El estudio sobre Scentronic se publicó el miércoles 21 de octubre en la revista Science Advances. El sistema transmite instrucciones digitales por internet; las moléculas del olor original no viajan de un dispositivo al otro.

La nariz electrónica tiene seis sensores de gas de óxido metálico. Un algoritmo de aprendizaje automático clasifica el patrón de sus respuestas eléctricas.

Qué detecta la nariz electrónica

El equipo probó cinco categorías: cerveza, torta, café, naranja y vino tinto. El modelo k-NN con mejor resultado clasificó correctamente las 50 muestras separadas para la prueba.

El estudio utilizó una sola marca de producto por categoría. Por eso, el resultado no demuestra que el sistema pueda reconocer cualquier variante de café, cerveza u otros olores.

En una prueba de identificación participaron 14 voluntarios. Reconocieron olores individuales en el 72,86% de los casos y combinaciones de dos aromas en el 71,43%.

Qué se envía y cómo se recrea el aroma

Por internet viaja la clasificación o una instrucción digital, no el olor original. El dispositivo receptor libera una fragancia almacenada en depósitos precargados.

Para dispersar el líquido, un actuador piezoeléctrico vibra y lo convierte en microgotas. El sistema reproduce una categoría de olor, no una copia exacta de la composición química del aroma de origen.

El equipo construyó una pulsera con dos canales de olor y dispositivos de mano y collar con cinco canales cada uno. El estudio también describe una taza experimental que combina canales de olor y sabor.

Qué muestran las pruebas y qué falta

El artículo informa unos 65 milisegundos para la comunicación con el servidor. En otra prueba, de acoplamiento entre un sensor y un actuador con vapor de alcohol, la respuesta total fue de 0,6 segundos. Ninguna cifra representa un tiempo universal para reconocer y reproducir cualquier olor.

El equipo también presentó una demostración de realidad mixta: al seleccionar una bebida virtual, el sistema activa la salida correspondiente. Se trata de una prueba de laboratorio, no de una función disponible para consumidores.

Para ampliar las categorías reconocibles hacen falta más datos de entrenamiento y líquidos aromáticos correspondientes en el receptor. Los autores plantean la evaluación olfativa a distancia como una posible aplicación médica, pero el estudio no valida el sistema como herramienta clínica para diagnosticar o tratar trastornos del olfato.