La Confederación General del Trabajo (CGT) descartó avanzar con una huelga de 36 horas con movilización y resolvió iniciar la construcción de un plan de lucha que tenga como objetivo un paro nacional, que podría concretarse hacia la primera quincena de diciembre si las condiciones políticas y sociales acompañan.

La decisión fue adoptada tras más de cuatro horas de deliberaciones en el consejo directivo, donde también se analizó la situación económica, laboral y política del país. La conducción sindical considera que es necesario ampliar los consensos antes de convocar una nueva medida de fuerza de alcance nacional.

La propuesta de un plan de acción escalonado

La iniciativa de impulsar una huelga de 36 horas había sido promovida por el sector identificado con Luis Barrionuevo, acompañado por Omar Maturano y Roberto Fernández. Sin embargo, la propuesta no prosperó y el triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello resolvió avanzar en la construcción de un plan de acción conjunto con las demás centrales sindicales.

La estrategia contempla coordinar acciones con las dos CTA, organizaciones sociales y las regionales de la CGT en todo el país, además de convocar a un plenario de secretarios generales para validar las futuras medidas de protesta.

La modalidad de los «paros a la francesa»

Para evitar una nueva convocatoria con escasa adhesión, la CGT evalúa implementar la modalidad conocida como «paros a la francesa», utilizada en Francia durante las protestas contra la reforma previsional impulsada por Emmanuel Macron.

El esquema consiste en realizar ceses de actividades rotativos y sectorizados, en lugar de un paro general de 24 horas. Así, distintos gremios protagonizarían medidas de fuerza de manera alternada, manteniendo un nivel sostenido de conflicto sin paralizar completamente la actividad del país en una única jornada.

La conducción sindical también considera que esta modalidad se adapta mejor al escenario abierto por la reforma laboral, que amplió la cantidad de actividades consideradas esenciales y mantiene vigente la posibilidad de aplicar conciliaciones obligatorias.

Las próximas definiciones

En las próximas semanas continuará el trabajo de coordinación con las confederaciones del transporte, la industria, la energía y la alimentación, además de profundizar el vínculo con otros espacios sindicales como el Frente de Sindicatos Unidos.

Según expresó Jorge Sola, el objetivo es «Vamos a ir construyendo una gran medida nacional», aunque evitó fijar una fecha para su realización.

Desde la central obrera señalaron que las protestas no comenzarán antes de la finalización del Mundial de Fútbol y que una mesa de acción se reunirá la próxima semana para definir el cronograma de las futuras medidas. La evolución del consumo, los salarios, la inflación y el poder adquisitivo será uno de los factores que influirá en la decisión sobre un eventual paro nacional.