Presentarian un proyecto de ley para reconocer a las DAI y garantizar la educación inclusiva.

Redacción Cuyo News
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Docentes de Apoyo a la Inclusión (DAI), familias y actores vinculados a la educación inclusiva impulsan un proyecto que busca transformar en ley una serie de garantías vinculadas al acceso a los apoyos escolares para estudiantes con discapacidad o necesidades educativas específicas.

No se trata de una ley vigente ni de una medida aprobada por el Gobierno de San Juan, sino de una iniciativa que intenta abrir el debate sobre las dificultades que, según sostienen sus impulsores, siguen enfrentando numerosas familias para acceder a estos acompañamientos educativos.

Las preguntas que pone sobre la mesa el proyecto

La propuesta parte de una realidad que sus promotores consideran preocupante: el acceso a los apoyos escolares continúa condicionado por factores económicos, administrativos y burocráticos que pueden afectar la continuidad de las trayectorias educativas.

En ese contexto, surge un primer interrogante de fondo: ¿qué está fallando actualmente para que docentes y familias consideren necesaria una norma específica?

El proyecto plantea que los apoyos educativos no deberían depender exclusivamente de la capacidad económica de las familias ni de las coberturas brindadas por las obras sociales. Además, propone una participación más activa del Estado en el financiamiento y organización de esos recursos.

La discusión también abre otros interrogantes vinculados a la realidad cotidiana de muchas familias: cuántas deben afrontar gastos de su propio bolsillo cuando las coberturas resultan insuficientes, cuántos estudiantes ven interrumpidos sus apoyos por demoras administrativas y qué ocurre cuando autorizaciones, auditorías o renovaciones de expedientes se extienden durante meses.

El rol de las DAI y el reconocimiento profesional

Otro de los ejes centrales del proyecto está relacionado con las propias Docentes de Apoyo a la Inclusión.

Las profesionales que acompañan trayectorias educativas inclusivas reclaman mayor reconocimiento profesional, estabilidad laboral y condiciones de trabajo acordes a la responsabilidad que desempeñan.

La iniciativa vuelve a plantear una pregunta que atraviesa al sistema educativo: si se trata de una función considerada clave para garantizar la inclusión, ¿por qué todavía necesita una legislación específica para alcanzar un reconocimiento pleno?

Además, el debate alcanza a los mecanismos actuales de financiamiento. Quienes impulsan el proyecto sostienen que gran parte del sostenimiento de estos apoyos continúa dependiendo de convenios con obras sociales, en lugar de formar parte de una política educativa integral con participación estatal más activa.

La discusión sobre el Certificado Único de Discapacidad

Entre los puntos que propone la iniciativa aparece la posibilidad de que determinados apoyos puedan activarse sin exigir previamente el Certificado Único de Discapacidad (CUD).

La propuesta busca poner el foco en situaciones donde estudiantes atraviesan dificultades dentro del aula mientras esperan diagnósticos, certificaciones o trámites administrativos que pueden extenderse durante largos períodos.

La iniciativa aún deberá atravesar instancias legislativas y de debate público. Sin embargo, ya logró instalar una discusión que involucra tanto al sistema educativo como al sanitario.

El interrogante de fondo sigue siendo el mismo: si la inclusión es un derecho ampliamente reconocido, ¿por qué tantas familias continúan dependiendo de autorizaciones, recursos propios y gestiones prolongadas para garantizar el acompañamiento escolar que sus hijos necesitan? Detrás de cada expediente, sostienen quienes impulsan el proyecto, existe una historia concreta y un estudiante cuyo proceso educativo no puede quedar sujeto a los tiempos de la burocracia.

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