La Armada Argentina incorporó dos unidades navales al operativo de prevención y asistencia que se desarrolla en Corrientes ante las crecidas de los cauces y los riesgos asociados al fenómeno climático de El Niño.
El despliegue forma parte de las acciones coordinadas por el Gobierno provincial a través del Comando Operativo de Emergencias (COE), con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta frente a posibles inundaciones y asistir a las comunidades ribereñas más vulnerables.
Las embarcaciones establecieron su centro de operaciones en el puerto de la ciudad de Corrientes, desde donde se organizarán tareas de evacuación, atención sanitaria y distribución de suministros hacia sectores de difícil acceso.
Las unidades incorporadas son el buque multipropósito ARA «Ciudad de Zárate» y la lancha patrullera ARA «Punta Mogotes», que funcionarán como plataformas operativas para el desarrollo de las tareas de asistencia.
La intervención busca reforzar los recursos disponibles ante la evolución de los niveles del río Paraná y la posibilidad de que nuevas crecidas afecten a las poblaciones asentadas en zonas ribereñas.
Dos embarcaciones de la Armada para evacuaciones y asistencia sanitaria
El despliegue naval permitirá ampliar la capacidad logística del operativo provincial mediante embarcaciones preparadas para trasladar personal, equipos e insumos hacia comunidades que puedan quedar aisladas por el avance del agua.
Entre las principales funciones previstas se encuentran las evacuaciones de urgencia, la prestación de servicios esenciales de salud y el transporte de elementos de primera necesidad.
Las unidades actuarán como bases operacionales flotantes, lo que permitirá organizar intervenciones en áreas donde las condiciones del terreno dificulten el acceso mediante vehículos convencionales.
El operativo cuenta además con consultorios móviles para atención médica y odontológica, cocinas de campaña, embarcaciones menores y vehículos anfibios.
Estos últimos están preparados para desplazarse tanto por tierra como por agua, una característica especialmente útil en sectores afectados por inundaciones o dificultades de circulación.
La estrategia se desarrolla mediante la articulación entre el Gobierno nacional, la administración provincial y los municipios afectados, con el propósito de coordinar los recursos disponibles y sostener la asistencia durante la contingencia.
El director de Defensa Civil de Corrientes y titular del COE, Bruno Lovinson, señaló que los recursos técnicos permanecerán desplegados mientras continúe el estado de alerta.
La presencia de las unidades navales busca garantizar una respuesta operativa sostenida frente a eventuales cambios en las condiciones hidrológicas.
El río Paraná permanece estacionario, pero advierten sobre un nuevo repunte
El comportamiento del río Paraná continúa bajo seguimiento debido a la posibilidad de nuevas variaciones en su caudal.
Según explicó Lovinson, el río se mantiene estacionario en los puertos locales, aunque se espera el avance de una nueva onda de repunte que podría incrementar los niveles desde Ituzaingó hacia los sectores ubicados aguas abajo.
Esta situación exige mantener las tareas preventivas y la disponibilidad de recursos para intervenir en caso de que las crecidas afecten a poblaciones ribereñas.
La evolución de los niveles del Paraná constituye uno de los principales factores considerados por las autoridades para definir la continuidad y distribución del operativo de emergencia.
La incorporación de las embarcaciones de la Armada permitirá disponer de medios de transporte y asistencia en sectores donde el acceso terrestre pueda verse comprometido por el avance del agua.
La Armada mantendrá el despliegue mientras dure la contingencia
El comandante del Área Naval Fluvial, contraalmirante Damián Gabriel Orgiazzi, explicó que el puerto de Corrientes fue seleccionado como centro logístico por sus condiciones operativas.
Entre los factores considerados se encuentran las facilidades para el reabastecimiento, la disponibilidad de infraestructura portuaria y la cercanía con las autoridades provinciales encargadas de coordinar el operativo.
El jefe naval confirmó que la intención es mantener las unidades en la zona mientras persistan los riesgos asociados al fenómeno climático.
«La idea hoy es quedarnos hasta que finalice El Niño», expresó Orgiazzi.
Para sostener el despliegue, la Armada prevé implementar un esquema de recambios rotativos de personal y equipamiento cada dos meses.
Esta modalidad permitirá mantener la capacidad operativa de las unidades durante el tiempo que resulte necesario, de acuerdo con la evolución de la emergencia.
