Un equipo de científicos mexicanos encabezado por Eva Ramón Gallegos, investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN), obtuvo resultados positivos en la eliminación del virus del papiloma humano (VPH) mediante una terapia que combina un medicamento sensible a la luz con la aplicación localizada de un haz luminoso. El avance fue comunicado en 2019 y volvió a circular en redes sociales como si se tratara de un descubrimiento reciente.
La técnica utilizada se denomina terapia fotodinámica y busca destruir de manera selectiva células alteradas mediante la activación de una sustancia fotosensible, procurando reducir el impacto sobre el tejido sano.
Qué consiguieron los investigadores
Una de las etapas de la investigación incluyó a 29 mujeres de Ciudad de México. Entre las participantes que tenían VPH pero no presentaban lesiones cervicales, el virus dejó de detectarse en el 100% de los casos después del tratamiento.
Los resultados fueron distintos entre quienes presentaban otras condiciones. En las mujeres con VPH y lesiones cervicales, el virus fue eliminado en el 64,3% de los casos. Por otra parte, las lesiones desaparecieron en el 57,2% de las participantes que presentaban lesiones pero no tenían el virus.
Los porcentajes constituyen resultados prometedores dentro de las condiciones evaluadas, pero no demuestran la existencia de una cura universal contra el VPH. Se trata de grupos reducidos y de situaciones clínicas específicas, por lo que son necesarios estudios más amplios antes de determinar si el procedimiento puede tener una aplicación general.
Cómo funciona la terapia fotodinámica
El procedimiento comienza con la aplicación de una sustancia fotosensible que se concentra principalmente en las células alteradas. Posteriormente, la zona recibe luz roja, que activa el compuesto y provoca una reacción destinada a destruir esas células.
La investigación también mostró resultados frente a algunas lesiones premalignas del cuello uterino. Sin embargo, la técnica todavía requiere investigaciones clínicas de mayor alcance que permitan establecer con mayor precisión su seguridad, efectividad y eventual utilización en una población más amplia.
El VPH comprende un amplio grupo de virus muy frecuentes. Algunos pueden provocar verrugas, mientras que determinados tipos de alto riesgo están vinculados con cáncer de cuello uterino, ano, pene, vagina, vulva y garganta.
La transmisión ocurre principalmente mediante el contacto íntimo de piel con piel durante relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Además, una persona puede transmitir el virus incluso cuando no presenta síntomas.
En gran parte de los casos, el sistema inmunitario logra controlar y eliminar la infección de manera natural. El principal riesgo aparece cuando determinados tipos de VPH de alto riesgo permanecen durante años y producen alteraciones celulares que, con el tiempo, pueden derivar en lesiones precancerosas o cáncer.
La terapia no reemplaza la vacunación ni los controles
Actualmente no existe un tratamiento aprobado capaz de eliminar directamente el VPH en todas las personas. Sí existen procedimientos para tratar las verrugas genitales, las lesiones precancerosas y los distintos cánceres asociados con el virus.
La vacunación, los controles ginecológicos y las pruebas periódicas de detección continúan siendo herramientas centrales para reducir el riesgo. La Organización Mundial de la Salud señala que el cáncer de cuello uterino puede prevenirse en gran medida mediante la vacunación contra el VPH y los controles periódicos.
El CDC, por su parte, indica que no existe actualmente un tratamiento para eliminar el virus en sí mismo, aunque sí pueden tratarse las consecuencias que provoca la infección.
De esta manera, los resultados obtenidos por el equipo mexicano representan una línea de investigación con potencial, pero no deben interpretarse como la disponibilidad de una cura general contra el VPH. El estudio difundido en 2019 mostró eficacia bajo determinadas condiciones y en una muestra limitada, por lo que su alcance deberá establecerse mediante investigaciones clínicas de mayor tamaño.
Un equipo del Instituto Politécnico Nacional de México, encabezado por Eva Ramón Gallegos, obtuvo resultados positivos contra el VPH mediante terapia fotodinámica. En un estudio con 29 mujeres de Ciudad de México, el virus dejó de detectarse en todas las participantes que tenían VPH sin lesiones cervicales. El trabajo fue comunicado en 2019 y no representa una cura universal.
Internet volvió a descubrir en estos días un hallazgo científico de 2019, porque aparentemente cinco años, siete años o una eternidad digital son detalles menores cuando existe un botón para compartir. La protagonista involuntaria del renacimiento informativo fue Eva Ramón Gallegos, científica mexicana que encabezó una investigación del Instituto Politécnico Nacional sobre terapia fotodinámica contra el VPH. El dato más impactante es real: en un grupo específico de mujeres, el virus dejó de detectarse en el 100% de las participantes que tenían VPH sin lesiones cervicales. El pequeño inconveniente para la maquinaria del titular milagroso es que eso no significa que la humanidad haya desbloqueado la cura universal del VPH.
La terapia tiene bastante más ciencia que magia. Primero se coloca una sustancia sensible a la luz que se concentra principalmente en las células alteradas y después se ilumina la zona con luz roja para activar una reacción destinada a destruirlas. Es decir, no hubo pócimas ancestrales, alineación de planetas ni un suplemento descubierto por casualidad en un video vertical: hubo investigación, parámetros específicos y un procedimiento médico desarrollado bajo condiciones concretas.
Los resultados, además, hicieron algo bastante incómodo para las redes sociales: vinieron acompañados de porcentajes diferentes. En mujeres con VPH y lesiones, el virus fue eliminado en el 64,3%, mientras que las lesiones desaparecieron en el 57,2% de quienes las presentaban sin tener el virus. La ciencia, con su irritante costumbre de incluir muestras, variables y limitaciones, volvió a negarse a entrar cómodamente en una frase escrita completamente en mayúsculas.
Por eso, el hallazgo sigue siendo prometedor sin necesidad de convertirlo en un capítulo perdido de una serie médica. La investigación mostró que la terapia fotodinámica podría tener potencial frente al VPH y determinadas lesiones cervicales, pero todavía necesita estudios clínicos más amplios. Mientras tanto, la vacuna, los controles ginecológicos y las pruebas de detección conservan sus puestos de trabajo, para decepción del algoritmo que ya estaba preparando su jubilación anticipada.