La estafa del siglo de Rosario, llamada en 1992 «robo del siglo», fue un engaño sin armas al Banco Central. El martes 22 de diciembre de 1992, un fax falso con membrete del Central pidió los billetes de 500.000 australes del Tesoro Regional de Rosario. Al día siguiente, tres falsos inspectores se llevaron 600.000 billetes: 30 millones de dólares.

El jefe del Tesoro llamó al Central para confirmar y le dijeron que sí. Según las crónicas del juicio, la línea estaba intervenida y atendió la banda. El dinero voló en dos avionetas alquiladas a San Fernando, Buenos Aires, y ahí se perdió el rastro.

Se recuperó cerca de 1 millón. El 18 de abril de 2002, el Tribunal Oral Federal N° 5 condenó a cinco personas y absolvió al jefe del Tesoro. El señalado como cerebro de la banda estaba prófugo y nunca fue juzgado por este golpe.

¿Qué fue la estafa del siglo de Rosario, en pocas palabras?

  • El 22 de diciembre de 1992, un fax falso del Banco Central pidió al Tesoro Regional de Rosario todos sus billetes de 500.000 australes «por una situación de emergencia».
  • El jefe del Tesoro llamó al Central para confirmar. La línea estaba intervenida y la confirmación la dio alguien de la banda, según las crónicas del juicio.
  • El 23 de diciembre, en el aeropuerto de Fisherton, entregó 600.000 billetes en 13 sacas a tres falsos inspectores. Equivalían a 30 millones de pesos, que por la convertibilidad eran 30 millones de dólares.
  • No hubo armas ni violencia. Por eso la Justicia no lo juzgó como robo, sino como defraudación contra la administración pública.
  • Se recuperó cerca de 1 millón. En 2002, cinco personas fueron condenadas a penas de 3 años y medio a 4 de prisión.

¿Qué decía el fax falso del Banco Central?

El fax llegó la tarde del martes 22 de diciembre de 1992 al Tesoro Regional de Rosario, con membrete, sellos y firmas del Banco Central. Según las crónicas históricas de La Nación e Infobae, decía: «Por los inconvenientes por usted conocidos, debido a la falta de billetes de $ 50, el Directorio del BCRA ha resuelto por una situación de emergencia el reciclaje de australes 500.000 para una zona del país».

El pedido era concreto: tener listos para el día siguiente los billetes de 500.000 australes y entregarlos en el aeropuerto de Fisherton a funcionarios del Central que viajarían a buscarlos. Faltaban tres días para Navidad, y el fax justificaba el apuro con la falta de billetes de 50 pesos.

Máquina de fax de oficina, gris, con tubo telefónico a la izquierda, teclado numérico y una pantalla chica.
Un fax de oficina de la década de 1990, fotografiado en 2006. No es el equipo del caso: el del Tesoro Regional nunca se mostró. Foto: Miguel Durán (Museo8bits) / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5)

El dinero era del Banco Central, pero el Tesoro Regional de Rosario lo manejaba personal del Banco de Santa Fe, que entonces era provincial. Por eso el engañado fue un empleado bancario santafesino con 30 años de antigüedad, recién llegado a la jefatura del Tesoro.

Las crónicas no coinciden en el orden de los pasos. La mayoría cuenta primero el fax y después la llamada de confirmación. La crónica judicial de la primera audiencia, en 2002, cuenta primero una llamada y ubica ese texto en una nota que los falsos inspectores presentaron en el aeropuerto. También difieren en quién esperaba a quién en Fisherton.

¿Qué tenían de particular los billetes de 500.000 australes?

Eran billetes de una moneda que se estaba terminando y que todavía valían. El Decreto 2128 del 10 de octubre de 1991 creó el peso desde el 1 de enero de 1992, con una paridad de 1 peso por cada 10.000 australes.

La Ley de Convertibilidad, la 23.928, sancionada el 27 de marzo de 1991, ya había atado el austral al dólar a razón de 10.000 por cada dólar. Con el peso, la relación quedó en 1 a 1. Así, un billete de 500.000 australes equivalía a 50 pesos, o a 50 dólares.

Billete rosado y violeta con la cifra 500.000, el retrato de un hombre mayor de saco oscuro y la leyenda «Quinientos mil».
El billete de 500.000 australes, emitido desde noviembre de 1990. Con el peso valía 50 pesos, y con la convertibilidad, 50 dólares. Banco Central de la República Argentina (emisor), vía Wikipedia en inglés (uso justo)

El cambio de billetes no fue de un día para el otro. A fines de 1992 todavía circulaban australes: los bancos los recibían, los mandaban a destruir y los reemplazaban por billetes de 50 pesos. Según la tabla de emisiones anteriores del Banco Central, el billete de 500.000 australes salió el 1 de noviembre de 1990 y dejó de tener curso legal el 2 de enero de 1993.

