El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado 7 de noviembre que le ofreció a Dana White, titular de la UFC, el cargo de secretario de prensa de la Casa Blanca. El mandatario formalizó la propuesta a través de un mensaje en su cuenta de Truth Social, en el que pidió la incorporación de varios peleadores al equipo de difusión oficial.
En su publicación, Trump destacó las características de White para el área de prensa. «Tengo el gusto de anunciar que ofrecí al Gran Dana White, un violento Combatiente y Guerrero, el puesto de secretario de prensa de Estados Unidos. Dana, por favor, acepta el trabajo», escribió el jefe de Estado norteamericano. White preside la organización de artes marciales mixtas a nivel global y aún no emitió una respuesta pública sobre la propuesta.
Los luchadores propuestos para el área de prensa
El planteo presidencial contempla que White sume colaboradores de la empresa deportiva a las tareas de comunicación gubernamental. Entre los nombres sugeridos figuran Islam Makhachev y Khabib Nurmagomedov, de Rusia; Justin Gaethje, Daniel Cormier y Kayla Harrison, de Estados Unidos; y Amanda Nunes, de Brasil.
El mandatario reconoció en su mensaje que varios de los integrantes propuestos no tienen nacionalidad estadounidense. Trump justificó la iniciativa al señalar que «necesitamos a esta gente para defendernos de la izquierda lunática», y aseguró que el dirigente deportivo será «un secretario de prensa como ningún otro» al frente de las conferencias oficiales.
La vacante en la comunicación oficial
El puesto de secretario de prensa de la Casa Blanca permanece vacante desde el 16 de octubre, cuando se produjo la renuncia de la anterior portavoz, Katie Zacharia, quien se desempeñó durante una semana en el cargo.
La relación entre la presidencia estadounidense y la organización deportiva ya contaba con antecedentes recientes en la sede gubernamental. Durante junio, la Casa Blanca albergó la realización de un torneo oficial de la UFC, en el marco de las actividades desarrolladas en los predios de la residencia de gobierno.
Donald Trump anunció este sábado que le ofreció a Dana White, titular de la UFC, el cargo de secretario de prensa de la Casa Blanca. La vacante se produjo el 16 de octubre tras la salida de Katie Zacharia. Trump propuso incorporar luchadores de artes marciales mixtas al equipo de vocería oficial.
La diplomacia internacional acaba de capitular formalmente ante las llaves de sumisión y los codazos al mentón. Este sábado 7 de noviembre, Donald Trump decidió que la oratoria institucional está sobrevalorada y le ofreció mediante Truth Social la secretaría de prensa de la Casa Blanca a Dana White, presidente de la UFC. Porque nada transmite mejor las políticas de Estado de una superpotencia que un promotor de artes marciales mixtas moderando preguntas incómodas desde el estrado. El mandatario formalizó la plegaria con devoción: «Tengo el gusto de anunciar que ofrecí al Gran Dana White, un violento Combatiente y Guerrero, el puesto de secretario de prensa de Estados Unidos. Dana, por favor, acepta el trabajo». White todavía no contestó la propuesta, probablemente evaluando si la vocería gubernamental rinde más que vender eventos de pago por visión.
Lejos de conformarse con un portavoz que resuelva las conferencias por nocaut técnico, la iniciativa presidencial contempla reclutar a deportistas de élite para el equipo de difusión. Trump sugirió sumar a Daniel Cormier, Justin Gaethje, Kayla Harrison, la brasileña Amanda Nunes y los rusos Islam Makhachev y Khabib Nurmagomedov. El detalle de la nacionalidad extranjera de varios de ellos no desvela al jefe de Estado, quien argumentó que «necesitamos a esta gente para defendernos de la izquierda lunática», prometiendo que el titular de la UFC será «un secretario de prensa como ningún otro». Ante semejante comitiva de comunicación, cualquier periodista acreditado pensará dos veces antes de pedir una aclaración sobre el déficit fiscal.
El atril oficial permanecía desierto desde el 16 de octubre, cuando la anterior portavoz, Katie Zacharia, renunció tras cumplir exactamente una semana en el cargo. Sin embargo, la reconversión del despacho en un gimnasio de combate tiene antecedentes inmediatos: durante junio, los predios de la residencia de gobierno ya habían albergado un torneo oficial de la empresa. Queda claro que sustituir los comunicados oficiales por estrangulamientos en el piso es el siguiente paso natural para la diplomacia norteamericana.
