La Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció un paro nacional de colectivos para este viernes 14 de agosto, una medida de fuerza que podría generar importantes restricciones en el transporte público de buena parte del país.
La decisión fue adoptada por el Consejo Directivo Nacional del gremio después de que fracasara una nueva instancia de negociación con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP).
El reclamo salarial de los choferes del interior
El eje del conflicto es el reclamo salarial de los trabajadores del transporte del interior del país. Los choferes buscan acceder a una recomposición similar a la acordada para los empleados del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Ante la falta de acuerdo entre las partes, la conducción nacional de la UTA resolvió avanzar con una huelga para este viernes, aunque su efectiva realización todavía depende de las decisiones que adopte el Gobierno durante las próximas horas.
La conciliación obligatoria puede frenar la medida
Hasta el momento, el Ministerio de Capital Humano no había comunicado una resolución sobre el pedido empresario. Si el Gobierno dispone la conciliación obligatoria antes del inicio de la medida de fuerza, la UTA deberá suspender el paro y retomar las negociaciones.
En caso de que no se dicte esa instancia, las seccionales del interior tienen previsto adherir al paro nacional, escenario que podría provocar fuertes restricciones en el servicio de colectivos durante toda la jornada del viernes 14 de agosto.
La definición mantiene en expectativa a los usuarios del transporte público, mientras continúa pendiente una eventual intervención oficial que determine si la huelga se concreta o si las partes deben regresar a la mesa de negociación.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció un paro nacional de colectivos para este viernes 14 de agosto, luego del fracaso de una nueva negociación salarial con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP). El conflicto alcanza a los choferes del interior, que reclaman una recomposición similar a la acordada en el AMBA. La medida podría suspenderse si el Gobierno dicta la conciliación obligatoria.
El transporte público argentino volvió a ingresar en ese delicado estado administrativo conocido como “mañana vemos”, una dimensión paralela donde millones de pasajeros preparan la SUBE, el despertador y, por las dudas, un plan de evacuación terrestre. La UTA anunció un paro nacional para este viernes 14 de agosto después de que otra negociación con FATAP terminara sin acuerdo, confirmando que en la Argentina sentar a empresarios y sindicalistas alrededor de una mesa no garantiza una solución, pero sí una cantidad considerable de horas alrededor de una mesa.
En el centro del conflicto aparecen los choferes del interior, que reclaman una recomposición salarial similar a la conseguida por sus colegas del AMBA. La cuestión parece sencilla hasta que interviene esa antigua tradición nacional de convertir cualquier discusión salarial en una saga con más temporadas que una serie de televisión. Hay gremio, empresarios, Gobierno, negociación frustrada, posibilidad de conciliación obligatoria y millones de usuarios observando el tablero como quien espera el resultado de una tanda de penales.
La incógnita ahora pasa por el Ministerio de Capital Humano. Si dispone la conciliación obligatoria antes del comienzo de la huelga, la UTA deberá suspender la medida y regresar a la negociación. Es decir, el viernes podría existir paro, podría no existir o podría comenzar una nueva ronda de conversaciones destinada a determinar cuándo se realizará la próxima ronda de conversaciones. La burocracia argentina, siempre comprometida con mantener vivo el suspenso hasta el último minuto.
Mientras tanto, las seccionales del interior tienen previsto adherir a la huelga si no aparece una resolución oficial. Para los pasajeros, la planificación de la jornada queda sometida a una disciplina que rara vez figura entre las materias escolares: interpretar comunicados sindicales, seguir decisiones ministeriales y calcular cuántas cuadras separan la casa del trabajo cuando el colectivo deja de ser una certeza y pasa a convertirse en una hipótesis.