La advertencia del organismo provincial se difundió este domingo 8 de noviembre en el marco de las acciones preventivas de COPRE frente al fenómeno meteorológico El Niño. De acuerdo con Ambiente, el posible incremento de precipitaciones en San Juan durante los próximos meses eleva el peligro de desbordes si los sistemas de drenaje urbano quedan obstruidos por desechos.
Bolsas, botellas, envases plásticos, restos de poda y escombros arrojados en la vía pública terminan arrastrados hacia canales y acequias. La acumulación de estos materiales disminuye la capacidad de conducción del agua y genera anegamientos en puentes y alcantarillas durante las lluvias intensas.
Qué precauciones tomar en las casas ante una tormenta
Para reducir los riesgos durante episodios de precipitaciones fuertes, la Secretaría de Ambiente solicitó mantener limpias las canaletas, rejillas y desagües particulares de cada vivienda. Además, remarcó la importancia de no sacar los residuos a la vía pública si existe riesgo de que el agua los arrastre y recomendó evitar circular por arterias anegadas o permanecer cerca de canales y cauces.
El organismo provincial enfatizó además la necesidad de respetar estrictamente los turnos y modalidades de recolección fijados por cada municipio, así como recurrir a los puntos habilitados para el descarte de residuos especiales. La basura acumulada en espacios públicos facilita la proliferación de roedores e insectos y atrae animales domésticos que dispersan los desperdicios.
Incendios urbanos y pérdida de materiales reciclables
La disposición irregular de residuos también genera focos de fuego. Según advirtió Ambiente, la presencia de botellas y trozos de vidrio puede producir un efecto lupa con la radiación solar y, combinada con colillas de cigarrillo mal apagadas en áreas con basura, desencadenar incendios urbanos y forestales.
Al mismo tiempo, el organismo señaló que mezclar los desechos y arrojarlos en sitios no autorizados impide la recuperación de plástico, cartón, vidrio y metales para la economía circular. En las zonas naturales, los basurales a cielo abierto desplazan a la fauna silvestre y provocan la muerte de animales por ingesta de desperdicios.
La Secretaría de Estado de Ambiente de San Juan pidió respetar los horarios municipales y no sacar residuos con lluvias para evitar anegamientos. La advertencia busca prevenir que botellas, restos de poda y escombros tapen acequias y canales ante el fenómeno El Niño. El organismo también remarcó el riesgo de incendios y la pérdida de materiales reciclables.
El agua no se lleva la basura a otra dimensión: se la lleva a la acequia de la esquina. La Secretaría de Ambiente de San Juan tuvo que recordar lo elemental antes de que lleguen las tormentas de verano: tirar botellas o escombros en la calle tapa los desagües y el agua termina adentro de las casas.
Con el fenómeno El Niño asomando en el calendario, el llamado oficial apunta a una costumbre arraigada. Si el pronóstico anuncia tormenta fuerte, la bolsa de residuos se queda adentro. Sacarla a la vereda cuando corre correntada equivale a mandar un proyectil directo a la alcantarilla más cercana, donde botellas, ramas y plásticos forman un dique instantáneo.
El problema no termina en los anegamientos. La basura amontonada en descampados junta roedores, un vidrio bajo el sol desata un incendio y los animales silvestres terminan comiendo plástico. La recomendación de fondo es simple: respetar los horarios de recolección de cada municipio y usar los puntos habilitados.
Cuidar los desagües no es una cuestión de ecología abstracta, sino de pura convivencia vecinal. Una ciudad limpia no depende solo del camión recolector, sino de entender que la acequia no es un tacho de basura con corriente propia. Ante las alertas de El Niño y las lluvias de verano, la cuenta es simple: las canaletas se limpian antes de la tormenta, la bolsa no se saca con correntada y los escombros no desaparecen por arte de magia, sino que taponan puentes y alcantarillas hasta inundar la cuadra.
