El Senado de Paraguay rechazó el viernes 6 de noviembre, con 39 votos, el pedido de 72 horas de prórroga que presentó el presidente Santiago Peña para preparar su defensa en el juicio político. La Cámara alta dispuso un cuarto intermedio de 30 minutos para que el mandatario compareciera ante el pleno o enviara a sus abogados, Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro.

Peña había dirigido su solicitud a Basilio Núñez, presidente del Congreso. Sostuvo que entre la notificación y la audiencia prevista para las 10 transcurrían menos de 12 horas, un plazo que consideró insuficiente para preparar su descargo y ejercer su derecho a la defensa.

La renuncia quedó sin tratamiento

El mandatario presentó su dimisión el jueves 5 de noviembre. La sesión bicameral convocada para tratarla quedó sin cuórum, por lo que la renuncia no se hizo efectiva y Peña siguió en funciones.

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la acusación contra el presidente y desestimó un pedido similar contra el vicepresidente Pedro Alliana. La decisión de Diputados abrió el proceso en el Senado, que quedó a cargo de escuchar a la defensa y resolver si corresponde la destitución.

La intervención de Ueno Bank

El Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank tras detectar que su capital había caído por debajo del mínimo exigido. La medida paralizó las operaciones y dejó a cerca de tres millones de clientes sin acceso a sus depósitos. Entre los fondos alcanzados había recursos del Instituto de Previsión Social.

Peña tuvo hasta 2025 una participación accionaria en un grupo vinculado al banco. También había nombrado al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, un exdirectivo de la entidad que renunció en medio de la crisis. La Fiscalía General del Estado abrió una investigación para determinar posibles responsabilidades en la supervisión del banco y en la colocación de fondos públicos.

El Ejecutivo promulgó una ley que fijó un plazo máximo de cinco días hábiles para devolver los fondos alcanzados por la medida. En paralelo, las protestas por los depósitos congelados se extendieron a Asunción y Ciudad del Este.