El Departamento General de Irrigación de Mendoza se prepara para inaugurar la obra de Modernización del Sistema de Riego Rama Chimba, una intervención destinada a optimizar la distribución del agua para uso agrícola en el Este provincial.
El proyecto representa una inversión de $13.754 millones y beneficiará directamente a 571 productores agrícolas de Palmira, Chapanay, Las Chimbas y Los Barriales, dentro de una superficie aproximada de 4.947 hectáreas.
La modernización comprende la construcción de infraestructura de regulación, la impermeabilización de canales y la adecuación de mecanismos de distribución, con el objetivo de reducir las pérdidas de agua y mejorar la eficiencia del sistema.
En el marco de los trabajos, el secretario de Gestión Hídrica, Diego Coronel, recorrió las instalaciones junto al jefe de Distribución de la cuenca del río Tunuyán Inferior, Ivo Lucentini, para supervisar el estado de avance de la intervención.
La iniciativa forma parte de las acciones destinadas a fortalecer la infraestructura hídrica de Mendoza, una provincia donde la disponibilidad y administración del agua constituyen factores determinantes para el desarrollo de la producción agrícola.
Un reservorio para regular el caudal y garantizar una distribución más eficiente
Uno de los componentes principales de la obra es la incorporación de un reservorio destinado a mejorar la regulación y distribución del agua dentro del sistema de riego.
Esta infraestructura forma parte del esquema de modernización del canal Matriz Independencia, del que derivan las ramas Sauce, Henríquez, Cruz Bodega, Godoy y Chimba, además de distintas tomas directas que anteriormente recibían agua desde el canal Cobos.
En los sectores ubicados aguas arriba, el sistema dispone de compuertas de nivel constante del tipo Narmil y módulos de máscara, dispositivos que permiten controlar los caudales y medir volumétricamente las entregas de agua.
Esta infraestructura comprende 23 tomas directas y las ramas Sauce, Henríquez, Cruz Bodega y Godoy, que integran el esquema de distribución del canal Matriz Independencia.
El reservorio cumple una función estratégica porque permite amortiguar las variaciones de caudal antes de que se transmitan hacia los sectores ubicados aguas abajo.
Esta capacidad resulta especialmente importante para la Rama Chimba, que constituye el último tramo del sistema y depende de una regulación adecuada de los volúmenes provenientes de los sectores anteriores.
Además, la nueva infraestructura permite reservar agua correspondiente a los turnos de riego y contar con disponibilidad ante interrupciones imprevistas o cortes programados, de acuerdo con las condiciones de operación del sistema.
Por estas características, los beneficios del reservorio no se limitan a los usuarios de la Rama Chimba, sino que alcanzan al conjunto de las derivaciones vinculadas con el canal Matriz Independencia.
Impermeabilización de canales: el agua pasó de tardar 12 horas a solo 4
Otro de los aspectos centrales del proyecto fue la impermeabilización de 8.736 metros del canal Chimba, a los que se sumaron otros 630 metros correspondientes al tramo final del canal Independencia-Cobos.
Los trabajos también contemplaron la modernización de compartos, estructuras utilizadas para regular y distribuir los caudales hacia los distintos sectores de riego.
El revestimiento de los canales permite disminuir las pérdidas de agua por infiltración en el terreno y mejorar las condiciones de conducción del recurso.
Al mismo tiempo, favorece una mayor velocidad de circulación, lo que reduce los tiempos necesarios para que el agua llegue hasta las explotaciones agrícolas.
Uno de los resultados más relevantes se registró en los tramos que anteriormente eran de tierra y que se encuentran ubicados aguas arriba de la Ruta Nacional 7.
En esos sectores, el tiempo promedio de recorrido y entrega del agua se redujo de 12 a 4 horas para los usuarios situados aguas abajo.
La mejora representa una disminución de aproximadamente el 66,7% en los tiempos de conducción, lo que facilita una distribución más rápida y una mejor organización de los turnos de riego.
Esta reducción también permite optimizar la planificación de las tareas agrícolas, especialmente en explotaciones donde la disponibilidad del agua en momentos determinados resulta fundamental para el desarrollo de los cultivos.
La combinación de canales impermeabilizados, mecanismos de regulación y capacidad de almacenamiento busca mejorar el aprovechamiento del recurso disponible en una de las principales zonas productivas del Este mendocino.