Para Página/12, que lo escribió en 2002, el golpe fue posible por ese recambio de moneda: grandes cantidades de billetes de 500.000 australes se estaban reemplazando por los de 50 pesos.

¿Qué decía la circular real del Banco Central sobre esos billetes?

El fax pedía un «reciclaje» de esos billetes; la circular de noviembre prohibía reciclarlos. La Comunicación «A» 2014 del Banco Central, del viernes 6 de noviembre de 1992, dispuso que desde el 1 de diciembre de 1992 los bancos de la Capital Federal y de las ciudades con Tesoro Regional no debían «reciclar a la circulación monetaria» los billetes de 50.000, 100.000 y 500.000 australes.

Página mecanografiada con el escudo del Banco Central arriba a la derecha y el encabezado «Comunicación
La Comunicación «A» 2014 del Banco Central, del 6 de noviembre de 1992. Desde el 1 de diciembre prohibía reciclar los billetes de 50.000, 100.000 y 500.000 australes. Banco Central de la República Argentina

La prohibición alcanzaba a los billetes que los bancos tuvieran «como disponibilidad» o que «fueran recibidos del público». Rosario figuraba en la lista. Tres semanas después de que empezara a regir esa prohibición, el fax falso invocaba justamente «el reciclaje de australes 500.000» como una medida de emergencia del Directorio.

La circular es un documento público de la época y no prueba que la banda la conociera. Lo que muestra es que el pedido falso se presentó como una excepción a una regla vigente, y que esa excepción se justificaba con la falta de billetes de 50 pesos antes de las fiestas.

¿Por qué el jefe del Tesoro no descubrió el engaño cuando llamó?

Según las crónicas, el engaño se apoyó en varias piezas a la vez: el fax, una nota y credenciales que parecían válidas, y una llamada de confirmación que, según la cobertura del juicio y de la sentencia, atendió alguien de la banda porque la línea estaba intervenida. La Nación, al informar la sentencia, habló de un pedido falso hecho «a través de intervenciones telefónicas».

El jefe del Tesoro llamó para confirmar, pero por un canal que, según esa versión, la banda controlaba. En el juicio declaró que había hecho «exactamente» lo que le indicaron quienes, para él, eran las autoridades del Banco Central.

Según la crónica histórica de La Nación de 2022, el falso funcionario le dio además un dato preciso sobre la cantidad de fajos que había en el Tesoro. Entre los condenados en 2002 hubo un ex empleado bancario acusado de aportar información sobre la operatoria bancaria.

¿Cómo se llevaron el dinero desde el aeropuerto de Fisherton?

A las 8 de la mañana del miércoles 23 de diciembre de 1992, el jefe del Tesoro llegó al aeropuerto de Fisherton, en Rosario, con las 13 sacas en un camión blindado, acompañado por otro empleado y dos portavalores. Los esperaban tres hombres con credenciales del Banco Central que eran falsas.

Hall de un aeropuerto con un ventanal hacia la pista, gente asomada a una baranda y letras grandes que dicen «Aeropuerto Internacional Rosario».
El aeropuerto de Rosario, en el barrio de Fisherton, fotografiado en 2017. Ahí se entregaron las 13 sacas el 23 de diciembre de 1992. Foto: Nicolasrnphoto / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Según La Nación y Página/12, los billetes iban en 2.100 fajos termosellados, que en la jerga bancaria se llaman «balas». El plan era cargarlos en un vuelo de línea de Austral hacia Buenos Aires. El avión tuvo un desperfecto y el vuelo se suspendió.

Los falsos inspectores alquilaron entonces dos avionetas a una empresa de taxis aéreos que operaba en el aeropuerto. Las sacas viajaron a San Fernando, en el conurbano bonaerense. Allí las cargaron en uno o dos vehículos, según la versión, y el rastro del dinero se perdió.

Mientras tanto, un empleado del Tesoro viajó en auto a Buenos Aires con uno o dos falsos inspectores, según la versión, a buscar el comprobante de la entrega. Lo citaron para más tarde y nadie apareció.

Nadie mostró un arma. La Nación lo resumió en 2022: no rompieron paredes ni forzaron cerraduras.

¿Cuánto dinero se llevaron y cómo se calcula?

Se llevaron 30 millones de pesos, que con la convertibilidad equivalían a 30 millones de dólares. La cuenta sale de los billetes: 600.000 billetes de 500.000 australes suman 300.000 millones de australes. Divididos por 10.000, que era la paridad del Decreto 2128, dan 30 millones de pesos.

