Rusia avanzó en la reconstrucción de su capacidad industrial para reanudar la producción del bombardero estratégico supersónico Tu-160M, un proceso que obligó a reorganizar proveedores, recuperar tecnologías y modernizar instalaciones fabriles.
El director de Tupolev, Yuri Abrosimov, explicó que uno de los principales desafíos fue restablecer la cooperación industrial desde los proveedores de materias primas y productos semielaborados hasta las etapas finales de fabricación.
Según detalló, determinados procesos tecnológicos vinculados con distintos ensamblajes tuvieron que ser reconstruidos desde cero mediante tecnologías modernas.
La empresa también renovó el equipamiento de los talleres y las instalaciones destinadas a pruebas de vuelo. Entre las nuevas capacidades incorporadas figuran sistemas de soldadura por haz de electrones y recocido al vacío para componentes de titanio.
Un bombardero clásico con tecnología renovada
El Tu-160M conservará exteriormente la configuración característica del bombardero original, aunque será producido sobre una nueva base tecnológica y con herramientas digitales destinadas a acelerar los procesos industriales.
Dentro del programa de modernización, aproximadamente el 80% de los sistemas y equipos de la aeronave fue actualizado.
La renovación alcanzó por completo a los equipos electrónicos de a bordo, los sistemas de control de vuelo y armamento y los equipos de navegación. Los motores también fueron sometidos a procesos de modernización.
El nuevo enfoque tecnológico busca, además, facilitar futuras actualizaciones. La arquitectura de los sistemas de a bordo permitirá sustituir componentes específicos cuando queden obsoletos sin necesidad de reemplazar o rediseñar el conjunto completo.
El objetivo es que el Tu-160M pueda adaptarse progresivamente a nuevas exigencias operativas e incorporar misiones adicionales sin requerir modificaciones estructurales de gran alcance.
La reconstrucción de la línea de producción
Los trabajos de modernización de las instalaciones industriales comenzaron en 2016, después de que el Ministerio de Defensa ruso resolviera reactivar la fabricación de estos bombarderos estratégicos.
Durante la preparación de la nueva línea productiva, el programa atravesó retrasos y procesos penales vinculados con hechos de corrupción, lo que afectó el cronograma previsto para recuperar la producción del Tu-160M.
En junio de 2024, la Corporación Aeronáutica Unida de Rusia informó que habían finalizado las obras de modernización de tres talleres destinados a la fabricación de los nuevos Tu-160.
En total, entre 2016 y 2024 se modernizaron cerca de diez instalaciones de producción para preparar la fabricación en serie de componentes considerados esenciales para el programa.
El plan original establecía que la Planta de Aviación de Kazán debía completar la actualización de todos sus centros y talleres para 2020. Sin embargo, la empresa informó posteriormente que no podría cumplir con ese plazo.
Ante esa situación, la compañía financió con recursos propios trabajos adicionales de modernización.
Los objetivos de producción y los primeros aviones
Para el período comprendido entre 2018 y 2027, las Fuerzas Aeroespaciales Rusas debían recibir diez Tu-160M de nueva fabricación. Los planes iniciales, sin embargo, contemplaban originalmente un pedido de 50 aeronaves.
El primer Tu-160M2 construido íntegramente de nuevo realizó su vuelo inaugural en Kazán el 12 de enero de 2022, convirtiéndose en el primer ejemplar nuevo del modelo producido desde la década de 1990.
En diciembre de 2022, un segundo Tu-160M2 de nueva construcción fue trasladado a un centro de pruebas.
Hasta el momento, Rusia anunció la entrega de dos portamisiles estratégicos Tu-160M. No obstante, todavía no está claro si ambos corresponden a aeronaves completamente nuevas o si alguna de ellas pertenece a ejemplares anteriores que fueron reparados, modernizados y reincorporados al servicio.
Rusia reestructuró las cadenas de suministro y modernizó instalaciones industriales para reanudar la producción del bombardero estratégico supersónico Tu-160M, según informó el director de Tupolev, Yuri Abrosimov. El programa incluye nuevas tecnologías de fabricación, la actualización del 80% de los sistemas de la aeronave y la renovación de plantas clave, aunque el proceso acumuló demoras respecto de los plazos originales.
Rusia decidió que, si iba a volver a fabricar un bombardero estratégico concebido durante la Guerra Fría, no alcanzaba con desempolvar los planos y pedirle a alguien que encontrara la llave del hangar. La reactivación del Tu-160M obligó a reconstruir cadenas de proveedores, procesos industriales y capacidades técnicas que habían desaparecido con el paso de las décadas. En términos fabriles, fue algo parecido a descubrir que la receta sobrevivió, pero la cocina, los utensilios y parte de los ingredientes ya no existen.
El desafío fue considerable: hubo que rehacer procesos tecnológicos desde cero, modernizar talleres, renovar instalaciones de pruebas e incorporar soldadura por haz de electrones y recocido al vacío para las piezas de titanio. El avión seguirá conservando su silueta característica, pero por dentro la intención es que deje de sentirse como una cápsula tecnológica de otra era.
Tupolev asegura que el 80% de los sistemas y equipos fue actualizado, con cambios completos en electrónica, navegación, control de vuelo y armamento, además de mejoras en los motores. La arquitectura también fue pensada para que los futuros cambios puedan hacerse por módulos, evitando la experiencia universalmente poco recomendable de desmontar medio bombardero cada vez que una tecnología envejece.
La reanudación de la producción, sin embargo, avanzó con una puntualidad más propia de una gran obra industrial que de un reloj suizo. Los talleres debían estar modernizados para 2020, pero los plazos se extendieron y la empresa terminó financiando trabajos adicionales. Entre medio hubo retrasos, procesos judiciales vinculados con corrupción y una lista de objetivos que fue achicándose: de una aspiración inicial de 50 aeronaves se pasó a un programa que contemplaba diez unidades entre 2018 y 2027.
El primer Tu-160M2 de nueva fabricación voló en enero de 2022 y un segundo ejemplar pasó a pruebas en diciembre de ese año. La producción volvió, sí, aunque el programa todavía tiene por delante el desafío clásico de cualquier reconstrucción industrial de gran escala: demostrar que una cosa es recuperar la capacidad de fabricar un bombardero y otra bastante distinta hacerlo en serie, a tiempo y en cantidad
