La expansión de la actividad minera en San Juan está generando una demanda creciente de profesionales que excede ampliamente a las carreras tradicionalmente vinculadas con el sector, como Ingeniería en Minas, Geología y las distintas especialidades técnicas.
Las empresas también requieren perfiles provenientes de economía, abogacía, administración, ambiente, salud, psicología y comunicación, entre otras disciplinas.
En ese contexto, la Universidad Nacional de San Juan mantiene desde hace tres años una diplomatura destinada a brindar conocimientos generales de la actividad minera a profesionales que ya tienen algún vínculo con la industria o buscan incorporarse a ella.
La propuesta volverá a dictarse durante 2027 y las inscripciones comenzarán en diciembre, aunque la institución ya recibió decenas de consultas antes de la apertura formal.
Una diplomatura con perfiles cada vez más diversos
Marcelo Bellini, director del Instituto de Investigaciones Mineras de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, explicó que actualmente participa una amplia variedad de profesionales.
Entre los alumnos hay ingenieros de otras especialidades, geólogos, técnicos, abogados, contadores y licenciados en ambiente.
Además, este año participó por primera vez una psicóloga y durante 2025 cursó una licenciada en comunicación social.
La propuesta también atrae estudiantes de otras provincias, entre ellas Buenos Aires, Salta, Neuquén y Córdoba.
La modalidad es mixta, lo que permite desarrollar parte de los contenidos a distancia y viajar a San Juan únicamente para determinadas instancias presenciales.
El objetivo, según Bellini, es “formar a profesionales que tienen vínculo con la actividad minera”.
La prioridad está puesta en quienes trabajan o trabajaron en proyectos mineros o empresas proveedoras, aunque la diplomatura también puede incorporar profesionales que todavía no hayan ingresado formalmente a la industria.
Antes de la admisión, los responsables del curso entrevistan a los interesados.
La diplomatura tiene un costo de 1.200.000 pesos y el período de inscripción se extenderá desde diciembre hasta febrero.
El cursado comenzará en marzo, tendrá una duración de un año y estará organizado en ocho módulos.
La capacidad máxima prevista es de 50 participantes, aunque ya existen más de 60 consultas a casi dos meses del inicio de las inscripciones.
Durante los últimos tres años, la diplomatura tuvo alrededor de 25 alumnos por cohorte.
Ocho módulos y docentes vinculados con la industria
Uno de los principales rasgos de la propuesta es que los docentes mantienen contacto directo con la actividad minera.
Bellini explicó que “todos son docentes de la facultad de ingeniería, del departamento y el instituto de investigaciones, son profesionales que hoy están trabajando con empresas mineras o de servicios mineros”.
Según señaló, esto “es la mejor manera de tener actualizado a lo que sucede al día de hoy en el sector, lo que se está aplicando, utilizando y desarrollando dentro de las mismas empresas”.
La diplomatura está organizada en ocho módulos distribuidos durante dos semestres.
Los contenidos abarcan “aspectos sociales, económicos y técnicos de la minería”.
También incluye dos seminarios vinculados con las temáticas desarrolladas y un trabajo final integrador en el que los alumnos articulan conocimientos de las tres áreas.
Dentro del componente técnico se estudian las distintas etapas de la minería, planificación, seguridad e higiene y otros contenidos relacionados con la actividad.
En materia económica, la formación contempla legislación minera, normativa económica y procesos de evaluación de proyectos.
El área social incluye contenidos sobre responsabilidad social empresarial, coaching organizacional, gestión de calidad y relación con las comunidades.
La propuesta es una de las pocas de estas características disponibles a nivel nacional y apunta especialmente a profesionales provenientes de otras áreas que necesitan incorporar conocimientos específicos sobre el funcionamiento del sector minero.
Maestrías y un doctorado único en el país
La Facultad de Ingeniería de la UNSJ también ofrece dos maestrías vinculadas con la minería.
Una de ellas está orientada a la Gestión de Recursos Minerales y requiere la presentación de una tesis, mientras que la otra se especializa en Metalurgia Extractiva y es única en su tipo a nivel nacional.
Ambas propuestas requieren un curso nivelador para quienes no provengan de una formación específica en Ingeniería en Minas.
La universidad cuenta además con el único doctorado del país específicamente vinculado con minería.
Está destinado principalmente a ingenieros en minas y geólogos y recibe estudiantes tanto argentinos como extranjeros.
Entre los alumnos actuales hay profesionales provenientes de República Dominicana, Perú y Guatemala.