El contraalmirante también destacó la importancia de contar con vehículos capaces de desplazarse en distintos terrenos para asistir a las comunidades afectadas.
«Tenemos vehículos anfibios que pueden andar tanto en el agua como en la tierra. El objetivo es estar cerca de la gente a la espera de que este fenómeno empiece a manifestarse con mayor fuerza», señaló.
Las tareas previstas abarcan tanto el territorio correntino como sectores limítrofes de la región que puedan requerir apoyo durante la contingencia.
Con la incorporación del ARA «Ciudad de Zárate» y el ARA «Punta Mogotes», el operativo provincial suma capacidad de evacuación, asistencia sanitaria y distribución de suministros en un contexto de vigilancia sobre el comportamiento del río Paraná.
La continuidad de las acciones dependerá de la evolución de los niveles de los ríos y de las necesidades de las poblaciones ribereñas, mientras las autoridades mantienen activos los mecanismos de prevención y respuesta ante posibles inundaciones.
La Armada Argentina incorporó dos embarcaciones al operativo de emergencia coordinado por el Gobierno de Corrientes ante las crecidas de los ríos y los posibles efectos de El Niño. El buque ARA «Ciudad de Zárate» y la lancha ARA «Punta Mogotes» operarán desde el puerto de la capital provincial para asistir a poblaciones ribereñas mediante evacuaciones, atención médica y distribución de suministros.
En Corrientes, el río Paraná volvió a demostrar que no necesita solicitar autorización para modificar el paisaje. Ante las crecidas y la amenaza de nuevas complicaciones asociadas al fenómeno de El Niño, la Armada Argentina incorporó dos unidades navales al operativo de emergencia. Porque cuando el agua empieza a ocupar espacios que habitualmente pertenecen a las personas, la respuesta más razonable consiste en recurrir a embarcaciones y no a la esperanza de que el río revise sus decisiones.
Los refuerzos son el buque multipropósito ARA «Ciudad de Zárate» y la lancha patrullera ARA «Punta Mogotes», que establecieron su centro de operaciones en el puerto de Corrientes. Su misión incluye evacuar personas, acercar asistencia sanitaria y trasladar suministros a comunidades de difícil acceso. Una agenda considerablemente más útil que la de cualquier embarcación dedicada exclusivamente a ofrecer una buena fotografía frente al atardecer.
El operativo también dispone de consultorios médicos y odontológicos, cocinas de campaña y vehículos anfibios. Estos últimos tienen una ventaja decisiva sobre los automóviles convencionales: pueden circular por tierra y agua. Una característica que normalmente parecería extravagante, pero que adquiere enorme sentido cuando la geografía comienza a comportarse como si hubiera decidido eliminar la frontera entre ambos elementos.
La coordinación está a cargo del Comando Operativo de Emergencias provincial, con participación de distintas jurisdicciones. En estas circunstancias, la cooperación institucional deja de ser una expresión repetida en los comunicados oficiales y se convierte en algo bastante concreto: conseguir que las personas aisladas reciban atención, alimentos y medios de traslado.
El director de Defensa Civil, Bruno Lovinson, informó que el Paraná permanece estacionario en los puertos locales, aunque advirtió sobre una nueva onda de repunte desde Ituzaingó hacia aguas abajo. En términos sencillos, que el nivel del río no esté aumentando en este preciso momento no significa que haya firmado un compromiso de estabilidad permanente. La hidrología, lamentablemente, no trabaja con contratos de precio fijo.
Por su parte, el contraalmirante Damián Gabriel Orgiazzi explicó que las unidades permanecerán desplegadas mientras dure la contingencia, con recambios de personal y equipamiento cada dos meses. La intención es mantener una presencia sostenida, porque las emergencias climáticas no suelen respetar los horarios administrativos ni las expectativas de quienes preferirían resolverlas durante una única reunión.
El despliegue naval constituye una medida preventiva frente a un escenario que exige vigilancia constante. El objetivo no es ganarle una discusión al Paraná, una empresa que probablemente terminaría mal para cualquier funcionario, sino asegurar que las poblaciones ribereñas cuenten con asistencia cuando la necesiten. A veces, la mejor respuesta ante la fuerza de la naturaleza consiste simplemente en tener los recursos adecuados en el lugar indicado.
