La Cámara de Industriales Olivícolas de La Rioja (CIOLAR) solicitó a la Legislatura provincial que declare la emergencia económica y productiva de la actividad olivícola. La entidad presentó una nota fechada el 13 de octubre y trasladó el reclamo a diputados del departamento Arauco.
La cámara atribuyó el pedido a una combinación de menor demanda, disminución de ventas, deterioro de los precios y dificultades financieras. También señaló que el aumento de los costos operativos compromete la rentabilidad, la continuidad de las explotaciones y el sostenimiento del empleo.
Entre las medidas solicitadas figuran asistencia financiera, alivio fiscal y acompañamiento a productores e industrias. La entidad también pidió herramientas para preservar las fuentes laborales y manifestó su disposición a dialogar con las autoridades.
Arauco, en el centro del reclamo
CIOLAR pidió una atención particular para Arauco, donde identifica a la olivicultura como la principal actividad económica y fuente de empleo directo e indirecto. Según la entidad, las dificultades del sector también repercuten en comercios, transportistas y prestadores de servicios.
El planteo incluye un programa de recuperación sanitaria y productiva de los olivares tradicionales. La cámara advirtió que el deterioro de las plantaciones reduce su capacidad de producción y compromete especialmente a las explotaciones de la variedad Arauco.
En su diagnóstico, la entidad señaló la incidencia de la verticilosis, causada por el hongo Verticillium dahliae, y la presencia de la bacteria Xylella fastidiosa. Atribuyó a esta problemática el decaimiento y la muerte de plantas.
Los antecedentes sanitarios están documentados por el INTA. Un trabajo sobre Xylella y sus potenciales vectores registra la detección de la bacteria en olivos de Arauco y Castro Barros a fines de 2013.
El pedido se suma al debate por la vitivinicultura
La cámara también ubicó las dificultades locales en un escenario internacional adverso, con problemas comerciales, presión sobre los precios y elevados costos. En ese marco, reclamó una respuesta coordinada de los poderes públicos para sostener la actividad provincial.
El planteo olivícola coincide con el análisis legislativo de un proyecto de emergencia vitivinícola, productiva y laboral para el Valle Antinaco-Los Colorados, impulsado por la diputada Gabriela Rodríguez.
Durante su tratamiento en comisión se propuso convocar a productores primarios y secundarios, además de la Secretaría de Trabajo. También se planteó ampliar el alcance a otros departamentos y solicitar al Congreso una declaración de emergencia vitivinícola nacional.
CIOLAR pidió declarar la emergencia económica y productiva de la actividad olivícola en La Rioja. La cámara advirtió sobre menores ventas, caída de precios, costos crecientes y deterioro sanitario de los olivares. Solicitó asistencia financiera, alivio fiscal y un programa de recuperación para las plantaciones tradicionales de Arauco.
La olivicultura riojana pide una emergencia porque los problemas ya vienen en combo. Según la cámara industrial, caen las ventas y los precios, suben los costos y se deterioran los olivares. Una combinación que convierte cualquier cálculo de rentabilidad en ese momento del supermercado en que se devuelve algo a la góndola.
CIOLAR presentó el reclamo el 13 de octubre y solicitó asistencia financiera, alivio fiscal y medidas para sostener el empleo. El pedido tiene bastante menos misterio que una etiqueta gourmet: que las explotaciones y las industrias puedan seguir funcionando. Antes de discutir cómo queda el aceite en la mesa, hay que resolver cómo llega hasta la botella.
En Arauco, la preocupación alcanza a productores, industrias, trabajadores, comercios, transportistas y prestadores de servicios. La cámara describe una actividad que sostiene buena parte de la economía departamental. Cuando esa rueda pierde fuerza, el problema sale de la finca sin necesidad de contratar transporte: llega solo al resto de los negocios.
A la cuenta económica se agrega el deterioro sanitario de las plantaciones tradicionales, con presencia de verticilosis y de la bacteria Xylella fastidiosa. El reclamo incluye un programa específico para recuperar esos olivares. La burocracia puede repartir el expediente entre varias oficinas; las plantas, en cambio, tienen la incómoda costumbre de necesitar soluciones en el mismo terreno.
Mientras tanto, la Legislatura también analiza una emergencia vitivinícola para el Valle Antinaco-Los Colorados. Dos actividades productivas buscan respuestas públicas frente a dificultades que afectan ventas, producción y empleo. La agenda legislativa empieza a parecerse a una guardia, con cada sector explicando por qué necesita atención. Declarar la emergencia puede ser el primer paso; el olivo no se recupera con el sello.
