El Gobierno nacional volvió a comprobar esta semana la fragilidad de su esquema de alianzas parlamentarias. La oposición quedó a solo ocho diputados de conseguir el quorum necesario para debatir el rechazo del DNU 70/2023, una de las principales herramientas jurídicas del programa de reformas impulsado por Javier Milei.

A las 14.31 del jueves, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, dio por fracasada la sesión luego de que se sentaran 121 legisladores, ocho menos de los 129 necesarios.

El resultado permitió al oficialismo preservar el decreto, aunque también dejó expuesta la escasa distancia que lo separó de una derrota política de gran magnitud.

La escena anticipó un escenario que podría repetirse durante los próximos meses: un Gobierno obligado a negociar voto por voto, una oposición peronista que todavía no encuentra un liderazgo unificado y un grupo de gobernadores con capacidad para inclinar las principales votaciones del Congreso.

El DNU 70 y una negociación hasta último momento

Una serie de movimientos judiciales, parlamentarios y políticos contribuyeron a impedir que la oposición consiguiera el número necesario para abrir la sesión.

Entre ellos estuvo una intervención cautelar de la Corte Suprema que repuso la vigencia de la ley que limita la compra de tierras rurales por extranjeros, además de un dictamen impulsado por el radicalismo para incorporar esa protección dentro de otra iniciativa legislativa.

En paralelo, el Gobierno desplegó negociaciones con diferentes provincias que terminaron traduciéndose en ausencias de diputados.

El resultado permitió preservar el DNU, pero no garantiza que el oficialismo pueda defenderlo nuevamente si la oposición vuelve a intentar su rechazo.

La dificultad surge del esquema político sobre el que se sostiene La Libertad Avanza: acuerdos circunstanciales con sectores que acompañan determinadas reformas, pero que mantienen autonomía frente al Gobierno.

La capacidad presidencial para conseguir esos respaldos está estrechamente vinculada con la fortaleza política y electoral de Milei. Cuando su imagen mejora, los acuerdos resultan más accesibles; cuando pierde apoyo, cada negociación exige mayores concesiones.

Caputo, los mercados y la «bazuca» de dólares

El ministro de Economía, Luis Caputo, aparece entre quienes impulsan la necesidad de consolidar una coalición oficialista capaz de ofrecer mayor previsibilidad política.

La preocupación está relacionada con las dudas que persisten entre los inversores sobre el futuro del programa económico argentino, en un contexto atravesado por menor crecimiento y pérdida de puestos de trabajo.

Karina Milei y los principales operadores políticos del oficialismo habían evitado hasta ahora consolidar una alianza estable con Pro y los gobernadores cercanos, con la intención de definir esas asociaciones más cerca de las elecciones.

Sin embargo, el escenario actual obliga a sostener una negociación permanente con mandatarios provinciales que evalúan sus decisiones de acuerdo con sus propias necesidades políticas y financieras.

Milei también buscó enviar señales de confianza hacia los mercados al asegurar que cuenta con una »bazuca de dólares» para enfrentar una eventual corrida cambiaria durante el proceso electoral.

En un primer momento mencionó una capacidad de intervención por US$75.000 millones, incluyendo swaps con China y Estados Unidos, eventuales compras de reservas y operaciones de futuros.

Días después elevó la cifra a US$125.000 millones, incorporando además estimaciones de superávit comercial futuro y recursos vinculados con inversiones bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones.

El riesgo país cerró el viernes en 648 puntos, un 10% por encima del nivel registrado al comienzo de la semana.

En paralelo, el Presidente debió ratificar públicamente a Caputo en el Ministerio de Economía mientras el funcionario participaba de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional en el sudeste asiático.

»Hay un equipo que se encarga de la estrategia política. De la economía me encargo yo», afirmó Milei, quien también calificó como «simbiótica» su relación con el ministro.

El Gobierno resigna reformas para evitar derrotas

La estrategia oficialista comenzó a priorizar la preservación de gobernabilidad por encima de algunos objetivos reformistas originales.

Uno de los ejemplos es la ley de tierras, cuya derogación Milei promovía desde el comienzo de su gestión. Ahora, el Gobierno debe encontrar una fórmula que permita sostenerla parcialmente y evitar que la discusión se transforme en un nuevo foco de conflicto político.

