La inflación continúa mostrando señales de desaceleración en la Argentina, aunque los precios de los alimentos y bebidas acumularon ocho semanas consecutivas de aumentos. Según el último relevamiento de la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), durante la cuarta semana de octubre de 2026 se registró una suba del 0,2%, impulsada principalmente por los productos de panificación y las bebidas.
El informe también señaló que la inflación mensual promedio de alimentos y bebidas se ubicó en el 2,7%, mientras que la variación acumulada entre el inicio y el final de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,6%.
En paralelo, la consultora EcoGo estimó que la inflación general de octubre cerraría en el 1,8%, en un escenario caracterizado por incrementos semanales más moderados respecto de los registrados durante septiembre.
El relevamiento de LCG se realiza semanalmente mediante herramientas de recopilación automatizada de datos de internet, conocidas como web scraping. La medición se efectúa los miércoles y contempla los precios de aproximadamente 8.000 alimentos y bebidas comercializados en cinco supermercados.
Para calcular la incidencia de cada categoría, la consultora utiliza ponderadores basados en la estructura del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires.
Los resultados muestran una moderación respecto de septiembre, cuando la primera semana registró un aumento del 3%, el incremento semanal más elevado de 2026 hasta ese momento.
Desde entonces, las variaciones comenzaron a reducirse progresivamente, aunque sin interrumpir la secuencia de aumentos semanales.
Panificados y bebidas encabezaron los aumentos de octubre
Durante la cuarta semana de octubre, cinco de las diez categorías relevadas por LCG registraron incrementos de precios.
El mayor aumento correspondió a productos de panificación, cereales y pastas, con una suba del 2,4%, seguidos por bebidas e infusiones para consumir en el hogar, que avanzaron un 0,9%.
También se observaron aumentos en condimentos y otros productos alimenticios, con un 0,7%; comidas listas para llevar, con un 0,6%; y frutas, con un 0,2%.
En contraste, otros cinco rubros registraron bajas durante el mismo período.
Los aceites encabezaron las reducciones, con una caída del 5,3%, mientras que las verduras disminuyeron un 1,1%.
También retrocedieron los precios del azúcar, miel, dulces y cacao, con una baja del 0,8%; las carnes, con un 0,6%; y los productos lácteos y huevos, con una reducción del 0,1%.
Según explicó LCG, los incrementos de panificados y bebidas fueron los principales responsables de la variación semanal positiva.
Los productos de panificación, cereales y pastas aportaron 0,35 puntos porcentuales al índice, mientras que las bebidas sumaron otros 0,12 puntos.
Estos aumentos fueron parcialmente compensados por las reducciones en carnes y verduras, que restaron 0,17 y 0,09 puntos porcentuales, respectivamente.
De esta manera, aunque la mitad de las categorías registró bajas, el peso de los productos que aumentaron permitió que el índice general de alimentos y bebidas mantuviera una variación positiva del 0,2%.
La inflación mensual de alimentos se desaceleró al 2,7%
El informe también analizó la evolución de los precios durante las últimas cuatro semanas, período en el que se observó una desaceleración del ritmo de aumentos.
La inflación mensual promedio de alimentos y bebidas descendió al 2,7%, lo que representó una reducción de 1,1 puntos porcentuales respecto de la medición anterior.
Por su parte, la variación acumulada entre puntas, que compara los precios al comienzo y al final del período considerado, se ubicó en el 1,6%.
La diferencia entre ambos indicadores responde a sus metodologías de cálculo: mientras uno considera el promedio de precios de las últimas cuatro semanas frente al período anterior, el otro mide el cambio acumulado entre los extremos del intervalo.
Dentro de la evolución mensual, las carnes tuvieron una participación especialmente relevante.
Según LCG, este rubro explicó aproximadamente una cuarta parte de la inflación mensual de alimentos, con un aumento promedio del 2,3% durante las últimas cuatro semanas.
Su incidencia alcanzó los 0,73 puntos porcentuales, convirtiéndose en uno de los principales factores que sostuvieron el incremento mensual.
También se destacaron las bebidas e infusiones para consumir en el hogar, con una incidencia de 0,48 puntos porcentuales, y los productos de panificación, cereales y pastas, que aportaron 0,45 puntos.
Estos datos muestran que, pese a las bajas semanales registradas en determinadas categorías, algunos productos continuaron acumulando aumentos relevantes en el promedio mensual.
EcoGo proyecta una inflación general del 1,8% para octubre
La consultora EcoGo también difundió los resultados de su Relevamiento de Precios Minoristas (RPM), que mostró una evolución moderada de los precios durante la cuarta semana de octubre.