Las crónicas de 2002 hablan de pesos; las posteriores, de dólares. Las dos cifras son correctas para diciembre de 1992.

No se llevaron todo el Tesoro, como a veces se dice. Se llevaron todos los billetes de 500.000 australes que había.

Infografía de fondo crema con «La cuenta» en un recuadro blanco y una línea vertical con seis fechas, de 1990 a 1993, dos marcadas en amarillo.
La cuenta de los 30 millones y el calendario del billete, de su emisión en 1990 a su desmonetización el 15 de enero de 1993. Infografía: Cuyo News, con datos del Banco Central y del Decreto 2128/91

¿Cuándo se descubrió la estafa?

Esa misma tarde del 23 de diciembre. El jefe del Tesoro llamó al Banco Central para avisar que los billetes ya estaban en viaje y le respondieron que nadie había pedido nada.

¿Se adelantó el fin del billete de 500.000 australes?

La tabla del Banco Central muestra que el billete de 500.000 australes fue desmonetizado el 15 de enero de 1993, 23 días después de la estafa. Son dos pasos distintos: el 2 de enero ese billete dejó de servir para pagar, y desde el 15, según el Banco Central, ya no podía canjearse por la moneda vigente.

La fecha es una excepción en la propia tabla. Los billetes de 50.000 y de 100.000 australes, alcanzados por la misma circular de noviembre, tuvieron plazo hasta el 31 de marzo de 1993. El de 500.000 es la única denominación de la serie que terminó el 15 de enero.

Las crónicas de La Nación e iProfesional dicen que el Gobierno adelantó el fin de ese billete, previsto para fines de marzo, para que la banda no pudiera cambiar la plata. La tabla oficial confirma la fecha, pero no dice el motivo.

¿La banda llegó a cambiar los australes por pesos?

No se sabe, y las fuentes se contradicen. Página/12 escribió en febrero de 2002 que los australes robados «fueron cambiados por los nuevos pesos». iProfesional sostiene lo opuesto: que el adelanto del 15 de enero dejó a la banda sin forma de cambiar semejante cantidad de billetes.

Lo único que coincide en todas las fuentes es el resultado: se recuperó alrededor de 1 millón y el resto nunca apareció. Al empezar el juicio, en febrero de 2002, el dinero seguía sin aparecer.

¿Cómo encontró la policía a la banda?

Según la versión policial de la época, alguien vinculado a la banda le contó el golpe a un pai umbanda, un guía espiritual del culto afrobrasileño, en un templo de Lanús. El pai era informante de la Brigada de Investigaciones de Lanús de la Policía bonaerense y pasó el dato.

Quién habló nunca se probó. El imputado señalado por esa versión lo negó en el juicio: dijo que visitaba al pai por problemas de salud. El tribunal lo absolvió. La identidad del pai nunca se reveló.

Las detenciones empezaron en los primeros días de enero de 1993. El señalado como cerebro fue detenido ese mes en Esperanza, Santa Fe. Según las crónicas, la causa llegó a tener unas 40 personas detenidas o imputadas, y una docena llegó a juicio.

¿Fue un robo o una estafa?

Para la ley fue una estafa. El Código Penal llama robo al apoderamiento de algo ajeno con fuerza en las cosas o violencia en las personas (artículo 164). En Rosario no hubo ni una cosa ni la otra.

La acusación fue por defraudación contra la administración pública, con penas de 2 a 6 años de prisión, según las crónicas del juicio. Es la figura del artículo 174, inciso 5: el fraude en perjuicio de una administración pública. Las condenas de 2002, de 3 años y medio a 4, quedaron dentro de esa escala.

¿Qué condenas hubo en el juicio de 2002?

El juicio empezó en febrero de 2002 ante el Tribunal Oral Federal N° 5 de la Capital Federal, en los tribunales de Comodoro Py, casi diez años después del hecho. El jueves 18 de abril de 2002, el tribunal condenó a cinco personas.

Los dos dueños de la imprenta donde, según la acusación, se hicieron las credenciales y los papeles falsos recibieron 4 años de prisión y una multa de 90.000 pesos.

La misma pena tuvo uno de los falsos inspectores, que en el juicio reconoció haberse hecho pasar por funcionario del Central. Otras dos personas recibieron 3 años y medio: un ex empleado bancario y otro acusado, a quienes se les atribuyó haber aportado información sobre la operatoria bancaria.

El jefe del Tesoro fue absuelto. Según la crónica histórica de La Nación, el tribunal absolvió a los empleados del banco por considerar que habían sido engañados. También fueron absueltos otros acusados, entre ellos un ex policía.

