La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) prepara una renovación de su personal que combinará el régimen de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional con una nueva convocatoria pública para formar agentes de inteligencia.
Dentro del organismo estiman que unos 400 agentes destinados en el país y en el exterior podrían adherirse al plan de retiros, mientras la conducción avanza en una reforma de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI).
La iniciativa contempla que en diciembre se abra una convocatoria pública para aspirantes, con el objetivo de iniciar los cursos durante los primeros meses de 2027 y alcanzar una primera promoción de aproximadamente 50 nuevos agentes.
La transformación forma parte de los cambios impulsados por la conducción de la SIDE, encabezada por Cristián Auguadra, funcionario vinculado políticamente al asesor presidencial Santiago Caputo.
La SIDE busca incorporar 50 nuevos agentes mediante una convocatoria pública
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es que la Escuela Nacional de Inteligencia difundirá públicamente su convocatoria mediante avisos radiales y publicaciones en redes sociales.
La intención oficial es ampliar el acceso a los procesos de selección y establecer mecanismos que, según el Gobierno, garanticen «la transparencia» y permitan que «no haya política en el medio».
Para reducir la influencia de relaciones personales o preferencias políticas, los aspirantes serán identificados durante las evaluaciones mediante un número de troquel, en lugar de sus nombres y apellidos.
El procedimiento de admisión concluirá con una entrevista individual, que formará parte de la selección de los futuros ingresantes.
La primera etapa de capacitación está prevista para 2027 y tendrá una duración aproximada de cuatro meses.
Durante ese período, los aspirantes cursarán una formación básica que incluirá materias fundamentales para el desempeño dentro del sistema de inteligencia, entre ellas contrainteligencia.
La previsión es que alrededor de 50 participantes completen satisfactoriamente esta instancia y puedan continuar su preparación profesional.
Los candidatos con mejores resultados tendrán la posibilidad de avanzar en la denominada «Carrera de Inteligencia», mediante especializaciones vinculadas con las necesidades operativas del organismo.
La reforma de la Escuela Nacional de Inteligencia y la salida del equipo de Yofré
Los cambios también alcanzan a la estructura académica de la institución, que tendrá una orientación diferente de la desarrollada durante este año.
La nueva gestión pretende que la ENI funcione principalmente como una escuela «formadora de agentes», en lugar de concentrarse en actividades académicas generales.
Durante el período anterior, la institución había desarrollado principalmente cursos relacionados con geopolítica y estrategia.
La reforma coincide con la salida de integrantes del equipo que acompañaba al exresponsable académico Juan Bautista «Tata» Yofré.
Según lo previsto, Yofré tampoco continuará como consejero académico en el cargo «honorario» que inicialmente se había contemplado para él.
La conducción de la escuela quedó en manos del coronel retirado Daniel Esteban, designado para llevar adelante la reorganización institucional.
El propósito anunciado es impulsar una transformación «integral» de la formación, con mayor énfasis en los conocimientos técnicos, el rendimiento académico y la profesionalización de los futuros integrantes.
También se busca reducir el denominado «sesgo político» y la influencia de los vínculos familiares en los procesos de ingreso y desarrollo profesional.
Analistas, especialistas y posibles acuerdos con agencias internacionales
El nuevo esquema de formación contemplará distintas áreas de especialización, de acuerdo con las funciones que deban cumplir los agentes dentro del sistema nacional de inteligencia.
Entre las disciplinas previstas figuran análisis de información, informática y seguridad.
La conducción pretende otorgar especial importancia a la preparación de «los analistas», considerados fundamentales para el procesamiento y la interpretación de información estratégica.
Por otra parte, la capacitación en el uso de armas quedará reservada a quienes deban desempeñarse en tareas de custodia.
Una vez consolidada la formación básica, se contempla la posibilidad de establecer convenios de capacitación con agencias internacionales, entre ellas la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).
Estas instancias de perfeccionamiento estarían destinadas a los egresados que obtengan las mejores calificaciones y acrediten méritos durante su preparación.
La reforma también busca que la escuela mantenga una orientación profesional estable, independientemente de los cambios políticos que puedan producirse en la conducción del Estado.
Como referencia institucional, se menciona el modelo del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), encargado de la formación de los diplomáticos argentinos.
El objetivo es desarrollar una carrera con criterios académicos y profesionales definidos, vinculados con las necesidades específicas del sistema de inteligencia.
