El presidente Javier Milei dispuso una reorganización de la Quinta de Olivos que implicará el desplazamiento de trabajadores civiles y una mayor concentración de funciones en Casa Militar. La decisión se conoció en medio de versiones sobre filtraciones de información vinculadas con movimientos y actividades desarrolladas dentro de la residencia presidencial.
El nuevo esquema apunta a que Casa Militar absorba responsabilidades vinculadas con la seguridad, administración y control de la residencia oficial, al tiempo que se reducirá la cantidad de personal que permanece habitualmente dentro del predio.
«La Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia, con el objetivo de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos», señalaron desde el Ejecutivo.
La normativa vigente ya asigna a Casa Militar la función de proveer la seguridad del Presidente, la Casa de Gobierno, la Residencia Presidencial de Olivos y otros lugares de residencia transitoria. También establece responsabilidades específicas en materia de seguridad presidencial dentro de Olivos.
Casa Militar concentrará más funciones en Olivos
La transferencia integral de responsabilidades y bienes de la Quinta Presidencial de Olivos a Casa Militar deberá completarse, según lo informado, en un plazo máximo de 60 días.
El Gobierno vinculó la reorganización con la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad alrededor del Presidente y su entorno. También señaló como parte del escenario la preparación de la residencia frente a futuras actividades oficiales que requerirán la presencia de personal externo para distintas tareas.
El alcance de Casa Militar no se limita actualmente a Olivos. Entre sus objetivos se encuentra la protección presidencial tanto en territorio argentino como durante desplazamientos y permanencias en otros lugares vinculados con la actividad del jefe de Estado.
Menos personal civil y una estructura más reducida
La modificación implica además la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y una reorganización de las tareas vinculadas con seguridad, administración y control.
Con el nuevo esquema, el Gobierno busca reducir tanto la estructura formal como la cantidad de trabajadores que permanecen dentro de la Quinta. Los cambios comenzaron a ser comunicados al personal y contemplan reubicaciones en otras dependencias y desvinculaciones, según la situación de cada empleado.
Hasta ahora, dentro de la residencia convivían distintas estructuras. Casa Militar se ocupaba de la seguridad presidencial, mientras que áreas civiles tenían responsabilidades sobre la administración y buena parte del funcionamiento cotidiano de Olivos. La reorganización apunta precisamente a modificar esa división.
Las versiones sobre filtraciones de información
La decisión se conoció además en un contexto de preocupación dentro del entorno presidencial por eventuales filtraciones relacionadas con movimientos, reuniones y actividades realizadas en la Quinta de Olivos. Esas versiones aparecen como parte del escenario que rodeó la decisión de restringir la cantidad de personas con acceso cotidiano a la residencia.
El proceso modificará así el funcionamiento interno de uno de los principales espacios de actividad privada y oficial del Presidente. Una vez completada la reorganización, Casa Militar tendrá un papel ampliado dentro de Olivos y la presencia permanente de personal civil quedará reducida.
El Gobierno dispuso una reorganización de la Quinta de Olivos que concentrará en Casa Militar las funciones de seguridad, administración y control de la residencia presidencial. La medida implica desplazar personal civil y reducir la estructura existente, en medio de versiones sobre filtraciones de información y cuestionamientos internos. La transferencia deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
Casa Militar adentro, personal civil afuera. Javier Milei decidió reorganizar la Quinta de Olivos y concentrar funciones en una estructura militar, mientras alrededor de la residencia presidencial crecieron las versiones sobre filtraciones de información y cuestionamientos al funcionamiento de algunas áreas.
La residencia oficial tendrá así una transformación que excede bastante el tradicional cambio de cerradura cuando alguien conoce demasiado la casa. Seguridad, administración y control quedarán bajo un esquema más concentrado, con menos personal circulando y una premisa sencilla: cuanto menor sea la cantidad de personas con acceso cotidiano, menor será también la cantidad de oídos disponibles.
Casa Militar ya tenía entre sus funciones oficiales la seguridad del Presidente, la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y otras residencias presidenciales. Ahora el cambio apunta a ampliar ese protagonismo sobre el funcionamiento interno, en una reorganización que también contempla reducir la estructura formal.
Según lo comunicado por el Ejecutivo, la decisión busca reforzar la seguridad y simplificar procesos administrativos. El organigrama presidencial entra así en esa clase de dieta estatal donde desaparecen casilleros, cambian responsables y cada llave necesita saber exactamente de qué bolsillo depende.
El proceso tendrá un plazo máximo de 60 días y también aparece vinculado a las mayores exigencias de seguridad previstas para actividades presidenciales y visitas oficiales. La Quinta seguirá siendo la misma; lo que cambia es quién puede entrar, quién administra y, sobre todo, quién se entera.