Después de varios años marcados por la sequía, el Dique de Ullum se prepara para una temporada de verano con perspectivas diferentes. Las previsiones de una mayor disponibilidad de agua renovaron las expectativas entre los prestadores turísticos, que ya comenzaron a trabajar en la puesta a punto de las playas y en nuevas propuestas para recibir visitantes.
El eventual regreso del agua a sectores que permanecieron secos durante años podría modificar de manera significativa la actividad en el perilago y permitir la recuperación de espacios recreativos que habían quedado condicionados por el descenso del nivel.
Trabajos en el Espigón del Embarcadero
El Gobierno provincial ya inició tareas de limpieza, desmalezamiento y nivelación en ambos márgenes del Espigón del Embarcadero, como parte de los preparativos para la próxima temporada.
Una vez finalizada esa etapa, Seguridad Náutica tendrá a su cargo el boyado y la delimitación de los sectores habilitados para actividades recreativas, con el objetivo de ordenar el uso de las costas y establecer las zonas destinadas a los visitantes.
La UNSJ también prepara sus costas
En el complejo de la Universidad Nacional de San Juan también esperan recuperar el uso de sectores costeros que durante los últimos años se vieron afectados por la falta de agua.
Jorge Riveros, director de Deportes y Recreación de la UNSJ, explicó que el lugar ya comenzó con los trabajos necesarios para adecuar las instalaciones y preparar los espacios de cara a la temporada de verano.
Las nuevas condiciones generan expectativas entre quienes desarrollan actividades turísticas y recreativas en Ullum, ante la posibilidad de que sectores del perilago vuelvan a recibir visitantes con una disponibilidad de agua superior a la registrada durante los años de sequía.
Después de varios años de sequía, el Dique de Ullum se prepara para una temporada de verano con mejores perspectivas por una mayor disponibilidad de agua. El Gobierno provincial inició tareas de limpieza, desmalezamiento y nivelación en el Espigón del Embarcadero, mientras prestadores turísticos y la UNSJ trabajan para recuperar sectores costeros y ampliar las propuestas recreativas.
Durante años, el Dique de Ullum ofreció una postal que obligaba a ejercitar más la imaginación que el turismo: había que mirar la costa seca y recordar que, técnicamente, aquello seguía siendo un dique. Ahora, con mejores perspectivas de agua, el verano podría recuperar algo bastante elemental para un destino acuático: agua suficiente como para que la palabra “playa” vuelva a describir una realidad y no un ejercicio de nostalgia geográfica.
El movimiento ya comenzó en el perilago. El Gobierno provincial puso en marcha tareas de limpieza, desmalezamiento y nivelación en ambos márgenes del Espigón del Embarcadero, una especie de cirugía estética previa a la temporada. Después llegará Seguridad Náutica con el boyado y la delimitación de las zonas recreativas, porque incluso cuando vuelve el agua hay que explicarle cuidadosamente a la humanidad hasta dónde puede meterse sin convertir una tarde de verano en expediente administrativo.
Los prestadores turísticos también siguen de cerca el nuevo escenario. Tras varias temporadas condicionadas por la sequía, la posibilidad de recuperar sectores que permanecieron secos modifica por completo las expectativas comerciales y recreativas. Donde antes había margen para contemplar tierra, ahora podría volver a existir margen para sombrillas, actividades náuticas y visitantes buscando ese extraño lujo veraniego llamado refrescarse.
En el complejo de la Universidad Nacional de San Juan la expectativa es similar. Allí ya comenzaron los trabajos necesarios para recuperar el uso de las costas. Si las previsiones se cumplen, Ullum podría volver a tener una temporada en la que el principal atractivo del dique no sea explicar cuánto retrocedió el agua, sino decidir qué hacer junto a ella.