El número total de absueltos no está claro: las crónicas de la sentencia hablan de seis, pero la lista de nombres que publicó una de ellas suma siete. No hay constancia pública de que la sentencia haya quedado firme.

¿Qué pasó con el señalado como cerebro de la banda?

Nunca fue juzgado por el golpe de 1992 y no tiene condena por él. Lo que se sabe de su papel es lo que dijeron la acusación y otros imputados.

Detenido en enero de 1993, salió en libertad bajo caución con una fianza de 400.000 pesos. Según las crónicas, los avales que presentó resultaron falsos, y quedó prófugo. Las fuentes no coinciden en el año de la fuga: una crónica rosarina de 2005 dice que estuvo preso unos seis meses, en 1993; la crónica judicial de 2002 ubica la liberación en 1994.

Su lugar quedó vacío en el juicio de 2002. La Policía Federal lo detuvo en Mar del Plata en abril de 2005, después de unos 12 años prófugo, y el miércoles 20 de abril de 2005 lo indagó un juez federal en Rosario.

Según fuentes de la Justicia federal citadas entonces por la prensa santafesina, para él la acción por el golpe de 1992 ya estaba prescripta. La prescripción es la extinción de la acción penal por el paso del tiempo: el artículo 62 del Código Penal la fija en el máximo de la pena del delito, con un piso de 2 y un techo de 12 años. No se encontró publicada la resolución que la declaró.

¿Qué fue el intento de 1997 contra el mismo Tesoro?

Fue un segundo intento de defraudar al Tesoro Regional de Rosario, por 20 millones de pesos, que se frustró antes de concretarse. Según las crónicas de 2005, el plan consistía en cambiar paquetes de billetes que estaban por salir de circulación, con billetes falsos mezclados en el medio, por dinero legítimo.

La maniobra iba a hacerse entre el miércoles 30 de abril y el viernes 2 de mayo de 1997, con el feriado del 1 de mayo en el medio. Se cayó por una denuncia del entonces gerente del Tesoro y por escuchas telefónicas, según las distintas crónicas.

El lunes 24 de noviembre de 2003, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Rosario condenó a dos personas a 3 años y medio de prisión por intento de hurto y puesta en circulación de moneda falsa. El señalado como cerebro de 1992 también estaba imputado en esa causa. Cuando lo indagaron en 2005, según fuentes de la causa citadas por la prensa, negó su participación.

¿Qué tiene que ver el caso con Mendoza y San Juan?

La circular de noviembre de 1992 alcanzaba a Mendoza. El anexo de la Comunicación «A» 2014 enumera las 14 ciudades que tenían un Tesoro Regional del Banco Central: Jujuy, Salta, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Corrientes, Rosario, Paraná, Bahía Blanca, Neuquén, Trelew, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Río Grande.

Página mecanografiada titulada «Ubicación geográfica de las entidades financieras», con Capital Federal y una lista de 14 ciudades en dos columnas.
El anexo de la misma circular: la Capital Federal y las 14 ciudades con Tesoro Regional del Banco Central en 1992. Mendoza era la única de Cuyo. Banco Central de la República Argentina

Mendoza era la única ciudad de Cuyo en la lista. San Juan no figura en ese anexo.

Las estafas que se presentan como un llamado oficial sí tienen casos en San Juan. En septiembre de 2026, una ortopedia sanjuanina perdió cerca de 200 millones de pesos en una maniobra que empezó cuando uno de sus responsables buscó en Google el teléfono del banco y después recibió la llamada de supuestos empleados. Según la fiscalía, hubo casi 30 transferencias en menos de dos días.

¿Cómo reconocer la estafa de la llamada «del banco»?

El Banco Central no llama, no escribe y no manda mensajes para pedir datos personales o bancarios, por ningún canal. Lo dice en sus recomendaciones para prevenir estafas, del 21 de marzo de 2021.

