El Gobierno realizará este martes 22 de septiembre una nueva operación de conversión de deuda dólar linked con el objetivo de reducir los vencimientos concentrados hacia fin de mes. El compromiso involucrado ronda los $5,43 billones y representa cerca del 40% de los aproximadamente $13 billones que vencen durante la segunda mitad de septiembre.
La operación estará centrada en la LELINK D30S6, cuyo vencimiento está previsto para el 30 de septiembre de 2026. A cambio, la Secretaría de Finanzas ofrecerá tres instrumentos también vinculados a la evolución del dólar estadounidense, pero con fechas de vencimiento posteriores.
Tres alternativas para postergar los vencimientos
La primera opción será la LELINK D30O6, que vence el 30 de octubre de 2026. En ese caso, los tenedores que ingresen al canje trasladarán el vencimiento apenas un mes.
La segunda alternativa será la LELINK D30N6, con vencimiento el 30 de noviembre de 2026. La tercera propuesta será el bono dólar linked TZV28, cuyo vencimiento está fijado para el 30 de junio de 2028.
De acuerdo con el cronograma oficial, la recepción de ofertas comenzará a las 11:30 y finalizará a las 15:00 del martes 22 de septiembre. La liquidación de las operaciones aceptadas se concretará el viernes 25 de septiembre.
El antecedente de agosto tuvo una aceptación del 34,12%
La última conversión de características similares se realizó el 18 de agosto, cuando Finanzas ofreció trasladar los vencimientos de la LELINK D31G6, que vencía el 31 de ese mes, hacia instrumentos con vencimiento en septiembre y octubre.
En aquella oportunidad se recibieron 255 ofertas y se logró rescatar un valor nominal de u$s1.344 millones, equivalente al 34,12% del monto en circulación del título original.
A cambio, fueron adjudicados alrededor de u$s1.354 millones de valor nominal en los nuevos instrumentos. La mayor parte de la demanda se concentró en la letra con vencimiento el 30 de septiembre, con u$s1.213 millones adjudicados, mientras otros u$s141 millones correspondieron al instrumento de octubre.
De esta manera, una parte relevante del vencimiento que Finanzas buscará volver a refinanciar este martes proviene precisamente de aquella operación realizada durante agosto.
La estrategia para administrar la deuda en pesos
La Secretaría de Finanzas viene procurando mantener niveles elevados de renovación de los vencimientos y administrar el costo financiero de las nuevas colocaciones. En la licitación realizada el 11 de septiembre, por ejemplo, el Tesoro adjudicó $8,41 billones frente a vencimientos cercanos a $8,13 billones.
Dentro de ese esquema, el Tesoro ha concentrado una parte de las colocaciones en instrumentos de corto y mediano plazo, mientras el mercado sigue de cerca tanto las tasas convalidadas en las licitaciones como la disponibilidad de liquidez oficial para afrontar los compromisos.
Los títulos dólar linked continúan formando parte de la oferta del Tesoro como instrumentos cuyo rendimiento está asociado a la evolución del tipo de cambio oficial. La licitación de este martes permitirá conocer qué proporción de los vencimientos del 30 de septiembre aceptarán trasladar nuevamente los tenedores y cuánto permanecerá como compromiso inmediato para el cierre del mes.
El Gobierno realizará este martes 22 de septiembre un canje de deuda dólar linked para intentar reducir los vencimientos que se concentran a fin de mes. La operación involucra unos $5,43 billones y ofrecerá tres instrumentos con vencimientos entre octubre de 2026 y junio de 2028. El antecedente de agosto alcanzó una aceptación del 34,12%.
El Ministerio de Economía volverá este martes a practicar uno de los deportes financieros favoritos del Tesoro: convencer a los inversores de que un vencimiento que llega demasiado rápido puede convertirse, mediante algunos códigos de negociación y suficiente ingeniería financiera, en un problema para el yo del futuro. Sobre la mesa habrá unos $5,43 billones vinculados a una letra dólar linked que vence el 30 de septiembre, una porción significativa de los compromisos que quedan por afrontar antes de que termine el mes.
El menú tendrá tres alternativas. Quien prefiera una postergación breve podrá elegir una letra hasta el 30 de octubre. Los que tengan un poco más de paciencia podrán estirar el calendario hasta noviembre. Y para quienes consideren que 2026 ya tuvo suficiente protagonismo, habrá un bono con vencimiento en junio de 2028. Finanzas ofrece así una especie de carta de restaurante de deuda pública: corto, mediano o “hablemos nuevamente dentro de casi dos años”.
El antecedente inmediato obliga, sin embargo, a moderar cualquier entusiasmo. En agosto, una operación similar consiguió rescatar apenas el 34,12% del valor nominal en circulación de la letra que vencía a fin de aquel mes. Se recibieron 255 ofertas y el Tesoro logró trasladar poco más de un tercio de los compromisos hacia septiembre y octubre. Traducido del dialecto financiero: los inversores aceptaron patear una parte de la pelota, pero conservaron bastante cerca el resto.
Esta vez la Secretaría de Finanzas volverá a intentar despejar el calendario sin encarecer demasiado el financiamiento. La tarea consiste en renovar deuda, evitar una liberación significativa de pesos y, simultáneamente, no ofrecer condiciones tan generosas que el remedio termine necesitando su propio plan de refinanciación. Una coreografía conocida en el mercado local, donde cada vencimiento importante suele llegar acompañado de planillas, calculadoras y operadores observando la pantalla con la serenidad facial de quien acaba de recordar una contraseña en el último intento.