El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) de Mendoza puso en marcha un nuevo programa público-privado destinado a ampliar la oferta habitacional mediante la construcción de pequeños barrios dirigidos a familias de clase media.
La iniciativa contempla una primera etapa con aproximadamente 275 viviendas distribuidas en distintos puntos de la provincia, a través de proyectos que serán desarrollados por empresas privadas con financiamiento parcial del Estado.
Cómo funcionará el nuevo esquema
El programa forma parte del Programa de Inversión Pública para el Desarrollo de Viviendas, que combina aportes del Gobierno provincial, desarrolladores inmobiliarios y futuros adjudicatarios.
Las empresas interesadas deberán presentar proyectos integrales que incluyan terrenos, urbanización, infraestructura y construcción de conjuntos habitacionales de entre 5 y 30 viviendas. Una vez aprobados, se abrirá la convocatoria para las familias que deseen acceder a una unidad.
Las obras deberán ejecutarse en un plazo máximo de 14 meses desde su aprobación, según lo establecido por la operatoria.
Financiamiento y destinatarios
El IPV podrá financiar hasta el 40% del valor total de cada emprendimiento, tomando como referencia un monto de hasta $130 millones por vivienda para calcular el aporte estatal.
El porcentaje restante deberá ser cubierto entre los desarrolladores privados y los adjudicatarios, mediante planes de financiación que podrán extenderse por hasta 20 años.
La operatoria está orientada principalmente a familias de clase media que no reúnen las condiciones para acceder a una vivienda social tradicional, pero que tampoco logran obtener un crédito hipotecario dentro del sistema financiero.
El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) de Mendoza lanzó un programa público-privado para construir pequeños barrios destinados a familias de clase media. La iniciativa prevé unas 275 viviendas, financiamiento estatal de hasta el 40% del proyecto y planes de pago de hasta 20 años para los adjudicatarios.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La casa propia dejó de ser solamente un sueño. También se convirtió en una planilla de Excel. Entre alquileres, créditos imposibles y precios que siempre llegan antes que el sueldo, cualquier programa habitacional despierta más expectativa que un sorteo de fin de año.
El IPV decidió probar un camino distinto. En lugar de levantar enormes barrios concentrados en un solo punto, apuesta por conjuntos pequeños distribuidos en diferentes zonas. Menos megacomplejos y más desarrollos de escala barrial. Como pasar del hipermercado al almacén de la esquina, pero con viviendas.
El esquema suma al sector privado para presentar proyectos completos, desde el terreno hasta la infraestructura y la construcción. Recién cuando esas iniciativas estén aprobadas llegará el momento de abrir las inscripciones para las familias interesadas. Primero se construye la oferta. Después aparece la demanda. Un orden que en materia inmobiliaria no siempre es habitual.
La iniciativa está orientada a quienes suelen quedar en el medio del sistema: familias que no cumplen los requisitos para acceder a una vivienda social, pero tampoco reúnen las condiciones para obtener un crédito hipotecario tradicional. Ese segmento que muchas veces queda demasiado lejos de una ayuda estatal y demasiado cerca de una cuota bancaria imposible de pagar.
El desafío será comprobar si el modelo logra ampliar el acceso a la vivienda en un contexto donde el costo de construir y comprar sigue representando uno de los principales obstáculos para miles de hogares mendocinos. Porque levantar una casa puede llevar catorce meses. Juntar el dinero suele demorar bastante más.
En Argentina, a veces el metro cuadrado parece crecer más rápido que la familia que quiere habitarlo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) de Mendoza puso en marcha un nuevo programa público-privado destinado a ampliar la oferta habitacional mediante la construcción de pequeños barrios dirigidos a familias de clase media.
La iniciativa contempla una primera etapa con aproximadamente 275 viviendas distribuidas en distintos puntos de la provincia, a través de proyectos que serán desarrollados por empresas privadas con financiamiento parcial del Estado.
Cómo funcionará el nuevo esquema
El programa forma parte del Programa de Inversión Pública para el Desarrollo de Viviendas, que combina aportes del Gobierno provincial, desarrolladores inmobiliarios y futuros adjudicatarios.
Las empresas interesadas deberán presentar proyectos integrales que incluyan terrenos, urbanización, infraestructura y construcción de conjuntos habitacionales de entre 5 y 30 viviendas. Una vez aprobados, se abrirá la convocatoria para las familias que deseen acceder a una unidad.
Las obras deberán ejecutarse en un plazo máximo de 14 meses desde su aprobación, según lo establecido por la operatoria.
Financiamiento y destinatarios
El IPV podrá financiar hasta el 40% del valor total de cada emprendimiento, tomando como referencia un monto de hasta $130 millones por vivienda para calcular el aporte estatal.
El porcentaje restante deberá ser cubierto entre los desarrolladores privados y los adjudicatarios, mediante planes de financiación que podrán extenderse por hasta 20 años.
La operatoria está orientada principalmente a familias de clase media que no reúnen las condiciones para acceder a una vivienda social tradicional, pero que tampoco logran obtener un crédito hipotecario dentro del sistema financiero.
El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) de Mendoza lanzó un programa público-privado para construir pequeños barrios destinados a familias de clase media. La iniciativa prevé unas 275 viviendas, financiamiento estatal de hasta el 40% del proyecto y planes de pago de hasta 20 años para los adjudicatarios.
La casa propia dejó de ser solamente un sueño. También se convirtió en una planilla de Excel. Entre alquileres, créditos imposibles y precios que siempre llegan antes que el sueldo, cualquier programa habitacional despierta más expectativa que un sorteo de fin de año.
El IPV decidió probar un camino distinto. En lugar de levantar enormes barrios concentrados en un solo punto, apuesta por conjuntos pequeños distribuidos en diferentes zonas. Menos megacomplejos y más desarrollos de escala barrial. Como pasar del hipermercado al almacén de la esquina, pero con viviendas.
El esquema suma al sector privado para presentar proyectos completos, desde el terreno hasta la infraestructura y la construcción. Recién cuando esas iniciativas estén aprobadas llegará el momento de abrir las inscripciones para las familias interesadas. Primero se construye la oferta. Después aparece la demanda. Un orden que en materia inmobiliaria no siempre es habitual.
La iniciativa está orientada a quienes suelen quedar en el medio del sistema: familias que no cumplen los requisitos para acceder a una vivienda social, pero tampoco reúnen las condiciones para obtener un crédito hipotecario tradicional. Ese segmento que muchas veces queda demasiado lejos de una ayuda estatal y demasiado cerca de una cuota bancaria imposible de pagar.
El desafío será comprobar si el modelo logra ampliar el acceso a la vivienda en un contexto donde el costo de construir y comprar sigue representando uno de los principales obstáculos para miles de hogares mendocinos. Porque levantar una casa puede llevar catorce meses. Juntar el dinero suele demorar bastante más.
En Argentina, a veces el metro cuadrado parece crecer más rápido que la familia que quiere habitarlo.