La definición se resolvió este domingo 8 de noviembre en los minutos finales. El tanto de Valencia aseguró el trofeo de la tabla acumulada para el equipo xeneize y le arrebató el primer lugar a Rosario Central, que había superado 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto en su respectivo encuentro.
El video viral y las disculpas del plantel
Durante la concentración previa al encuentro frente a Instituto en Córdoba, integrantes del plantel de Newell’s siguieron las alternativas del partido de Boca y festejaron el tanto de la victoria con gritos, abrazos y camisetas al aire. El registro de esa celebración se difundió en redes sociales durante la tarde.
Luego del empate 2-2 ante Instituto por el torneo Clausura, el capitán de Newell’s, Luca Regiardo, abrió la conferencia de prensa posterior con un pedido de disculpas formal dirigido a los hinchas y a la institución.
«Antes que nada, quería pedir disculpas en nombre del plantel y la institución por el video que circuló en redes sociales. Es algo inaceptable», declaró el capitán, quien anticipó que la situación será tratada de manera interna dentro del vestuario para evitar nuevos episodios.
La posición interna sobre la definición
En la misma rueda de prensa posterior al partido en Córdoba, el delantero Santiago Solari se refirió a la atención con la que el grupo siguió el cierre del campeonato entre Boca y Rosario Central.
«El que dice que no se pone contento cuando no sale campeón el rival, está mintiendo. No teníamos nada que hacer nosotros, solo mirar fútbol», afirmó Solari al evaluar el episodio y confirmar que la difusión pública de las imágenes representó un error que el plantel ya discutió internamente.
Boca se consagró campeón de la tabla anual de la Liga Profesional al vencer 1-0 a Defensa y Justicia con un gol agónico de Enner Valencia. El resultado postergó a Rosario Central, que le había ganado 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto. En la concentración en Córdoba, el plantel de Newell’s celebró el tanto xeneize, las imágenes se viralizaron y el capitán Luca Regiardo pidió disculpas públicas.
Boca salió campeón de la tabla anual en el último minuto y en Rosario se picó el clásico sin jugar. Enner Valencia clavó el 1-0 contra Defensa y Justicia cuando ya se apagaban las luces, y con ese grito le arrebató el primer puesto a Rosario Central, que había hecho los deberes ganándole 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto. Hasta ahí, una definición más del fútbol argentino donde la calculadora echa humo como colectivo en subida.
La magia apareció en Córdoba, donde el plantel de Newell’s esperaba su partido contra Instituto. Los muchachos estaban mirando la tele en la concentración y, cuando entró la pelota de Boca, saltaron como si hubieran ganado la Libertadores en Japón: abrazos, gritos desatados y camisetas revoleadas al aire. Siempre hay un alma caritativa con celular y conexión que sube la intimidad a internet para arruinarle el fin de semana al encargado de prensa.
Horas después, tras empatar 2-2 con Instituto, al capitán Luca Regiardo le tocó poner la cara en la conferencia con la misma alegría de quien va a pagar una multa de tránsito. Dijo que el festejo fue inaceptable y pidió perdón en nombre de todo el club. El delantero Santiago Solari fue un poco más sincero y admitió que nadie se pone triste cuando pierde el clásico rival mientras mira tele en el hotel.
En el folklore del fútbol nacional, la mayor alegría ajena dura exactamente lo que tarda en filtrarse un video antes de que te obliguen a pedir disculpas frente al micrófono.