De acuerdo con esa medición, los precios aumentaron un 0,14% durante la última semana relevada, apenas por encima del 0,12% registrado en la semana anterior.
Ambos resultados se ubicaron entre las variaciones semanales más bajas del mes, luego de los incrementos observados durante la primera quincena.
En la primera semana de octubre, EcoGo había registrado una suba del 0,93%, mientras que en la segunda el aumento fue del 0,28%.
Con estos resultados, la inflación acumulada durante las cuatro semanas alcanzó el 1,48%, según los cálculos de la consultora.
A partir de estos datos y de sus estimaciones para el resto de los componentes del índice, EcoGo mantuvo su proyección de una inflación general del 1,8% para octubre de 2026.
De concretarse ese escenario, la inflación interanual se ubicaría en el 32,4%, mientras que el aumento acumulado de precios desde comienzos de 2026 alcanzaría el 26,4%.
Las cifras corresponden a proyecciones privadas y deberán contrastarse con los resultados oficiales que publique el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Los relevamientos de LCG y EcoGo coinciden en señalar una moderación de los incrementos semanales durante octubre, aunque muestran que los alimentos y bebidas continuaron aumentando de precio, con diferencias significativas entre categorías.
La evolución de estos productos mantiene especial relevancia para los hogares, dado que los alimentos representan una parte importante del gasto cotidiano y sus variaciones inciden directamente sobre el poder adquisitivo de los ingresos.
Los precios de alimentos y bebidas acumularon ocho semanas consecutivas de aumentos en octubre de 2026, según la consultora LCG. Durante la cuarta semana del mes registraron una suba del 0,2%, impulsada por panificados y bebidas. Aunque el ritmo de incrementos se moderó, la inflación mensual promedio alcanzó el 2,7%. EcoGo proyectó una inflación general del 1,8% para octubre.
La inflación argentina está protagonizando uno de los fenómenos más extraordinarios de la economía moderna: desacelera, pero los precios siguen subiendo con una perseverancia que ya quisieran muchas políticas públicas. Los alimentos y bebidas completaron ocho semanas consecutivas de aumentos, una racha que empieza a parecerse menos a una estadística económica y más a un campeonato de resistencia donde el único participante que nunca abandona es el ticket del supermercado.
Según la consultora LCG, los precios aumentaron apenas un 0,2% durante la cuarta semana de octubre. Una cifra pequeña, casi tímida, que podría pasar inadvertida si no fuera porque viene precedida de otras siete semanas de incrementos. Es como recibir ocho pequeñas facturas por separado y celebrar que la última llegó con un importe menor. Técnicamente hay una mejora; emocionalmente, la billetera todavía está esperando que alguien le explique dónde se encuentra.
Los grandes protagonistas de la semana fueron los panificados, cereales y pastas, que subieron un 2,4%. El pan, ese alimento históricamente asociado con lo básico y accesible, decidió participar activamente de la sofisticación financiera argentina. Las bebidas acompañaron con un 0,9%, porque aparentemente hasta el desayuno necesita diversificar sus fuentes de preocupación presupuestaria.
Por suerte, hubo productos que eligieron el camino contrario. Los aceites bajaron un 5,3%, las verduras retrocedieron un 1,1% y las carnes disminuyeron un 0,6%. Una combinación que permite imaginar un almuerzo relativamente más económico, siempre que nadie cometa la imprudencia de acompañarlo con demasiado pan. La economía nacional parece haber descubierto una nueva dieta: compensar lo que aumenta con aquello que ocasionalmente decide bajar.
La consultora también informó que la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se desaceleró al 2,7%. La noticia es positiva desde el punto de vista estadístico, aunque tiene una particularidad que merece traducción: desacelerar significa que los precios continúan aumentando, pero lo hacen más lentamente. Es decir, el ascensor sigue subiendo, solo que ahora se toma unos segundos adicionales entre pisos.
EcoGo, por su parte, proyectó que la inflación general de octubre cerraría en el 1,8%. Si se cumple esa estimación, el aumento interanual llegaría al 32,4%. Los números permiten hablar de una moderación en el ritmo de subas, aunque todavía no habilitan a organizar una fiesta en la caja del supermercado.
Mientras los economistas comparan variaciones semanales, promedios móviles e incidencias porcentuales, los consumidores continúan enfrentando una tarea mucho más concreta: calcular cuánto costará llenar el carrito. Porque en la Argentina la inflación puede cambiar de velocidad, de tendencia y hasta de pronóstico, pero el desafío de llegar a fin de mes conserva una estabilidad estadística admirable.
