El Gobierno nacional busca avanzar con una reforma electoral que contempla la eliminación o suspensión de las PASO, pero todavía no cuenta con los votos necesarios en el Senado. Al mismo tiempo, distintos gobernadores pretenden conservar las primarias como una herramienta para ordenar la competencia política dentro de sus provincias.
La discusión cobra relevancia a medida que se aproxima el año electoral de 2027. La Cámara Nacional Electoral también pidió que cualquier modificación del régimen se realice con anticipación suficiente para preservar la previsibilidad y organización del proceso electoral.
Los gobernadores quieren conservar las PASO
Entre los mandatarios provinciales existe resistencia a eliminar completamente las primarias. Uno de los argumentos es que las PASO permiten ordenar la oferta electoral de cada distrito y resolver disputas internas antes de llegar a la elección general.
En algunos espacios también buscan evitar que candidaturas alternativas “puedan comer votos” en la instancia definitiva, utilizando las primarias como mecanismo para concentrar posteriormente el respaldo electoral alrededor de una sola candidatura.
Uno de los casos donde ya se evidencian tensiones internas es Tucumán. El gobernador Osvaldo Jaldo ratificó su intención de competir en las elecciones provinciales de 2027 y desafió públicamente al senador y exgobernador Juan Manzur a enfrentarlo en las urnas.
En ese escenario, una instancia primaria podría convertirse en el mecanismo utilizado para resolver la competencia dentro del espacio político antes de la elección provincial.
Las provincias también discuten cuándo votar
Otro de los puntos que atraviesa la estrategia de los gobernadores es el desdoblamiento de las elecciones provinciales respecto de las nacionales. Distintos mandatarios analizan establecer sus propios cronogramas para separar las disputas locales de la elección presidencial.
Una excepción confirmada hasta el momento es Catamarca. Su gobernador, Raúl Jalil, anunció que las elecciones provinciales de 2027 se celebrarán junto con las nacionales.
Jalil fundamentó la medida en la necesidad de reducir costos y evitar que los ciudadanos deban participar de dos procesos electorales separados. La decisión también busca otorgar previsibilidad a las distintas fuerzas políticas de la provincia.
Bullrich reconoció que el Gobierno no tiene los votos
En medio de las negociaciones legislativas, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, reconoció públicamente que el oficialismo todavía carece del respaldo necesario para eliminar o suspender las primarias.
«Todavía no está (el número). En principio hay algunos temas en los que algunos están de acuerdo y otros no. En PASO todavía no tenemos la cantidad de votos para eliminarlas o suspenderlas», afirmó Bullrich.
Las diferencias entre los bloques también alcanzan otros aspectos incluidos dentro de la reforma electoral, por lo que las conversaciones continúan en el Senado mientras el oficialismo intenta construir los consensos necesarios.
La discusión sobre las PASO queda así atravesada por los intereses electorales de las provincias, las negociaciones legislativas y los plazos advertidos por la Justicia electoral. Mientras el Ejecutivo busca modificar el esquema antes de 2027, los gobernadores mantienen posiciones propias sobre cómo organizar las competencias internas y cuándo celebrar sus elecciones.
El Gobierno nacional todavía no reúne los votos necesarios para eliminar o suspender las PASO y enfrenta resistencia de gobernadores que consideran las primarias una herramienta para ordenar sus disputas provinciales. Patricia Bullrich reconoció la falta de apoyos en el Senado, mientras varios mandatarios analizan calendarios electorales separados de los comicios nacionales de 2027.
El Gobierno quiere modificar el sistema electoral antes de 2027, pero apareció uno de esos detalles que suelen interrumpir hasta los planes mejor diagramados en una oficina: los votos. La intención de eliminar las PASO llegó al Senado y allí descubrió que varios gobernadores todavía encuentran bastante utilidad en esa herramienta, especialmente cuando necesitan ordenar internas sin convertir la elección general en una reunión familiar con veinte listas sobre la mesa.
Para los mandatarios provinciales, una primaria puede funcionar como filtro previo a la elección definitiva. Algunos buscan resolver competencias internas y evitar alternativas que “puedan comer votos”, una preocupación perfectamente comprensible dentro de ese ecosistema donde medio punto porcentual puede transformar a un aliado histórico en una amenaza institucional antes del desayuno. El caso tucumano ofrece una muestra: Osvaldo Jaldo ya planteó públicamente su intención de competir en 2027 mientras mantiene diferencias con Juan Manzur.
El calendario suma otra capa al rompecabezas. Varios gobernadores evalúan separar sus elecciones de la nacional, mientras Catamarca tomó el camino contrario: Raúl Jalil confirmó que su provincia votará junto con Nación y justificó la decisión por el costo de organizar dos procesos distintos. Así, cada distrito arma su estrategia mientras Buenos Aires intenta diseñar una reforma nacional que, paradójicamente, depende de convencer a quienes están haciendo cuentas provinciales.
Patricia Bullrich terminó sintetizando el problema sin necesidad de consultoras ni pizarras: «Todavía no está (el número). En principio hay algunos temas en los que algunos están de acuerdo y otros no. En PASO todavía no tenemos la cantidad de votos para eliminarlas o suspenderlas». La reforma electoral continúa entonces en ese estado tan conocido por la política argentina: anunciada, negociada y sometida al pequeño inconveniente de conseguir legisladores suficientes para convertirla en ley.