Los activos argentinos atravesaron este jueves una nueva jornada de fuertes pérdidas en los mercados financieros, mientras el riesgo país superó los 900 puntos básicos y volvió a encender las alertas sobre la capacidad del Gobierno de Javier Milei para afrontar los próximos vencimientos de deuda.

El indicador elaborado por JP Morgan alcanzó los 915 puntos básicos, después de haber cerrado la jornada anterior en 852 puntos. El movimiento representó un incremento cercano al 8% en una sola rueda.

La suba estuvo acompañada por caídas de alrededor del 3% en los títulos públicos argentinos, además de retrocesos en las acciones que integran el índice Merval y en los ADR de compañías nacionales que cotizan en Nueva York.

El deterioro de los precios refleja la preocupación de los inversores por las perspectivas del programa económico encabezado por Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, especialmente frente a las necesidades de financiamiento previstas para los próximos meses.

Del piso de 400 puntos a una nueva escalada del riesgo país

La evolución del indicador muestra un cambio significativo en las expectativas del mercado.

En julio de 2026, el riesgo país argentino había descendido hasta un piso cercano a los 400 puntos básicos. Cuatro meses después, la medición superó los 900 puntos y se aproximó al umbral de los 1.000.

En el mercado financiero, niveles superiores a los 1.000 puntos básicos suelen asociarse con una percepción muy elevada de riesgo crediticio y con dificultades para acceder a financiamiento voluntario en condiciones sostenibles.

Sin embargo, superar ese umbral no implica automáticamente que un país haya entrado en default. Una cesación de pagos depende del incumplimiento efectivo de obligaciones financieras, no de un valor específico del indicador.

La escalada del riesgo país y la caída de los bonos muestran que los inversores están exigiendo mayores rendimientos para mantener exposición a deuda argentina.

Los vencimientos de deuda que preocupan al mercado

Uno de los principales focos de incertidumbre está puesto en los compromisos financieros que deberá afrontar el Gobierno nacional.

Entre noviembre y diciembre, el equipo económico tiene previstos pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI) por aproximadamente 1.300 millones de dólares.

La atención también está concentrada en enero de 2027, cuando Argentina deberá afrontar vencimientos por alrededor de 4.400 millones de dólares con tenedores de bonos.

A esos compromisos se suman obligaciones correspondientes a Bopreales y pagos a organismos multilaterales de crédito.

La magnitud de los vencimientos reavivó las dudas sobre la disponibilidad de divisas y las posibilidades de conseguir financiamiento adicional.

El desafío para el Gobierno consiste en garantizar los recursos necesarios para cumplir con sus obligaciones sin profundizar las tensiones cambiarias ni deteriorar las expectativas de los inversores.

El resultado electoral en Estados Unidos complica las expectativas de asistencia

El escenario internacional también influye sobre la percepción de riesgo de los activos argentinos.

Según la interpretación de operadores financieros citada en el análisis del mercado, el revés electoral sufrido por Donald Trump en las elecciones legislativas estadounidenses redujo las expectativas de que Argentina pueda acceder a un nuevo mecanismo de asistencia financiera similar al utilizado anteriormente.

En particular, algunos inversores consideraban que la posibilidad de volver a activar un swap financiero funcionaba como una cobertura frente a eventuales episodios de presión cambiaria.

La incertidumbre sobre ese respaldo potencial se convirtió en un factor adicional de preocupación, especialmente ante las necesidades de dólares previstas para 2027.

No obstante, el resultado electoral estadounidense no determina por sí solo la disponibilidad de asistencia financiera. Las posibilidades de concretar nuevos mecanismos de apoyo dependen de decisiones políticas, negociaciones y condiciones específicas.

La pérdida de confianza sobre ese eventual respaldo se suma a los interrogantes vinculados con el programa económico y la capacidad de pago de la deuda.

Un informe advirtió sobre el riesgo de superar los 900 puntos

Un análisis del Grupo Atenas había señalado que un resultado electoral desfavorable para Trump podía incrementar la presión sobre los activos argentinos y llevar el riesgo país por encima de los 900 puntos básicos.

El informe vinculó ese escenario con las dificultades que podría enfrentar el Gobierno para obtener las divisas necesarias durante 2027.

En su evaluación, el documento sostuvo: «El superávit comercial récord no alcanza: las necesidades financieras de 2027 lo superan. Hay 40% de chances de un faltante de US$ 18.000 millones».

La estimación representa un escenario de riesgo planteado por ese análisis y no una confirmación de que vaya a producirse un faltante de esa magnitud.

El planteamiento refuerza la importancia que el mercado asigna a la disponibilidad de financiamiento externo, el ingreso de divisas y el cumplimiento de los compromisos financieros.

El Banco Central lleva tres ruedas sin comprar dólares

Las tensiones también se reflejaron en el mercado cambiario.

Según los datos consignados en el reporte, el Banco Central acumuló tres jornadas consecutivas sin realizar compras de dólares, en un contexto de mayor presión sobre el tipo de cambio.

Durante la rueda del miércoles, operadores financieros identificaron movimientos inusuales en determinados instrumentos de deuda en pesos.

Los bonos ajustados por inflación y los títulos duales, que ofrecen mecanismos de cobertura vinculados con distintas variables financieras, registraron subas superiores al 4% en pocos minutos después de haber mostrado una actividad limitada durante buena parte de la jornada.

Estos movimientos alimentaron versiones sobre una posible intervención oficial destinada a contener las tensiones del mercado.

Sin embargo, las variaciones de precios observadas no permiten confirmar por sí solas la identidad de los compradores ni la existencia de una operación específica del Tesoro o del Banco Central.

El comportamiento resultó especialmente llamativo porque las compras se concentraron en instrumentos con vencimientos posteriores a 2028.

Se trata de títulos cuya vida financiera se extiende más allá de las próximas elecciones presidenciales, por lo que incorporan riesgos vinculados con la evolución política y económica de los próximos años.

La recuperación observada en esos papeles no se extendió de manera uniforme a toda la deuda en pesos, sino que estuvo focalizada en instrumentos que venían registrando fuertes pérdidas.

La capacidad de pago, en el centro de las preocupaciones

La combinación de riesgo país en 915 puntos, retrocesos de los bonos, presión cambiaria y vencimientos de deuda configura un escenario exigente para el programa financiero del Gobierno.

La atención de los inversores está puesta en la posibilidad de que el Ministerio de Economía consiga los recursos necesarios para cumplir con los pagos previstos y sostener la estabilidad del mercado.

La incertidumbre respecto de un eventual apoyo financiero estadounidense también aparece como un elemento relevante en las expectativas, aunque no constituye el único factor detrás de la caída de los activos.

En este contexto, la evolución de las reservas, la capacidad de obtener financiamiento y el comportamiento de los títulos públicos serán variables centrales para evaluar la respuesta del mercado.

El riesgo país se mantiene por encima de los 900 puntos básicos, una señal de mayor desconfianza financiera que incrementa la presión sobre el equipo económico de Milei y Caputo de cara a los compromisos de deuda de los próximos meses.