Swift hizo su última observación el 20 de octubre de 2026, cuando orbitaba a menos de 275 kilómetros de altura. Después entró en modo seguro y el equipo de operaciones envió el comando para terminar la misión y preparar el reingreso.
La NASA atribuye el descenso acelerado al arrastre atmosférico, intensificado por la actividad solar reciente. Al retomar las observaciones, Swift volvió a perder altura rápidamente.
Cuándo se espera el reingreso
Una actualización de la NASA del 26 de octubre sitúa el reingreso en las próximas semanas. La ficha de Swift del centro HEASARC de la NASA acota la ventana a fines de octubre o principios de noviembre, pero ninguna de esas fuentes precisa día y hora.
El plan para elevar la órbita se descartó el 19 de agosto. Ese día, la NASA y Katalyst Space informaron que la nave robótica LINK no capturaría ni impulsaría a Swift debido a un problema de control de actitud.
Qué indica la órbita sobre Argentina
La documentación técnica de la NASA fija en 20,6° la inclinación orbital de Swift. Esa cifra indica que su trayectoria nominal sobre la superficie alcanza aproximadamente hasta los 20,6° norte y sur. El punto más al norte de la Argentina continental está en los 21°46’52» sur, según el Instituto Geográfico Nacional.
La comparación indica que la trayectoria nominal no pasa sobre la Argentina continental ni sobre San Juan. Es un cálculo geométrico a partir de datos oficiales, no una predicción sobre el área donde podrían caer los fragmentos.
La información difundida sobre la evaluación de la NASA señala que la mayor parte del observatorio se desintegraría y que es improbable que los fragmentos causen daños. Sin embargo, un informe técnico de la NASA indica que ese análisis no evaluó la huella del reingreso ni el riesgo de daños a personas. Por eso, no ofrece una probabilidad cuantificada de daños para Swift.
Qué deja la misión Swift
La NASA informó que Swift terminó su misión científica después de más de dos décadas de trabajo. Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA, dijo que, aunque fue diseñada para una misión principal de dos años, siguió siendo productiva durante más de 10 veces ese tiempo.
Durante la misión, Swift observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas. Sus datos contribuyeron a cerca de 7.000 artículos científicos. El archivo público, que seguirá disponible para futuras investigaciones, reúne aproximadamente 12 terabytes de datos y más de 1,5 millones de imágenes.
La trayectoria nominal no cruza la Argentina continental, aunque ese cálculo no permite ubicar la caída de eventuales fragmentos.
Swift terminó su misión científica y ahora se prepara para reingresar. La NASA no puso una fecha en el calendario ni marcó un punto de caída en el mapa. Cuando la agenda es orbital, el margen de incertidumbre no se resuelve mirando si el envío está «en camino».
La última observación fue el 20 de octubre de 2026. Ese día, Swift estaba a menos de 275 kilómetros de altura; después entró en modo seguro y el equipo de operaciones envió la orden para terminar la misión. El arrastre atmosférico, reforzado por la actividad solar, le fue bajando la órbita: una escalera mecánica hacia abajo, pero sin botón de pausa.
La NASA espera el reingreso en las próximas semanas; el organismo acota esa ventana a fines de octubre o principios de noviembre. No da día ni hora. La comparación entre la inclinación orbital de 20,6° y el extremo norte argentino indica que la trayectoria nominal no cruza el territorio continental. No es un mapa de dónde podrían caer los fragmentos: la geometría ayuda, pero no hace de adivina.
La información difundida sobre la evaluación de la NASA describe como improbable que los restos causen daños y señala que la mayor parte del observatorio se desintegraría. Pero el informe técnico citado no calculó la huella del reingreso ni el riesgo para las personas. Pasar de «improbable» a «imposible» sería jubilar la estadística a patadas; ponerle un porcentaje sin cálculo sería falsificarle el diploma.
El plan de elevar la órbita quedó descartado el 19 de agosto, cuando la NASA y Katalyst Space informaron que la nave LINK no capturaría a Swift por un problema de control de actitud. La misión científica terminó, pero su archivo seguirá disponible: unos 12 terabytes de datos y más de 1,5 millones de imágenes. Reducir ese archivo a «a ver a quién le cae» es usar una biblioteca para calzar una mesa.
