Stellantis no descartó la posibilidad de cerrar plantas en Argentina ante las dificultades que atraviesa el mercado automotor. La advertencia fue realizada por Herlander Zola, presidente de la compañía para América del Sur, quien analizó los desafíos que enfrentan las fabricantes tradicionales frente al avance de las marcas chinas y las condiciones de competitividad en la región.
Las declaraciones se conocieron durante el lanzamiento del Jeep Avenger en Brasil, donde el ejecutivo dialogó con medios de ese país sobre la situación de la industria. Sus planteos generaron preocupación por las posibles consecuencias para las operaciones de Stellantis en Argentina, aunque no se anunció el cierre de ninguna instalación.
Actualmente, la automotriz mantiene una importante presencia industrial en el territorio argentino. En El Palomar desarrolla actividades vinculadas con las marcas Peugeot y Citroën, mientras que en la planta de Ferreyra, Córdoba, produce vehículos de Fiat y RAM.
Además, la empresa sostiene inversiones previamente anunciadas y tiene prevista para noviembre de 2026 la incorporación de un nuevo motor a su producción local.
La competencia china y los desafíos de la industria automotriz
Uno de los principales puntos abordados por Zola fue el crecimiento de las automotrices chinas y su impacto sobre los fabricantes tradicionales. El directivo sostuvo que las compañías occidentales no subestimaron a sus competidores, pero reconoció que las proyecciones sobre la velocidad de su expansión resultaron equivocadas.
Según su análisis, la pandemia también modificó las prioridades del sector. Durante ese período, las empresas concentraron esfuerzos en resolver problemas de abastecimiento, especialmente la escasez de piezas y semiconductores, mientras quedaron relegadas áreas vinculadas con el desarrollo tecnológico y la investigación.
El ejecutivo señaló además una diferencia en los modelos productivos. Mientras las automotrices occidentales avanzaron con la tercerización y descentralización de distintas etapas de fabricación, las compañías chinas optaron por integrar una mayor proporción de sus procesos productivos.
Esta estrategia, de acuerdo con el diagnóstico presentado por Zola, constituye uno de los factores que explican las diferencias competitivas entre ambos grupos de fabricantes.
Impuestos, competitividad y falta de previsibilidad
Durante sus declaraciones, el presidente regional de Stellantis también cuestionó las condiciones que enfrenta la industria en Brasil. En particular, apuntó a la falta de previsibilidad y de reglas que promuevan la utilización de componentes fabricados localmente.
En Argentina, las terminales automotrices vienen manifestando preocupaciones similares, especialmente por la elevada carga impositiva y los problemas de competitividad que dificultan posicionar la producción nacional frente a otros mercados.
Estas condiciones adquieren mayor relevancia ante el crecimiento de las marcas chinas, que representan una presión adicional sobre las estructuras productivas y comerciales de las compañías tradicionales.
El escenario plantea desafíos para las automotrices que mantienen instalaciones industriales en el país, particularmente al momento de evaluar inversiones y sostener su posición dentro de un mercado internacional cada vez más competitivo.
Qué pasará con las plantas de Stellantis en Argentina
A pesar de la advertencia de Zola, Stellantis continúa operando sus plantas argentinas y mantiene las inversiones anunciadas. Hasta el momento, las declaraciones del ejecutivo no estuvieron acompañadas por una decisión concreta de interrumpir la producción local.
La compañía conserva sus actividades en El Palomar y Ferreyra, dos establecimientos que forman parte de su estructura industrial en Argentina y que producen vehículos de distintas marcas del grupo.
El próximo paso previsto en su planificación será la puesta en marcha de la producción de un nuevo motor durante noviembre, una incorporación que se mantiene dentro de los proyectos de la automotriz.
De esta manera, las declaraciones del presidente regional introdujeron incertidumbre sobre las perspectivas de largo plazo, mientras que la actividad industrial de Stellantis en Argentina continúa sin modificaciones anunciadas y con los proyectos de inversión en marcha.
El presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola, advirtió que la automotriz no descarta cerrar plantas en Argentina ante las dificultades del mercado, la presión de los fabricantes chinos y los problemas de competitividad. Pese a las declaraciones realizadas durante la presentación del Jeep Avenger en Brasil, la compañía mantiene sus operaciones e inversiones en el país.
Stellantis tiene fábricas funcionando, inversiones anunciadas y un nuevo motor previsto para noviembre, pero tampoco descarta cerrar plantas en Argentina. La industria automotriz acaba de presentar una innovación extraordinaria: fabricar vehículos mientras mantiene la puerta de salida abierta.
La advertencia llegó de Herlander Zola, presidente de la compañía para América del Sur, durante el lanzamiento del Jeep Avenger en Brasil. Una presentación que debía tener aroma a vehículo nuevo terminó dejando en Argentina ese silencio incómodo que aparece cuando el mecánico revisa el motor y empieza a negar lentamente con la cabeza.
El problema tiene varios componentes, aunque ninguno viene con garantía de fábrica. Las automotrices tradicionales enfrentan una competencia china que creció más de lo previsto, mientras la industria occidental todavía intenta acomodar las piezas que la pandemia dejó desparramadas por el taller.
Zola explicó que las empresas occidentales descentralizaron procesos y subcontrataron parte de la producción, mientras sus competidores chinos avanzaron en la dirección contraria. Es como organizar un asado contratando por separado al encargado del fuego, al proveedor del carbón y al responsable de dar vuelta los chorizos, mientras el vecino ya tiene la mesa servida.
En Argentina, el panorama incorpora dos accesorios de fabricación nacional: presión impositiva y dificultades de competitividad. Stellantis sigue produciendo en El Palomar y Córdoba, pero el escenario obliga a mirar las inversiones con la misma cautela con la que uno escucha al vendedor asegurar que un usado está impecable.
Por ahora, las plantas continúan operativas y el nuevo motor sigue previsto para noviembre. El mensaje empresarial, sin embargo, ya quedó sobre la mesa: la producción continúa, las inversiones también y la incertidumbre viene de serie.
