Las intensas lluvias registradas en Mendoza entre la noche del lunes y la madrugada del martes dejaron acumulados extraordinarios en distintos puntos de la provincia, con valores que en algunos casos superaron ampliamente los promedios habituales de todo octubre.
El episodio se extendió durante casi nueve horas de tormentas intensas y provocó anegamientos de calles, viviendas inundadas, familias evacuadas, desbordes de cauces y vehículos varados en distintas zonas.
Los principales inconvenientes se registraron en Guaymallén, Maipú, el Este provincial y el Sur de Mendoza.
San Rafael superó ampliamente su promedio mensual
San Rafael acumuló 87 milímetros durante el episodio y se ubicó como el punto más lluvioso del país. La cifra superó ampliamente el promedio mensual de octubre para esa zona, estimado en 38,3 milímetros.
En San Martín se registraron 46 milímetros, casi tres veces los 15,4 milímetros que suelen acumularse durante todo el mes.
En Mendoza Aeropuerto, en tanto, cayeron 21 milímetros, frente a un promedio mensual de 11,2 milímetros.
Malargüe acumuló 20 milímetros, un registro cercano a los 24,5 milímetros que habitualmente se contabilizan a lo largo de todo octubre.
Finalmente, Mendoza Observatorio registró 7 milímetros.
Una noche con registros fuera de lo habitual
Los datos permiten dimensionar la intensidad del fenómeno, ya que en determinados sectores una sola noche concentró precipitaciones equivalentes o superiores a buena parte de lo que suele llover durante un mes completo.
Ese volumen de agua explica parte de las complicaciones registradas en distintos departamentos, donde se produjeron anegamientos generalizados, ingreso de agua en viviendas, evacuaciones y problemas para circular.
La atención puesta en El Niño
Los registros extraordinarios se produjeron en un contexto en el que las previsiones climáticas mantienen la atención sobre la evolución de El Niño, fenómeno relacionado con el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Tras una jornada con valores muy superiores a los habituales en algunos puntos de Mendoza, la evolución de las condiciones meteorológicas continuará siendo uno de los factores centrales a seguir durante las próximas semanas.
Las intensas tormentas que afectaron Mendoza entre la noche del lunes y la madrugada del martes dejaron registros excepcionales de precipitación. San Rafael acumuló 87 milímetros y superó ampliamente su promedio mensual de octubre, mientras que San Martín registró 46 milímetros, casi tres veces lo habitual. También hubo anegamientos, viviendas inundadas, evacuaciones y vehículos varados.
Mendoza necesitó apenas una noche para gastar buena parte del presupuesto mensual de lluvia y, en algunos departamentos, directamente pasarse de largo. Durante casi nueve horas, la tormenta descargó con una intensidad suficiente como para convertir estadísticas meteorológicas en escenas bastante concretas: calles anegadas, casas con agua adentro, familias evacuadas y vehículos descubriendo de la peor manera que no fueron diseñados para navegación.
San Rafael encabezó el ranking con 87 milímetros acumulados y terminó convertido en el punto más lluvioso del país durante el episodio. Su promedio habitual para todo octubre es de 38,3 milímetros, de modo que en unas horas recibió más del doble. San Martín tampoco quiso quedarse atrás: registró 46 milímetros frente a un promedio mensual de 15,4. En otras palabras, comprimió casi tres octubres meteorológicos en una sola madrugada.
En Mendoza Aeropuerto cayeron 21 milímetros, casi el doble de su promedio mensual, mientras que Malargüe recibió 20 milímetros, muy cerca de los 24,5 que suele acumular durante todo octubre. El Observatorio de Mendoza registró 7 milímetros. La tormenta, evidentemente, distribuyó el agua con criterios bastante más dramáticos que equitativos.
El episodio dejó además una provincia mirando con renovada atención los pronósticos y la evolución de El Niño. Porque cuando una sola noche logra superar promedios mensuales, cualquier conversación sobre “lluvias importantes” deja de sonar a frase técnica y empieza a parecer una advertencia escrita con marcador grueso sobre el calendario.
