 11,8%, lo que confirma que la pérdida de empleadores se extendió a distintos sectores de la economía provincial.
Más presión sobre el empleo y la economía provincial
La reducción sostenida en la cantidad de empresas empleadoras afecta de manera directa al empleo registrado y limita la capacidad de recuperación de la actividad privada.
El retroceso también incrementa la presión sobre el Estado provincial, en un contexto donde una menor cantidad de firmas implica menos oportunidades laborales, menor inversión y una base productiva más reducida.
Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran así que La Rioja atraviesa uno de los escenarios más críticos del país en materia de pérdida de empresas formales, con caídas profundas en comercio, construcción, industria y servicios
La Rioja registró en julio de 2026 la mayor caída del país en la cantidad de empresas empleadoras formales, con una baja interanual del 16,6%, según un relevamiento de Politikon Chaco basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. La provincia perdió 429 firmas en un año y 517 desde noviembre de 2023, con fuertes retrocesos en comercio, construcción e industria.
La Rioja consiguió un primer puesto que nadie quiere festejar: lideró el ranking nacional de destrucción de empresas empleadoras. En julio de 2026, la cantidad de firmas formales cayó 16,6% interanual, un retroceso que no sólo supera al promedio nacional sino que lo mira desde bastante lejos, como esos resultados deportivos donde uno ya deja de preguntar cuánto falta para terminar.
El dato duro muestra que quedaron 2.149 empleadores activos, frente a 2.578 un año antes. Son 429 empresas menos en doce meses y 517 menos si la comparación se extiende hasta noviembre de 2023. Dicho de otro modo: no se trata de una mala semana, de una temporada floja o de una estadística caprichosa. El tejido privado viene achicándose con una constancia que ya empieza a parecer política de Estado, aunque nadie la haya presentado como tal.
El comercio cayó 21,5%, la construcción 22,1% y la industria manufacturera 15,7%. Es decir, la crisis decidió diversificarse para no dejar sectores afuera. Mientras Neuquén logra mantenerse a flote gracias al petróleo y San Juan muestra números mejores en construcción, La Rioja quedó atrapada en un escenario donde la demanda interna se debilita, la obra se frena y las fábricas reducen actividad.
El cuadro tiene además una consecuencia política evidente: cuanto menos empleo privado formal existe, más presión recae sobre el Estado provincial como sostén económico y social. La economía local entra así en un círculo incómodo donde cae el sector privado, aumenta la dependencia pública y cada nueva empresa que baja la persiana deja menos margen para romper esa dinámica.
En resumen, el problema ya no es solamente cuántas empresas cerraron, sino cuántas quedan para sostener empleo, inversión y recaudación. La Rioja encabeza el ranking nacional, sí, pero en una tabla en la que ganar significa exactamente lo contrario de prosperar