Muchas estafas actuales usan los mismos elementos que el fax de 1992: algo que parece oficial, una emergencia y apuro. El caso de Rosario muestra también un límite: el jefe del Tesoro llamó para confirmar, pero por una línea que no controlaba. Lo que sirve para defenderse, según el Banco Central y la Secretaría de Comercio Interior, es esto:

  • Si te llaman «del banco», cortá. Tiene que ser el cliente el que llame, y nunca aceptar una llamada que dice venir de la entidad.
  • Llamá vos, a un número que saques de los canales oficiales del banco. No al que te dan en la llamada ni en el mensaje.
  • No vayas al cajero, no abras la app ni entres al home banking mientras alguien que dice ser del banco está en la línea.
  • No des claves, PIN, token, Clave de la Seguridad Social, fotos ni copia del DNI por teléfono, correo, redes, WhatsApp o mensaje de texto.
  • Tomate un minuto antes de actuar. Las dos fuentes oficiales coinciden en que estos estafadores apelan a las emociones, los descuidos y la urgencia.
Infografía de fondo crema titulada «Si te llaman
Los cinco pasos que recomiendan el Banco Central y la Secretaría de Comercio Interior ante una llamada que dice venir del banco. Infografía: Cuyo News, con datos del Banco Central (2021) y Argentina.gob.ar (2021)

Para denunciar, el Banco Central indica la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) del Ministerio Público Fiscal, en el correo [email protected]. Los mensajes que dicen venir del propio Central se pueden reenviar a [email protected].

En San Juan, las estafas las investiga la UFI de Delitos Informáticos y Estafas del Ministerio Público Fiscal, en Rivadavia 473 Este. La Policía provincial explicó en octubre de 2026 cómo rastrea cuentas y teléfonos en las estafas virtuales.

¿Es el mismo robo del siglo que el del Banco Río de Acassuso?

No. El robo al Banco Río de Acassuso, en San Isidro, fue el 13 de enero de 2006: una banda entró a la sucursal, tomó rehenes y escapó por un túnel. También se lo conoce como «el robo del siglo» y en 2020 llegó al cine con ese título.

El caso de Rosario es 13 años anterior y no tuvo nada de eso: nadie entró a un banco ni mostró un arma. Bastaron un fax, una llamada y tres credenciales falsas.

¿Por qué al caso de Rosario se lo llamó así?

Por el monto y porque se hizo sin violencia. Página/12 lo explicó así al empezar el juicio, en 2002: el golpe se concretó sin mostrar un arma y «por ese motivo» la prensa lo llamó el robo del siglo. Las crónicas más recientes ya lo llaman «la estafa del siglo».

En 2017 la Televisión Pública estrenó «Balas perdidas», una serie de ficción basada en el caso y filmada en Rosario.

Cronología de la estafa del siglo de Rosario

  • Miércoles 27 de marzo de 1991: se sanciona la Ley de Convertibilidad (10.000 australes por dólar).
  • Jueves 10 de octubre de 1991: el Decreto 2128 crea el peso, con una paridad de 10.000 australes por peso.
  • Miércoles 1 de enero de 1992: empieza a circular el peso.
  • Viernes 6 de noviembre de 1992: la Comunicación «A» 2014 del Banco Central prohíbe reciclar los billetes de 50.000, 100.000 y 500.000 australes desde el 1 de diciembre en Capital y en las 14 ciudades con Tesoro Regional.
  • Martes 22 de diciembre de 1992: llega el fax falso al Tesoro Regional de Rosario y la llamada de confirmación la atiende la banda, según las crónicas.
  • Miércoles 23 de diciembre de 1992: entrega de 600.000 billetes en el aeropuerto de Fisherton; dos avionetas los llevan a San Fernando. Esa tarde se descubre el engaño.
  • Sábado 2 de enero de 1993: el billete de 500.000 australes deja de tener curso legal.
  • Enero de 1993: empiezan las detenciones; cae el señalado como cerebro.
  • Viernes 15 de enero de 1993: el billete de 500.000 australes es desmonetizado.
  • Miércoles 31 de marzo de 1993: son desmonetizados los billetes de 50.000 y 100.000 australes.
  • Del miércoles 30 de abril al viernes 2 de mayo de 1997: fracasa el intento de cambiar 20 millones con billetes falsos en el mismo Tesoro.
  • Febrero de 2002: empieza el juicio ante el Tribunal Oral Federal N° 5.
  • Jueves 18 de abril de 2002: cinco condenas y absolución del jefe del Tesoro.
  • Lunes 24 de noviembre de 2003: el Tribunal Oral Federal N° 1 de Rosario condena a dos personas por el intento de 1997.
  • Abril de 2005: detienen en Mar del Plata al señalado como cerebro, prófugo desde hacía unos 12 años.
  • Domingo 21 de marzo de 2021: el Banco Central recuerda que no contacta a nadie para pedir datos personales o bancarios.
Infografía de fondo crema con una línea vertical y 13 fechas, de 1991 a 2021; tres marcadas en amarillo.
Las fechas del caso, de la Ley de Convertibilidad en 1991 a las recomendaciones del Banco Central contra las estafas, en 2021. Infografía: Cuyo News

Treinta y cuatro años después, sigue sin saberse dónde terminó el resto del dinero.