El nuevo estatuto de la SIDE y la Carrera de Inteligencia
La reorganización se enmarca en el nuevo Estatuto para el Personal de la Secretaría de Inteligencia de Estado, oficializado por el Poder Ejecutivo el 16 de septiembre mediante su publicación en el Boletín Oficial.
La normativa establece las bases de una nueva Carrera de Inteligencia y del denominado Cuerpo de Inteligencia de la Nación.
Entre los objetivos anunciados se encuentra la implementación de un proceso de incorporación de personal que el Gobierno presenta como «abierto y transparente», con mecanismos competitivos y “despolitizados”.
La formación académica y técnica quedará vinculada con las necesidades de la Secretaría, cuya sede se encuentra en la calle 25 de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires.
Hasta ahora, el ingreso de nuevo personal mediante esta modalidad de capacitación se encontraba «congelado».
La apertura de inscripciones prevista para diciembre representaría, por lo tanto, el comienzo de una nueva etapa de reclutamiento y formación dentro del organismo.
La iniciativa se desarrollará en paralelo con los retiros voluntarios, a los que podrían acogerse aproximadamente 400 agentes, y con el proceso de modernización del Sistema Nacional de Inteligencia impulsado por el Ejecutivo.
La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) prevé que unos 400 agentes se adhieran al régimen de retiros voluntarios, mientras prepara una convocatoria pública para incorporar nuevos integrantes. La Escuela Nacional de Inteligencia abriría las inscripciones en diciembre y comenzaría la capacitación en 2027, con una primera promoción estimada en 50 agentes. La reforma busca profesionalizar el organismo mediante concursos, formación especializada y criterios de mérito.
La Argentina se prepara para una situación que habría desconcertado a varias generaciones de escritores de espionaje: los servicios de inteligencia saldrán a buscar futuros espías mediante avisos en la radio y publicaciones en redes sociales. Después de décadas asociadas al secreto, las operaciones reservadas y las identidades discretas, la SIDE proyecta una convocatoria pública para quienes quieran ingresar a la Escuela Nacional de Inteligencia. La clandestinidad, aparentemente, también descubrió las ventajas de una buena campaña de difusión.
La iniciativa llega mientras el organismo calcula que unos 400 agentes podrían adherirse al régimen de retiros voluntarios. La renovación incluye una escuela reformada, un nuevo sistema de selección y la expectativa de formar alrededor de 50 integrantes durante 2027. El objetivo oficial es reemplazar las influencias políticas y los vínculos personales por evaluaciones basadas en el mérito. Una propuesta que, trasladada al universo del espionaje, podría resumirse en una revolución administrativa: que para entrar a inteligencia haya que demostrar conocimientos y no solamente conocer a alguien.
El procedimiento tendrá una particularidad: los aspirantes serán identificados mediante un número de troquel, en lugar de utilizar sus nombres y apellidos durante las evaluaciones. El sistema busca reducir favoritismos, aunque también introduce una escena digna de una película de agentes secretos: candidatos anónimos compitiendo por una vacante en una institución donde el anonimato forma parte de la descripción del puesto.
Los futuros ingresantes deberán superar un curso básico de unos cuatro meses, con materias como contrainteligencia. Después podrán continuar su formación en especialidades vinculadas con análisis, informática o seguridad. La conducción pretende dar especial importancia a los analistas, esos profesionales cuya tarea consiste en interpretar información compleja mientras el resto del país intenta descifrar por qué el pronóstico meteorológico cambió tres veces en una mañana.
También se mencionan posibles acuerdos de capacitación con agencias internacionales, incluida la CIA. Por ahora se trata de una posibilidad futura, pero alcanza para imaginar la escena: un egresado argentino viajando a perfeccionarse en el exterior después de haber descubierto su vocación por la inteligencia gracias a un anuncio radial. Una trayectoria profesional que comienza con una publicidad y podría terminar entre especialistas internacionales en seguridad.
La conducción sostiene que busca una institución estable, profesional y alejada de los vaivenes partidarios. La comparación elegida es el Instituto del Servicio Exterior, encargado de formar diplomáticos. La diferencia es que, mientras un diplomático puede entregar una tarjeta personal en una recepción, para un agente de inteligencia la discreción continúa siendo una herramienta de trabajo. Por ahora, el primer gran desafío será encontrar aspirantes, seleccionarlos sin favoritismos y demostrar que la transparencia administrativa puede convivir con una actividad cuya principal característica sigue siendo el secreto.
