El economista Roberto Cachanosky volvió a cuestionar la política económica del presidente Javier Milei y puso el foco en el comportamiento de la actividad, la inversión, el empleo formal y el denominado “riesgo kuka”.
Cachanosky sostuvo que la persistencia de ese argumento como explicación para determinadas tensiones económicas contradice, a su entender, la idea de que el programa oficial avanza según lo previsto.
“si existe el riesgo ´kuka´ es porque no es cierto que todo marche de acuerdo al plan”
Luego profundizó su planteo: “Si la economía estuviese con actividad económica en alza, tuviera una fuerte corriente inversora y una inflación claramente descendente, no habría riesgo de vuelta del kirchnerismo” y, por lo tanto, no se podría argumentar que el riesgo país sube por el riesgo kuka”.
La pérdida de empleo formal
El economista también cuestionó el impacto del ajuste sobre el mercado de trabajo y aseguró que la mayor parte de la pérdida de puestos formales recayó sobre el sector privado.
“el ajuste laboral recae sobre el sector privado”
Para fundamentar su posición, citó datos oficiales: “De acuerdo a los datos del Ministerio de Trabajo entre noviembre de 2023 y julio de este año el sector formal privado perdió 303.000 puestos de trabajo. Por su parte el sector público perdió 99 mil puestos de trabajo”.
Según Cachanosky, esa comparación muestra una diferencia significativa en el impacto del ajuste entre ambos sectores.
“Por cada puesto de trabajo que se perdió en el Estado, se perdieron tres en el sector privado. El ajuste está cayendo claramente sobre el sector privado”
El crecimiento del empleo informal
Otro de los ejes de su crítica fue la expansión del empleo informal. Cachanosky sostuvo que el Gobierno presenta ese fenómeno como un dato favorable dentro de la evolución del mercado laboral.
“el gobierno argumenta que lo que está creciendo es el empleo informal, y eso lo ve como algo positivo”.
Sin embargo, remarcó que existe una fuerte diferencia salarial entre trabajadores formales e informales.
“Pero en rigor los que trabajan en el sector informal, de acuerdo a datos del INDEC, ganan exactamente la mitad de lo que gana alguien en el sector formal”
También advirtió sobre el efecto que esa situación puede generar sobre el sistema previsional, debido a que los trabajadores informales no realizan aportes jubilatorios.
“Pero además los que trabajan en el sector informal no aportan al sistema previsional. Se genera un problema en el sector público porque en última instancia las jubilaciones y pensiones se pagan con los aportes de los que trabajan y las contribuciones patronales”
Cachanosky reforzó esa preocupación al señalar: “Cuántos menos hay en ese sector menos posibilidad de sostener a los jubilados”
Inversión, productividad y salarios
El economista sostuvo que una política económica consistente debería traducirse en mayores inversiones, creación de puestos formales, aumento de productividad y mejoras salariales.
“En síntesis, la idea básicamente es que una política económica positiva crea puestos de trabajo en base a inversiones. Esas inversiones demandan más mano de obra, mejora la productividad, mejora el salario”
Finalmente, cerró su planteo con una crítica directa al rumbo del mercado laboral bajo la actual gestión nacional.
“Acá nos conformamos aparentemente con tener más puestos de trabajo en el sector informal de la economía”
Las declaraciones de Cachanosky se suman así al debate sobre la calidad del empleo, el impacto del ajuste sobre el sector privado y la capacidad del programa económico para transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenido, inversión y empleo registrado.
El economista Roberto Cachanosky cuestionó la gestión económica de Javier Milei y sostuvo que la persistencia del denominado “riesgo kuka” contradice la idea de que el plan oficial avanza sin dificultades. Además, advirtió que la pérdida de empleo formal golpeó con mayor fuerza al sector privado y alertó sobre el crecimiento del trabajo informal y su impacto previsional
Roberto Cachanosky decidió entrar al debate económico por una puerta incómoda para el Gobierno: si todo marcha según el plan, ¿por qué sigue siendo necesario explicar los problemas apelando al fantasma del kirchnerismo? El economista planteó que una economía con crecimiento, inversiones y una inflación claramente descendente debería reducir por sí sola el temor a un regreso opositor. En otras palabras, si el auto funciona perfecto, quizás no conviene culpar al espejo retrovisor cada vez que aparece una luz roja en el tablero.
El segundo cuestionamiento apunta al empleo. Según los datos que citó, entre noviembre de 2023 y julio de este año el sector privado formal perdió 303.000 puestos, frente a 99.000 en el Estado. La cuenta es sencilla y bastante menos decorativa que una presentación de PowerPoint: por cada empleo público eliminado, desaparecieron tres privados. El ajuste, sostiene Cachanosky, tomó una dirección inesperadamente empresarial.
El Gobierno, según señaló, responde que una parte del empleo reaparece en la informalidad. El detalle es que esos trabajadores perciben ingresos sensiblemente menores y, además, no realizan aportes previsionales. Es decir, el mercado laboral consigue crear puestos, pero algunos vienen con la interesante innovación de pagar menos y financiar menos al sistema jubilatorio. Una modernización que probablemente no aparezca destacada en ningún folleto institucional.
El planteo de fondo es que una recuperación sólida debería venir acompañada por inversión, productividad, salarios y empleo formal. Cachanosky advierte que conformarse con un crecimiento del trabajo informal puede maquillar ciertos indicadores sin resolver el problema estructural. La economía puede sumar ocupados, sí; la discusión es si esos puestos permiten vivir mejor o simplemente ayudan a que la estadística llegue maquillada a fin de mes.