Una inversión de $13.754 millones para beneficiar a 571 productores
La Modernización del Sistema de Riego Rama Chimba representa una inversión de $13.754 millones, financiada mediante aportes del Banco Mundial, el Gobierno de Mendoza y el Departamento General de Irrigación.
La intervención alcanza aproximadamente 4.947 hectáreas productivas y tiene como beneficiarios a 571 productores de Palmira, Chapanay, Las Chimbas y Los Barriales.
Además de las mejoras en la infraestructura de conducción y distribución del agua, el proyecto incorpora un componente de Gestión Integrada del Riesgo Agropecuario.
Esta herramienta está orientada a mitigar determinadas contingencias que afectan a la producción agrícola, entre ellas las heladas y el granizo, fenómenos climáticos que representan riesgos para las explotaciones de la región.
La iniciativa busca fortalecer las condiciones de producción mediante una combinación de infraestructura hídrica modernizada y herramientas vinculadas con la gestión de riesgos.
Desde el punto de vista operativo, las mejoras permitirán reducir las pérdidas por infiltración, regular las variaciones de caudal y disponer de mayor capacidad de respuesta frente a interrupciones en la distribución.
También contribuirán a una administración más eficiente de los turnos de riego, con tiempos de entrega más reducidos y mejores condiciones para el aprovechamiento del agua.
Con la próxima inauguración de la obra, Mendoza incorporará infraestructura destinada a optimizar la distribución del recurso hídrico en el Este provincial, con beneficios para cientos de productores y miles de hectáreas agrícolas que dependen del sistema de riego.
El Departamento General de Irrigación de Mendoza prevé inaugurar la modernización del Sistema de Riego Rama Chimba, una obra de $13.754 millones que beneficiará a 571 productores y unas 4.947 hectáreas del Este provincial. La intervención incluye un reservorio, impermeabilización de canales y mejoras en la distribución del agua, con una reducción de hasta dos tercios en los tiempos de entrega.
En Mendoza, donde cada gota de agua tiene más responsabilidades que un funcionario durante una conferencia de prensa, la ingeniería hidráulica acaba de conseguir algo que parecía reservado para la ciencia ficción: que el agua llegue más rápido y se pierda menos por el camino. El Departamento General de Irrigación se prepara para inaugurar la modernización del Sistema de Riego Rama Chimba, una obra que promete mejorar la distribución del recurso sin necesidad de negociar personalmente con cada molécula.
La intervención demandó una inversión de $13.754 millones y beneficiará a 571 productores del Este mendocino. El proyecto incluye canales impermeabilizados, compuertas modernizadas y un reservorio que permite regular los caudales. Básicamente, una infraestructura diseñada para que el agua deje de comportarse como un invitado que confirma asistencia, sale de su casa y aparece cuando ya terminó la reunión.
Uno de los datos más llamativos es que, en determinados tramos, el tiempo de recorrido del agua pasó de 12 a 4 horas. Una reducción de dos tercios que convierte al sistema de riego en un inesperado ejemplo de puntualidad. Mientras buena parte de la administración pública continúa debatiendo cómo agilizar procedimientos, el canal Chimba encontró una solución bastante concreta: revestir sus paredes y mejorar la circulación.
El reservorio también tendrá una función fundamental. Permitirá amortiguar las variaciones de caudal y disponer de agua frente a interrupciones programadas o imprevistas. Una especie de cuenta de ahorro hídrica, aunque sin intereses, comisiones bancarias ni ejecutivos ofreciendo servicios adicionales. En una provincia donde la disponibilidad del recurso condiciona buena parte de la actividad agrícola, contar con reservas operativas representa una herramienta de planificación.
La modernización también incorpora medidas vinculadas con los riesgos agropecuarios, como las heladas y el granizo. Porque si algo caracteriza a la producción agrícola cuyana es su capacidad para enfrentar dificultades simultáneas: cuando no preocupa el agua, aparece el clima; y cuando ambos conceden una tregua, siempre queda alguna otra variable dispuesta a participar.
El financiamiento reúne aportes del Banco Mundial, el Gobierno de Mendoza y el Departamento General de Irrigación. Una combinación de recursos destinada a mejorar la eficiencia de un sistema del que dependen miles de hectáreas productivas. En definitiva, la obra no pretende hacer llover más ni convencer a la cordillera de modificar sus hábitos climáticos. Busca algo bastante más realista: aprovechar mejor el agua disponible. Una idea tan razonable que sorprende que todavía pueda considerarse una noticia extraordinaria.
