La Libertad Avanza y el PRO volverán a reunirse este martes en la Casa Rosada para intentar reactivar una negociación política que permanece prácticamente paralizada y que está atravesada por diferencias tanto entre ambos espacios como dentro de cada uno de ellos.
»Vamos a ver si lo levantamos». Con esa frase, uno de los protagonistas de las conversaciones resumió el clima previo a la cumbre prevista para las 15 en la sede gubernamental.
La reunión se desarrollará en el despacho del jefe de Gabinete, Diego Santilli, ubicado en la planta baja de la Casa Rosada. Participarán los primos Menem, Santilli, el titular del bloque de diputados del PRO, Cristian Ritondo, y Fernando de Andreis, secretario general del partido y uno de los dirigentes de mayor confianza de Mauricio Macri.
Las expectativas son moderadas debido a la persistente desconfianza entre Javier Milei y Mauricio Macri y, además, por las diferencias internas que atraviesan tanto al oficialismo como al PRO.
Dos velocidades dentro del Gobierno
Dentro de La Libertad Avanza conviven estrategias diferentes respecto de los tiempos y las condiciones para cerrar acuerdos políticos.
Santilli pretende acelerar las conversaciones con entre ocho y diez gobernadores para garantizar los votos necesarios para aprobar el Presupuesto 2027 y avanzar con la suspensión de las PASO.
Entre los mandatarios con los que busca fortalecer el diálogo aparecen tres vinculados con el PRO: Ignacio Torres, de Chubut; Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; y Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En esa estrategia coincide el ministro de Economía, Luis Caputo, quien considera necesario construir acuerdos políticos que aporten previsibilidad y transmitan señales de gobernabilidad hacia los mercados.
La evaluación de ese sector del Gobierno es que, sin respaldos legislativos y territoriales, el oficialismo encontrará mayores dificultades para sostener su agenda y preservar la estabilidad económica.
Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, plantean una posición diferente. Ambos prefieren extender las negociaciones al menos hasta diciembre y endurecer las condiciones frente a los gobernadores.
La estrategia apunta también a conservar la mayor cantidad posible de candidaturas libertarias de cara a 2027, por lo que la disputa excede el plano legislativo y se proyecta directamente sobre el reparto de poder territorial.
Santilli busca destrabar la negociación
Santilli intenta acercar las distintas posiciones y mantuvo conversaciones privadas con Karina Milei, considerada una interlocutora central para cualquier acuerdo político dentro del oficialismo.
Sin embargo, la ausencia de una estrategia única en La Libertad Avanza continúa condicionando las conversaciones con el PRO.
El macrismo enfrenta, a su vez, su propia fragmentación interna.
Mauricio Macri mantiene una fuerte desconfianza hacia el oficialismo libertario y evita comprometerse con un entendimiento que, por ahora, considera carente de garantías políticas y electorales.
De todos modos, durante los últimos días retomó contactos con Karina Milei.
El expresidente también deja abierta la posibilidad de una eventual candidatura presidencial de Hernán Lacunza, cuya propuesta política se diferencia de los sectores del PRO que promueven una alianza más estrecha con Milei.
Macri no respaldó públicamente esa alternativa, aunque tampoco la descartó.
El PRO tampoco logra definir una estrategia común
Jorge Macri mantiene una posición diferente. El jefe de Gobierno porteño está dispuesto a avanzar con un acuerdo electoral con La Libertad Avanza que contemple su candidatura a la reelección en la Ciudad y una fórmula compartida con un vicejefe o vicejefa libertaria.
Ritondo representa, dentro del PRO, al sector que considera necesario preservar la alianza política con el oficialismo.
Otros dirigentes, en cambio, analizan la posibilidad de construir una alternativa junto con sectores de centro y diferenciarse del proyecto libertario.
En ese escenario también aparece Lacunza, quien explora una eventual proyección política propia, aunque su candidatura todavía no cuenta con respaldo orgánico dentro del partido.
Ni Ritondo ni Soledad Martínez, intendenta de Vicente López y vicepresidenta del PRO nacional, figuran entre quienes impulsan esa postulación.
Además, dentro del partido existen cuestionamientos sobre algunos de los dirigentes incorporados por Lacunza a su armado político.
La nueva reunión encuentra así a La Libertad Avanza y al PRO atravesados por contradicciones similares: mientras algunos referentes consideran imprescindible acelerar los acuerdos para garantizar gobernabilidad y ordenar el escenario electoral, otros prefieren esperar y negociar mejores posiciones antes de hacer concesiones.
El martes volverán a sentarse alrededor de la misma mesa. Por ahora, sin embargo, las diferencias internas de cada espacio aparecen tan relevantes como las que todavía separan a libertarios y macristas.
La Libertad Avanza y el PRO volverán a reunirse este martes en la Casa Rosada para intentar destrabar un acuerdo político que permanece estancado. Diego Santilli y Luis Caputo buscan acelerar entendimientos con gobernadores, mientras los Menem prefieren negociar con más tiempo. Del lado macrista, Mauricio Macri mantiene sus reservas y el partido sigue dividido sobre su estrategia para 2027.
La Libertad Avanza y el PRO volverán a sentarse a negociar con la esperanza de que esta vez ocurra ese fenómeno político cada vez más exótico conocido como “acuerdo”. La cita será el martes en la Casa Rosada, donde libertarios y macristas intentarán reanimar una relación que no está muerta, pero tampoco parece especialmente interesada en caminar por sus propios medios.
Diego Santilli quiere acelerar. Luis Caputo también. Ambos consideran que cerrar acuerdos con gobernadores ayudaría a conseguir votos para el Presupuesto 2027, avanzar con la suspensión de las PASO y, de paso, mandar alguna señal de normalidad a los mercados. Los Menem, en cambio, parecen mirar el mismo reloj con otra zona horaria: prefieren estirar las conversaciones y llegar a diciembre con más margen para discutir candidaturas y condiciones.
Del otro lado de la mesa, el PRO tampoco llega precisamente con un manual unificado. Mauricio Macri mantiene su desconfianza hacia los libertarios, Jorge Macri está dispuesto a negociar una alianza electoral en la Ciudad y Cristian Ritondo representa al sector que busca sostener el vínculo con Milei. En paralelo, Hernán Lacunza aparece como posible alternativa presidencial, aunque sin respaldo orgánico suficiente y con más interrogantes que proclamaciones.
El cuadro general tiene una simetría casi artística: dos espacios que necesitan entenderse, pero primero deberían lograr entenderse consigo mismos. Cada sector llega a la negociación con internas, candidatos, gobernadores, desconfianzas y distintas velocidades. Es una mesa política con tantos tableros simultáneos que probablemente requiera más mapas que sillas.
El martes volverán a intentarlo. Quizás haya avances, quizás aparezcan nuevas condiciones o quizás todos salgan diciendo que fue una reunión “positiva” mientras siguen exactamente donde estaban. En la política argentina, a veces levantar una negociación no significa cerrar un acuerdo: alcanza con conseguir que siga respirando hasta la próxima cumbre.