En materia de Discapacidad se desarrolla una dinámica similar: diputados libertarios negocian un proyecto capaz de mantener el respaldo de sus aliados, pese a las objeciones del equipo económico.

»La directiva es evitar derrotas en el Congreso. No podemos volver a la espiral negativa de leyes desestabilizadoras que vivimos en 2025. Van a intentarlo otra vez», explicó un legislador de la primera línea libertaria.

Otro objetivo complicado es la suspensión de las PASO. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostiene que el Gobierno cuenta con los votos necesarios en el Senado, aunque otros sectores del oficialismo mantienen dudas.

»Suspender las PASO es darle la lapicera de las listas a Karina. No nos conviene», sostuvo una fuente de Pro.

Gobernadores radicales cercanos al Gobierno mantienen reparos similares, mientras distintos sectores del peronismo presionan a los mandatarios provinciales para impedir que acompañen la reforma.

La cuestión tiene además un condicionante temporal: cualquier modificación de las reglas electorales debería sancionarse con suficiente anticipación respecto de los comicios.

Los gobernadores, árbitros del Congreso

La votación frustrada del jueves dejó nuevamente en evidencia el peso de los gobernadores en la estrategia parlamentaria del Gobierno.

Entre quienes contribuyeron a impedir el quorum estuvieron legisladores vinculados con administraciones provinciales de distinto signo político.

La diputada jujeña María Inés Zigarán, quien había firmado la convocatoria a la sesión, finalmente no participó después de que el gobernador radical Carlos Sadir acordara con el Gobierno.

El santafesino Maximiliano Pullaro aportó dos ausencias, mientras que los tres diputados vinculados al gobernador tucumano Osvaldo Jaldo tampoco acompañaron la sesión.

También faltaron dos integrantes del bloque kirchnerista. Uno de ellos fue el fueguino Agustín Tita, cercano al gobernador Gustavo Melella, cuya administración mantiene canales de diálogo con Santilli.

Tierra del Fuego recibió recientemente $40.000 millones en fondos nacionales discrecionales en medio de su situación de emergencia financiera.

Sin embargo, el Gobierno perdió respaldos que anteriormente aparecían como más previsibles. Legisladores de Misiones dejaron de actuar como aliados habituales y también disminuyó la influencia del gobernador catamarqueño Raúl Jalil sobre sus representantes.

El gobernador salteño Gustavo Sáenz, por su parte, mantiene una relación oscilante con la Casa Rosada y define la posición de sus legisladores proyecto por proyecto.

El desafío económico rumbo a 2027

Más allá de la negociación parlamentaria, el principal desafío político para Milei será recuperar expectativas económicas antes de las próximas elecciones.

El Presidente sostiene como principales activos la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación, aunque enfrenta indicadores vinculados con el nivel de actividad y el empleo.

Una encuesta de Atlas Intel indicó que el 32% de los consultados cree que su situación familiar mejorará en los próximos seis meses, mientras el 48% considera que empeorará.

En noviembre de 2025, esa relación había sido de 41% de optimistas frente a 44% de pesimistas.

Respecto de la economía nacional, quienes esperan una mejora pasaron del 36% al 31%, mientras aquellos que prevén un deterioro aumentaron del 38% al 55%.

El mismo relevamiento ubicó la imagen positiva del Presidente en torno al 38%, un nivel que mantiene abierta la posibilidad de una reelección, aunque lejos de garantizarla.

En materia laboral, las estadísticas mencionadas señalan una pérdida aproximada de 266.000 puestos asalariados registrados desde noviembre de 2023, mientras aumentaron modalidades informales y de trabajo independiente.

Milei mantiene, sin embargo, su confianza en que el programa económico derivará en una recuperación suficiente para sostener su proyecto político.

Dentro del Gobierno conviven dos estrategias: quienes consideran necesario acelerar el crecimiento antes de las elecciones y quienes, como el Presidente, sostienen que una consolidación política y electoral despejará incertidumbres y permitirá que la economía crezca con mayor fuerza después.

Durante los próximos meses, la administración libertaria deberá administrar esa tensión mientras negocia con gobernadores, protege sus principales reformas en el Congreso y procura reconstruir expectativas económicas antes de que la dinámica electoral de 2027 termine de dominar la agenda política.