Las exportaciones argentinas de servicios del conocimiento alcanzaron US$10.493,4 millones entre julio de 2025 y junio de 2026, según PromArgentina. El resultado ubica a la actividad por encima de la barrera de los US$10.000 millones en un período de doce meses.
El organismo difundió los datos el 9 de octubre. Su reporte sobre el desempeño exportador registró ventas por US$5.544,4 millones durante el primer semestre, un 15,8% más que en igual período de 2025.
Qué exporta la economía del conocimiento
La actividad reúne servicios prestados desde Argentina a clientes internacionales. Incluye desarrollo de software, programación y soporte tecnológico, junto con contabilidad, ingeniería, diseño, marketing y asesoramiento legal.
Estas exportaciones permiten que profesionales y empresas radicados en el país participen en operaciones internacionales sin enviar bienes físicos. Los equipos pueden desarrollar aplicaciones, brindar asistencia especializada o resolver procesos de compañías que operan en distintos mercados.
Argencon había informado un primer cruce de esa barrera en su comunicado del 26 de junio: US$10.085 millones en los doce meses terminados en marzo, con un crecimiento interanual del 11,7%.
En esa publicación, la entidad empresaria ubicó a la economía del conocimiento como el tercer complejo exportador argentino, detrás del agro y la energía. Los servicios profesionales representaron el 63,7% del total relevado.
Por qué las empresas contratan servicios argentinos
PromArgentina identifica entre las ventajas del país el dominio del inglés, la capacidad de resolución, la creatividad y la adaptación de los equipos. También destaca la coincidencia horaria con América y parte de Europa, que facilita coordinar proyectos durante la jornada laboral.
La expansión incluye funciones especializadas en finanzas, tecnología, automatización y mejora de procesos. En los centros de servicios compartidos, esas tareas se realizan desde Argentina para distintas unidades de una misma organización internacional.
Estados Unidos concentra el 43% de las ventas externas del sector, según PromArgentina. Para 2027, el organismo prevé fortalecer la presencia argentina en mercados internacionales y ampliar las oportunidades comerciales para estas empresas.
Argentina exportó servicios del conocimiento por US$10.493 millones entre julio de 2025 y junio de 2026. Según PromArgentina, las ventas del primer semestre crecieron un 15,8% interanual. La actividad incluye software, contabilidad, ingeniería, diseño y asesoramiento legal. Estados Unidos es el principal comprador de estos servicios.
Más de US$10.000 millones exportados y ninguna cosechadora en la foto. La economía del conocimiento argentina vende software, contabilidad, ingeniería, diseño y servicios legales al exterior: una colección de actividades que todavía complica la tradicional ceremonia de explicar el ingreso de dólares señalando una vaca, un tractor o un pozo petrolero. Para la foto del sector alcanza con una computadora, aunque queda bastante menos épica que un casco y una excavadora.
Argencon ya había registrado US$10.085 millones en los doce meses terminados en marzo y ubicó a la actividad detrás del agro y la energía. El talento se metió en la mesa de los grandes exportadores con la discreción de quien llega a un asado con una ensalada y termina pagando toda la carne. La ventaja es que sus exportaciones no necesitan encontrar lugar en el baúl.
El negocio tampoco consiste solamente en programar: incluye resolver cuentas, diseñar, asesorar y organizar procesos para clientes de otros países. Hay una pequeña revancha del trabajo que parece invisible hasta que falta: la contabilidad también trae dólares, aunque difícilmente alguien haga una inauguración con cinta y tijera para celebrar una conciliación bancaria.
Entre las ventajas argentinas, PromArgentina menciona el inglés, la capacidad de adaptación y la compatibilidad horaria con América y Europa occidental. Después de tantas discusiones sobre recursos estratégicos, resulta que también sirve entender un problema y resolverlo mientras el cliente sigue despierto. El huso horario acaba de conseguir mejor currículum que varios discursos sobre competitividad.
Estados Unidos es el principal destino y el sector busca ampliar su presencia internacional con servicios más complejos. La oportunidad tiene bastante menos misterio que su nombre: conocimiento convertido en trabajo que otros países contratan y pagan. En el catálogo exportador argentino, el cerebro ya se ganó una página propia; todavía falta que la foto oficial encuentre dónde ponerle el casco.
