El Parque Industrial de Albardón continúa avanzando en un proceso de expansión que llevará su superficie de las 250 hectáreas originales a un total proyectado de 1.250 hectáreas, consolidando al predio como uno de los principales polos productivos y logísticos de San Juan.
El complejo es administrado por la Municipalidad de Albardón y se encuentra ubicado sobre la Ruta 40 Norte, un corredor estratégico para el acceso hacia proyectos mineros situados en Calingasta, Jáchal e Iglesia.
La combinación de ubicación, conectividad y disponibilidad de servicios convirtió al parque en una alternativa de interés para empresas mineras y compañías que buscan incorporarse a su cadena de proveedores.
De 250 a 1.250 hectáreas
El intendente confirmó que recientemente finalizaron las obras de urbanización correspondientes a las primeras 250 hectáreas, dejando completamente equipado y operativo el sector fundacional del parque para la radicación de nuevas compañías.
La siguiente etapa contempla la urbanización de otras 500 hectáreas contiguas, que también pertenecen al municipio. Frente a ese sector, cruzando la Ruta 40, se encuentran las 500 hectáreas restantes, cuya adecuación se realizará de manera progresiva en función del crecimiento de la demanda.
“Para nosotros 250 hectáreas eran más que suficiente. Pero ahora, se ha abierto una necesidad de hacerlo más grande porque está en un punto muy estratégico, viste”, comentó el intendente, al recordar el nacimiento del parque industrial en el año 2010.
Infraestructura diseñada para transporte pesado
La primera etapa de infraestructura contempla la pavimentación total de las arterias internas, iluminación pública integral y conexión a la red de agua potable, con acometidas individuales previstas en el acceso a cada lote.
Uno de los principales aspectos del proyecto es su planificación vial. Las calles internas tienen 30 metros de ancho y cuentan con un bulevar central de 8 metros de separación.
El diseño busca facilitar la circulación y maniobra de camiones de gran tonelaje y vehículos destinados al transporte pesado, permitiendo además el traslado de estructuras, maquinaria e insumos vinculados con actividades industriales y mineras.
Como complemento, el predio incorporó un nuevo arco de ingreso, veredas, accesos pavimentados y cartelería descriptiva en las esquinas para identificar y delimitar los diferentes sectores.
Con una expansión proyectada hasta las 1.250 hectáreas, el Parque Industrial de Albardón apunta a fortalecer su posición como nodo logístico para el desarrollo productivo y como punto de instalación para empresas vinculadas directa o indirectamente con el crecimiento de la actividad minera en San Juan.
El Parque Industrial de Albardón avanza con un ambicioso proyecto de expansión que llevará su superficie de 250 a 1.250 hectáreas. Ubicado sobre la Ruta 40 Norte, el predio busca consolidarse como un nodo estratégico para la actividad minera, industrial y logística, con infraestructura preparada para recibir nuevas empresas y proveedores vinculados al desarrollo productivo de San Juan.
Albardón decidió que 250 hectáreas eran apenas una introducción y ahora proyecta un parque industrial cinco veces más grande, porque aparentemente en materia productiva la consigna es simple: si entra un camión, que entren cien. El predio pasará a tener 1.250 hectáreas y quedará ubicado en un punto tan estratégico que prácticamente cualquier vehículo rumbo a los proyectos mineros de la cordillera tendrá que saludarlo al pasar por la Ruta 40 Norte.
La ubicación es uno de sus principales argumentos. Desde allí se conecta con los corredores hacia Calingasta, Jáchal e Iglesia, tres nombres que en la agenda minera sanjuanina aparecen con una frecuencia suficiente como para justificar calles internas de 30 metros. No se trata de urbanismo contemplativo: el diseño fue pensado para que camiones de gran porte puedan circular, maniobrar y transportar estructuras sin convertir cada giro en una negociación diplomática.
El municipio ya terminó la urbanización de las primeras 250 hectáreas y ahora apunta a intervenir otras 500 contiguas. Del otro lado de la Ruta 40 esperan otras 500 hectáreas, reservadas para cuando la demanda lo requiera. El crecimiento, entonces, quedó organizado como una especie de expansión por niveles: primero se ocupa un sector, después otro y, si la minería sigue empujando, se desbloquea el mapa completo.
La infraestructura incluye pavimento, iluminación, agua potable, accesos mejorados, veredas y cartelería. Incluso el trazado fue pensado con una proyección superior a los 100 años, una escala temporal que obliga a cierta humildad: varios de quienes hoy discuten dónde instalar una nave industrial probablemente no lleguen a comprobar si el bulevar central envejeció como estaba previsto.