Récord de aspirantes a Ingeniería en Minas
El crecimiento del interés por la actividad también se refleja en la carrera de Ingeniería en Minas.
Según Bellini, este año la UNSJ cuenta con cerca de 600 aspirantes y espera alcanzar aproximadamente 200 ingresantes.
El contraste con los registros históricos es significativo: anteriormente la carrera recibía entre 30 y 35 aspirantes por año y finalmente ingresaban entre 20 y 25 alumnos.
El año pasado ya se había registrado un récord, con 130 estudiantes incorporados a la carrera.
El crecimiento generó un desafío de infraestructura para la Facultad de Ingeniería.
Bellini explicó que “el aula más grande tiene capacidad para 70 alumnos y la mayoría pueden recibir a cerca de 30”.
Ante esta situación, la carrera adoptó una modalidad híbrida para los primeros años.
Los contenidos teóricos se dictan virtualmente y luego se organizan comisiones de aproximadamente 35 estudiantes para desarrollar las clases prácticas presenciales.
Según Bellini, la decisión resulta estratégica frente a las necesidades futuras del sector.
“si dentro de 7 años, dos más de lo que dura la carrera, se egresa el 20% de los hoy inscriptos estaríamos cubriendo la demanda de los proyectos que hoy están dando vueltas por la provincia”, señaló.
El crecimiento también alcanza al Instituto de Investigaciones Mineras, que cuenta actualmente con cinco profesionales de dedicación simple que, al mismo tiempo, trabajan en empresas del sector y desarrollan innovaciones aplicadas a la minería.
La posibilidad de combinar actividad académica y trabajo en empresas permitió sostener la cantidad de docentes necesarios y, al mismo tiempo, mantener una conexión directa entre la formación universitaria y las demandas concretas de la industria minera
La UNSJ volverá a dictar en 2027 una diplomatura orientada a profesionales de distintas áreas que buscan incorporar conocimientos sobre minería. La propuesta, que combina modalidad virtual y presencial, tendrá hasta 50 cupos y abrirá inscripciones en diciembre. El interés crece en paralelo con la fuerte demanda laboral del sector y el récord de aspirantes a Ingeniería en Minas.
La minería sanjuanina llegó a un punto en el que ya no alcanza con encontrar cobre: también hay que encontrar abogados, contadores, psicólogos, comunicadores y prácticamente cualquier profesional capaz de comprender qué ocurre alrededor de una mina sin preguntar primero dónde queda la recepción. La industria necesita perfiles cada vez más diversos y la UNSJ decidió responder con una diplomatura que funciona como curso intensivo para quienes descubrieron que el futuro laboral puede venir con casco, planilla de Excel y legislación minera en la misma mochila.
La demanda es concreta. Empresas operadoras, exploradoras y grandes proveedores compiten por profesionales con experiencia y conocimientos específicos, mientras la universidad recibe alumnos de San Juan, Buenos Aires, Salta, Neuquén, Córdoba y otras provincias. Incluso aparecieron perfiles poco habituales dentro de la formación minera tradicional: una psicóloga este año y una licenciada en comunicación social en 2025. La mina, evidentemente, ya no es solamente cosa de geólogos mirando piedras con enorme entusiasmo.
La diplomatura cuesta 1.200.000 pesos, dura un año y tendrá 50 lugares. Sin embargo, a casi dos meses de la apertura formal de inscripciones ya acumulaba más de 60 consultas. Durante los últimos tres años cursaron alrededor de 25 personas por cohorte, por lo que todo indica que el interés decidió seguir la misma trayectoria ascendente que el precio de cualquier cosa relacionada con el cobre.
El fenómeno también explota en Ingeniería en Minas: hay cerca de 600 aspirantes y la expectativa es alcanzar unos 200 ingresantes, frente a un promedio histórico de apenas 20 a 25. El entusiasmo es tan grande que la Facultad tiene un problema inesperadamente optimista: su aula más grande recibe 70 personas. La solución fue híbrida, porque cuando el boom minero golpea la puerta de la universidad, primero hay que encontrar dónde sentarlo.
La apuesta es de largo plazo. Según Marcelo Bellini, incluso si dentro de siete años se recibiera apenas el 20% de los actuales inscriptos, podría cubrirse la demanda de los proyectos que hoy se proyectan en la provincia. En otras palabras, San Juan parece haber empezado a formar ahora a los profesionales que espera necesitar cuando las grandes minas dejen definitivamente las presentaciones de PowerPoint y empiecen a pedir currículums
