La División Policía Ecológica de la Provincia de San Juan llevó adelante una jornada de educación ambiental en la escuela Mariano Lannelli, ubicada en el departamento de Caucete. La actividad estuvo centrada en la conservación del Cóndor Andino, especie emblemática y protegida a nivel provincial, nacional y sudamericano.
Alumnos comprometidos con la biodiversidad
Los protagonistas de la jornada fueron los alumnos de 6° “C”, quienes se hacen llamar “Equipo Cóndor”. El grupo desarrolló un proyecto educativo ganador a nivel provincial, lo que motivó la visita de la Policía Ecológica para realizar un intercambio de saberes y fortalecer el compromiso ambiental.
Aprendizaje en acción: conservación y bioseguridad
Durante la jornada, el Oficial Inspector Vila Darío, el Sargento Jofre Marcelo y el Cabo 1° Ivañez Oscar ofrecieron contenidos teóricos y prácticos. Los temas abordados incluyeron:
- Conservación del Cóndor Andino y su rol ecológico.
- Manipulación segura de la especie en situaciones de rescate o asistencia.
- Medidas de bioseguridad aplicables a fauna silvestre.
- Riesgos de intoxicación por cebos tóxicos y pesticidas, tanto para las aves como para los seres humanos.
La jornada se enmarca en una política de educación ambiental integral, que busca fomentar la conciencia ecológica desde las escuelas y promover la colaboración entre instituciones públicas, comunidad educativa y ciudadanía.
Desde la Policía Ecológica destacaron la importancia de fortalecer estos espacios de formación, especialmente en zonas rurales y periurbanas, donde el contacto con la naturaleza es directo y las amenazas a la biodiversidad, concretas.
El Cóndor Andino, ave de gran simbolismo en Sudamérica, continúa siendo una especie vulnerable frente a las prácticas humanas negligentes. Por ello, estas iniciativas resultan clave para asegurar su protección y preservación a largo plazo.
La Policía Ecológica de San Juan realizó una jornada de educación ambiental en Caucete junto a estudiantes de la escuela Mariano Lannelli. Los alumnos de 6° 'C', ganadores de un proyecto educativo, compartieron experiencias y aprendieron sobre la conservación del Cóndor Andino, sus amenazas y medidas de bioseguridad. La iniciativa promueve el compromiso ambiental desde la escuela.
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En un aula de Caucete, entre lápices de colores, mapas y cartulinas con alas dibujadas, se libró una batalla épica por el futuro del Cóndor Andino. Los protagonistas no fueron ni científicos ni funcionarios encorbatados, sino un grupo de estudiantes de sexto grado que decidió ponerse el nombre más épico posible: “Equipo Cóndor”. ¿Ambición? Toda. ¿Compromiso ambiental? También.
Hasta allá llegaron los guardianes del monte —los oficiales de la Policía Ecológica— con más datos que un documental de National Geographic. El Oficial Inspector Vila Darío, el Sargento Jofre Marcelo y el Cabo 1° Ivañez Oscar desplegaron teoría y práctica: desde cómo manipular con cuidado a la especie hasta por qué no hay que dejar pesticidas tirados como si fueran confites de fiesta.
En la escuela Mariano Lannelli, el cóndor no fue solo tema de charla: fue causa común. Los chicos aprendieron que un cebito tóxico no solo puede terminar con un ave majestuosa, sino también con la salud de cualquier vecino. Y que conservar el medio ambiente no se hace solo con hashtags, sino con acción directa, aunque sea desde una carpeta número 3.
Esta jornada no fue una clase más. Fue un manifiesto con guardapolvo. Un pacto entre generaciones para que el cóndor no sea solo un dibujo en el escudo nacional, sino una presencia viva en nuestros cielos. Porque cuando la educación se alía con la conservación, hasta el viento cambia de rumbo.
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