El ministro de Economía, Luis Caputo, logró renovar la totalidad de los vencimientos de deuda en la última licitación del Tesoro, aunque la operación dejó concentrado un nuevo desafío financiero para fines de octubre.
Según el último informe de Cohen, el Tesoro adjudicó $8,62 billones frente a vencimientos por $8,61 billones, lo que representó un rollover del 100,1%. Sin embargo, la renovación estuvo acompañada por una fuerte concentración de obligaciones en instrumentos vinculados al tipo de cambio oficial.
A fines de octubre, Economía deberá enfrentar USD 5.348 millones en títulos dollar-linked, el mayor vencimiento del año para este tipo de instrumentos.
Cómo se concentró la deuda en octubre
Buena parte del monto tiene origen en una operación realizada durante septiembre, cuando Economía impulsó un canje para reducir los vencimientos de la D30S6, un título ajustado por la evolución del dólar oficial que acumulaba compromisos por casi USD 4.400 millones.
La adhesión alcanzó el 75% y permitió reducir el vencimiento inmediato a aproximadamente USD 1.100 millones. Sin embargo, una proporción importante de los títulos fue reemplazada por instrumentos con vencimientos apenas unas semanas después.
De acuerdo con datos de Max Capital, aquella operación trasladó USD 2.419 millones a octubre, USD 843 millones a noviembre y apenas USD 70 millones a junio de 2028.
Las posteriores colocaciones de títulos dollar-linked elevaron finalmente la concentración de octubre hasta los USD 5.348 millones registrados por Cohen.
Justina Gedikian, estratega de Renta Fija de Cohen, sostuvo que el Gobierno conserva herramientas para administrar el compromiso. «Respecto a los vencimientos en dollar-linked, el Tesoro ya mostró que tiene herramientas para administrarlo. En septiembre convirtió el 75% de la D30S6 y bajó ese vencimiento de casi USD 4.400 millones a unos USD 1.100 millones, y en las licitaciones viene renovando el 100% de lo que vence», explicó.
La especialista también anticipó una posible repetición de la estrategia utilizada en septiembre. «Lo más probable es que repita la estrategia con un canje o con oferta de cobertura más larga en las licitaciones de octubre», señaló.
«Respecto a los vencimientos en dollar-linked, el Tesoro ya mostró que tiene herramientas para administrarlo. En septiembre convirtió el 75% de la D30S6 y bajó ese vencimiento de casi USD 4.400 millones a unos USD 1.100 millones. Lo más probable es que repita la estrategia con un canje o con oferta de cobertura más larga en las licitaciones de octubre.»
El mercado acorta los plazos
Uno de los principales problemas que enfrenta Economía es la resistencia de los inversores a extender sus posiciones a plazos más largos.
Por cuarta licitación consecutiva, el Ministerio evitó ofrecer instrumentos en pesos con vencimientos desde 2028, ante la necesidad de convalidar rendimientos cercanos a CER más 11% y TAMAR más 9%.
En la última colocación, el plazo promedio de los títulos adjudicados fue de 5,8 meses y todas las obligaciones vencen antes de diciembre de 2027.
La cautela también se refleja en la deuda denominada en dólares. Según Cohen, el Bonar con vencimiento en 2027 rendía 8,5% anual, mientras que un título comparable con vencimiento en 2028 ofrecía 13,3%.
La tasa implícita para extender la inversión entre ambos vencimientos alcanzaba el 19,7%, una diferencia que evidencia el elevado rendimiento exigido por el mercado para asumir riesgo argentino más allá del calendario electoral.
El componente cambiario del vencimiento
Los títulos dollar-linked no implican que el Tesoro deba reunir USD 5.348 millones de reservas internacionales para afrontar el pago. Estos instrumentos se cancelan en pesos ajustados por la evolución del tipo de cambio oficial.
El principal riesgo aparece si una parte significativa de los inversores decide no renovar sus posiciones y utiliza los pesos recibidos para demandar dólares, un escenario que también dependerá de la composición de los tenedores de esos títulos.
La situación se produce mientras Caputo sostiene una estrategia de estabilidad cambiaria. De acuerdo con Cohen, el dólar oficial acumulaba una suba de apenas 4,4% durante 2026 frente a una inflación del 23%, mientras que el tipo de cambio real multilateral había retrocedido 10%.
En ese contexto, la fuerte concentración de vencimientos en instrumentos de cobertura cambiaria obliga al Gobierno a administrar cuidadosamente tanto la liquidez como las expectativas respecto de una eventual modificación del tipo de cambio.
Las últimas licitaciones muestran que Economía todavía conserva capacidad para renovar compromisos. El desafío será lograr que los inversores acepten nuevamente instrumentos de mayor duración sin exigir rendimientos considerados demasiado elevados, evitando que la presión financiera continúe trasladándose de un vencimiento al siguiente.
Luis Caputo logró renovar la totalidad de los vencimientos en la última licitación del Tesoro, pero concentró un nuevo desafío financiero hacia fines de octubre. Economía deberá enfrentar obligaciones por USD 5.348 millones en títulos dollar-linked, el mayor vencimiento del año para este tipo de instrumentos, en un contexto de plazos más cortos y cautela de los inversores.
El Tesoro logró una de esas victorias financieras que vienen con asterisco del tamaño de una provincia: renovó prácticamente todo lo que vencía, pero empujó buena parte del problema unas casillas hacia adelante. Luis Caputo consiguió un rollover del 100,1%, suficiente para respirar en septiembre y, al mismo tiempo, mirar octubre con la serenidad de quien acaba de guardar una montaña de cajas en una habitación que tendrá que abrir dentro de tres semanas.
El nuevo obstáculo tiene nombre técnico y cifra contundente: USD 5.348 millones en deuda dollar-linked. No significa que el Tesoro deba salir a buscar ese monto en billetes verdes, porque los títulos se pagan en pesos ajustados por el dólar oficial. El verdadero interrogante aparece después: qué harán los inversores con esos pesos si deciden no renovar. Ahí la contabilidad abandona el Excel y empieza a mirar de reojo al mercado cambiario.
Parte del vencimiento nació precisamente de una solución anterior. En septiembre, Economía consiguió reducir una obligación cercana a USD 4.400 millones mediante un canje con 75% de adhesión. El detalle es que buena parte de esa deuda no desapareció: cambió de fecha. Como cuando uno ordena el escritorio empujando todos los papeles al cajón inferior y luego descubre que el cajón también tiene calendario.
El problema de fondo es que los inversores parecen dispuestos a prestarle tiempo al Gobierno, pero no demasiado. La duración promedio de los títulos colocados fue de apenas 5,8 meses y todas las obligaciones vencen antes de diciembre de 2027. El mercado, en síntesis, acompaña, pero lleva la mochila puesta y pregunta cada cinco minutos cuánto falta para llegar.
Caputo todavía conserva herramientas: nuevos canjes, colocaciones más largas y renovación de vencimientos. Pero cada maniobra que evita un choque inmediato corre el riesgo de convertir el calendario financiero en una cinta transportadora. La pregunta ya no es solamente si Economía puede seguir refinanciando, sino cuánto cuesta convencer a los inversores de mirar más allá de la próxima curva electoral.
