El relevamiento abarca distintos sectores del departamento, según informó la Municipalidad. La tarea continuaba en marcha en diferentes barrios al difundirse la información, y el municipio no detalló las calles alcanzadas ni un cronograma por zonas hasta el momento. Las cuadrillas priorizan la detección de puntos de riesgo antes de que se conviertan en un problema mayor.
Qué hacer si encontrás un cable caído
Ante un cable en la vía pública, la indicación municipal es no tocarlo ni intentar moverlo. El aviso debe llegar de inmediato a las autoridades, que son las que coordinan la intervención en el lugar y envían a los equipos técnicos correspondientes.
El municipio cuenta con un canal de reclamos abierto las 24 horas: Lito, su asistente virtual oficial, recibe mensajes por WhatsApp al 264 570 2020. Según la página municipal, el vecino puede aportar la dirección exacta del problema, el barrio, el número de vivienda y fotos para describir la situación. El canal recibe reclamos municipales en general. Para una situación de peligro inmediato, el sitio del municipio publica los teléfonos del CISEM, el 911, y de Protección Civil, el 103.
Qué exige la ordenanza a las empresas de cableado
El cableado aéreo en Rawson está regulado por la Ordenanza N.º 839-K, que el Decreto N.º 1338 puso en vigencia y que se publicó en el Boletín Oficial Municipal N.º 191 del 21 de octubre. La norma regula la instalación, la identificación y el retiro de cables en el espacio público, y prevé controles y multas por incumplimiento.
Al informar la aprobación, el Concejo Deliberante de Rawson indicó que las empresas deben presentar un mapa de relevamiento como declaración jurada, mantener el cableado a una altura mínima de cinco metros y retirar los cables en desuso o en mal estado a su cargo.
El texto del Decreto N.º 1338 y de la Ordenanza N.º 839-K se puede consultar en el Boletín Oficial Municipal N.º 191, en el sitio de Gobierno Abierto del municipio.
El municipio de Rawson recorre calles y barrios para detectar cables caídos o en riesgo antes de que provoquen accidentes. Pedro Fernández, director del Área Eléctrica, dijo que los equipos relevan el estado del cableado. Ante un cable en el piso, la indicación municipal es no tocarlo ni moverlo y avisar a las autoridades. La ordenanza 839-K obliga a las empresas a retirar los cables en desuso y mantener el tendido a cinco metros.
Caminar por las veredas de Rawson se convirtió en una disciplina olímpica de esquivar trampas aéreas, pero el municipio decidió intervenir antes de que los vecinos comiencen a balancearse entre los postes como personajes de historieta. Este viernes 6 de noviembre, la comuna puso en marcha un operativo para cazar cables caídos o en riesgo inminente de desplome. Pedro Fernández, director del Área Eléctrica, confirmó el relevamiento territorial que avanza por distintos barrios sin un cronograma público detallado, una maniobra estratégica que mantiene en misterio cuáles esquinas dejarán de parecer el nido de un monstruo electromagnético.
La instrucción municipal para quien se tope con una serpiente negra colgando del cielo es tajante: mantener las manos lejos y resistir cualquier impulso de acomodarla con una escoba. El canal habilitado para canalizar la desesperación barrial es Lito, el asistente virtual oficial que recibe mensajes las 24 horas por WhatsApp al 264 570 2020, listo para procesar direcciones exactas, números de casa y fotos del peligro. Si el panorama pasa de amenaza latente a catástrofe inmediata, la recomendación es abandonar el chat y llamar sin rodeos al 911 del CISEM o al 103 de Protección Civil.
Detrás de esta cacería de cables hay un marco legal que promete no tener piedad con la desidia corporativa: la Ordenanza N.º 839-K y el Decreto N.º 1338, publicados en el Boletín Oficial N.º 191 del pasado 21 de octubre. La reglamentación obliga a las empresas a presentar un mapa con formato de declaración jurada, elevar sus tendidos a una altura mínima de cinco metros y retirar a su propio costo cualquier línea podrida o en desuso, bajo apercibimiento de multas. Un recordatorio formal de que el espacio aéreo del departamento no es un depósito infinito de fideos plásticos abandonados a la suerte del viento.
