La consulta midió apoyos entre los candidatos a suceder a António Guterres. Rebeca Grynspan, de Costa Rica, encabezó el recuento con 11 votos de aliento; Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, quedó tercera con 8.
Cómo quedaron los candidatos
Según el recuento difundido, Grynspan obtuvo además 4 votos de desaliento y ninguno sin opinión. Rodrigues-Birkett recibió 6 de desaliento y 1 sin opinión. Lana Nusseibeh, de Emiratos Árabes Unidos, sumó 7, 6 y 2, respectivamente; participó por primera vez en esta ronda.
Olara Otunnu, de Uganda, obtuvo 4 votos de aliento, 11 de desaliento y ninguno sin opinión. María Fernanda Espinosa, de Ecuador, recibió 2, 10 y 3; e Ivonne Baki, también de Ecuador, 1, 14 y ninguno sin opinión.
En el sexto sondeo, Grossi había obtenido 8 votos de aliento, según la cobertura de aquella ronda. La página oficial de la ONU sobre el proceso de selección explica que los sondeos se hacen en privado y que el Consejo no publica sus resultados.
Qué falta para elegir al secretario general
Las papeletas de esta ronda fueron del mismo color para todos los integrantes del Consejo. Por eso, el recuento difundido no permite identificar si alguno de los 4 votos de desaliento a Grossi provino de uno de los cinco miembros permanentes.
La selección formal requiere una recomendación del Consejo de Seguridad y el nombramiento de la Asamblea General. Para una decisión sustantiva del Consejo hacen falta al menos 9 votos afirmativos; el voto negativo de un miembro permanente puede bloquearla.
La ONU registra a Grossi como candidato nominado por Argentina el 26 de noviembre de 2025 y como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026 y el próximo secretario general está previsto para asumir el 1 de enero de 2027.
Rebeca Grynspan encabezó el recuento extraoficial con 11 apoyos. El argentino sumó un voto de aliento respecto de la ronda anterior.
Rafael Grossi quedó segundo en el sondeo de la ONU: 9 votos de aliento, 4 de desaliento y 2 sin opinión, según el recuento difundido. Rebeca Grynspan quedó primera con 11 de aliento. Un podio sin medalla y con papeletas secretas: la diplomacia también sabe estirar la entrega de premios.
El Consejo de Seguridad hizo la séptima ronda el viernes 30 de octubre para medir apoyos entre quienes buscan suceder a António Guterres. Carolyn Rodrigues-Birkett quedó tercera con 8 votos de aliento. Grossi mejoró su registro respecto del sexto sondeo, cuando había obtenido 8; un punto más y ya hay material para una épica, aunque todavía no para una ceremonia.
La ONU explica que los sondeos se realizan en privado y que el Consejo no publica sus resultados. Las cifras difundidas son recuentos extraoficiales. Además, las papeletas fueron del mismo color para todos: esos cuatro votos de desaliento para Grossi no vienen con remitente, como una carta que además de llegar tarde decide no firmarse.
El sondeo no elige al próximo secretario general. El Consejo debe recomendar a una persona y la Asamblea General nombrarla; para una decisión sustantiva hacen falta al menos 9 votos afirmativos y un voto negativo de un miembro permanente puede bloquearla. El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026 y su sucesor está previsto para el 1 de enero de 2027. La silla tiene fecha de recambio; el nombre todavía depende de la política internacional, que nunca pierde la oportunidad de convertir un trámite en temporada completa.
Grossi, nominado por Argentina y director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, sigue en carrera. Pasó de 8 a 9 apoyos entre la sexta y la séptima ronda. En la ONU hasta el entusiasmo avanza de a uno: para hacer una ola habría que convocar otra sesión.
