La Municipalidad de Caucete puso en marcha puntos de recepción destinados a Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y pilas usadas, con el propósito de fomentar su recuperación, reutilización y tratamiento adecuado, además de evitar que materiales potencialmente contaminantes sean descartados junto con los residuos domiciliarios.
La iniciativa busca dar una nueva vida útil a distintos componentes tecnológicos y reducir el riesgo de que sustancias presentes en estos elementos terminen afectando los recursos naturales.
Qué aparatos electrónicos se pueden entregar
Los aparatos eléctricos y electrónicos fuera de uso contienen materiales que pueden recuperarse mediante procesos de reutilización y reciclaje. Sin embargo, también pueden poseer sustancias contaminantes cuando son eliminados de manera inadecuada.
Entre los elementos que pueden acercar los vecinos se encuentran computadoras, notebooks, monitores, teclados, mouse, celulares y tablets.
También se reciben impresoras, cables, cargadores, fuentes de alimentación, placas y distintos componentes electrónicos, además de routers, módems, decodificadores, auriculares y parlantes.
La campaña contempla además equipos vinculados con el entretenimiento y la imagen, como consolas, controles de videojuegos, cámaras fotográficas y cámaras de video.
La recepción de RAEE se realiza todos los miércoles, de 8 a 12, en el Centro de Zoonosis Municipal, ubicado en calle Belgrano 162, CEDEMU Inclusivo.
Recepción de pilas usadas
El municipio también desarrolla una campaña específica para la recolección de pilas y baterías agotadas. Estos elementos pueden representar un riesgo ambiental cuando son descartados junto con los residuos comunes, ya que al degradarse pueden liberar sustancias químicas capaces de afectar el suelo y las napas de agua.
La separación en origen y el tratamiento adecuado permiten disminuir ese impacto. En este caso, la recepción se encuentra disponible todos los días, de 8 a 12, también en el Centro de Zoonosis Municipal, en calle Belgrano 162.
La convocatoria a vecinos, comercios e instituciones
Desde el municipio invitaron a familias, comercios e instituciones de Caucete a revisar los aparatos electrónicos y pilas que permanecen sin uso en hogares y establecimientos, y trasladarlos al punto de recepción habilitado.
La propuesta apunta a fortalecer la separación de residuos especiales y favorecer una disposición responsable de materiales que, sin el tratamiento correspondiente, pueden convertirse en una fuente de contaminación ambiental.
La Municipalidad de Caucete habilitó puntos de recepción para residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y pilas usadas, con el objetivo de promover su tratamiento adecuado y evitar que materiales potencialmente contaminantes terminen en basurales o afecten el suelo y el agua. La recepción funciona en el Centro de Zoonosis Municipal, con días y horarios diferenciados.
En muchas casas existe un ecosistema tecnológico paralelo: cajones con cargadores que ya nadie sabe de qué eran, celulares que sobrevivieron a tres generaciones de usuarios y teclados que esperan, con admirable optimismo, una segunda oportunidad desde 2014. Caucete decidió intervenir en ese museo doméstico de la obsolescencia y habilitó un sistema de recepción para que esos aparatos dejen de acumular polvo y, sobre todo, no terminen acumulando problemas ambientales.
La campaña apunta a los llamados RAEE, una sigla bastante menos intimidante de lo que parece y que engloba desde computadoras y notebooks hasta routers, impresoras, consolas, cámaras y ese cable misterioso que nadie se anima a tirar porque, estadísticamente, podría ser imprescindible exactamente dos días después de descartarlo. Todos esos elementos contienen materiales reutilizables, pero también componentes que requieren un tratamiento adecuado para evitar contaminación.
Las pilas agotadas tienen su propio capítulo. Pequeñas, silenciosas y aparentemente inofensivas, pueden convertirse en un problema considerable cuando terminan mezcladas con la basura común. Por eso el municipio dispuso una recepción diaria durante la mañana, como una suerte de aduana ambiental para impedir que esas diminutas cápsulas químicas emprendan viaje hacia el suelo o las napas de agua.
La propuesta invita a vecinos, comercios e instituciones a revisar depósitos, cajones y rincones donde suele establecerse la tecnología jubilada. El desafío es sencillo: identificar qué ya no sirve, separarlo y llevarlo al punto correspondiente. Una tarea considerablemente más útil que seguir conservando un módem de hace quince años bajo la esperanza científica de que algún día vuelva a ser tendencia.
