Un equipo multidisciplinario de la Universidad Nacional de San Juan iniciará este fin de semana una campaña geológica y paleontológica en La Ciénaga de Huaco, en Jáchal. La paleontóloga Jimena Trotteyn dirigirá los trabajos, que aportarán información para conservar el área protegida y desarrollar propuestas de turismo sostenible.
La salida será la primera del actual Proyecto de Desarrollo Tecnológico y Social. La Facultad de Ciencias Exactas y Ambiente provincial formalizaron el acuerdo para estudiar y poner en valor el patrimonio del área el lunes 6 de julio. La universidad registra trabajos científicos previos en el lugar.
Participarán alrededor de 15 profesionales, entre paleontólogos, geólogos, biólogos, especialistas en turismo y comunicadores. También intervendrán personal de Áreas Protegidas, la Municipalidad de Jáchal y la Cámara de Turismo local.
Qué buscarán durante la campaña
Las actividades se distribuirán entre viernes, sábado y domingo. Según adelantó Trotteyn, la primera jornada incluirá un encuentro con la comunidad, entre las 10 y las 11, para presentar el trabajo previsto.
El equipo contrastará la información bibliográfica con observaciones sobre el terreno. Revisará huellas previamente identificadas y otros dos o tres sectores de interés, con estructuras geológicas donde podrían encontrarse restos fósiles.
La investigadora mencionó registros de invertebrados y posibles restos vegetales. La búsqueda de huesos será uno de los objetivos de esta salida. También observarán el anticlinal visible desde la Cuesta de Huaco, un plegamiento de las capas rocosas.
Un sendero para conocer el patrimonio
La información reunida permitirá evaluar el diseño de un sendero interpretativo. El objetivo es explicar las características del paisaje y sus registros fósiles, con herramientas que puedan utilizar la comunidad y los prestadores turísticos.
La Ciénaga integra la Eco Ruta Turística de San Juan. Además, existe una propuesta para ampliar el área protegida, que requiere aprobación legislativa.
Esta campaña será el primer paso de una serie de recorridas destinadas a estudiar progresivamente distintos sectores de la reserva y reunir la información necesaria para el futuro circuito.
Un equipo de la UNSJ iniciará una campaña geológica y paleontológica en La Ciénaga de Huaco este fin de semana. La investigación, dirigida por Jimena Trotteyn, revisará huellas conocidas y sectores con potencial fósil. Los resultados servirán para conservar el patrimonio del área protegida de Jáchal y proyectar un sendero interpretativo.
La Ciénaga tiene huellas fósiles y ahora tendrá una campaña para estudiarlas dentro de un nuevo proyecto. En Huaco, el pasado dejó bastante más que una carpeta de fotos familiares: hay rastros que requieren paleontólogos, geólogos y paciencia para interpretar. El paisaje viene guardando información desde mucho antes de que existiera la contraseña del archivo, una ventaja considerable frente a cualquier computadora de oficina.
Jimena Trotteyn dirigirá un equipo de unos 15 profesionales, con participación de la universidad, Ambiente, el municipio y la Cámara de Turismo de Jáchal. La combinación incluye investigación, conservación y turismo, tres actividades que esta vez compartirán terreno además de vocabulario institucional. Para entender una piedra habrá varias disciplinas disponibles; pocas reuniones de consorcio pueden presumir semejante preparación.
La búsqueda contempla revisar huellas ya identificadas y reconocer estructuras donde podrían aparecer otros restos fósiles. También intentarán encontrar huesos, un registro que, según explicó la investigadora, todavía falta en los sitios que estudiarán. La ciencia tiene esa costumbre poco televisiva de salir a buscar antes de anunciar el descubrimiento: un procedimiento que le arruina el tráiler a cualquier película de dinosaurios.
El trabajo comenzará con una actividad para compartir el proyecto con la comunidad y continuará con recorridas de campo durante tres jornadas. Primero se revisa la bibliografía y después se contrasta con el terreno. Hasta las rocas tendrán que pasar por una segunda lectura, privilegio que muchas veces no consigue ni la letra chica de un contrato.
La meta es reunir información para diseñar un sendero interpretativo y acercar ese patrimonio a quienes viven en la zona y a sus visitantes. La idea merece entusiasmo: que el paseo tenga explicación, que las huellas tengan estudio y que el paisaje conserve sus piezas. En La Ciénaga, el pasado ya dejó sus marcas; ahora toca aprender a leerlas sin arrancar la página.
