Un sondaje de exploración realizado en la mina de oro Gualcamayo, en San Juan, detectó una zona de concentración excepcional de metales preciosos. El tramo perforado, de 1,80 metros, registró 1.500 gramos de oro por tonelada y 1.250 gramos de plata por tonelada, un resultado que la empresa considera de particular relevancia para el futuro del proyecto.
El dato fue explicado por Ignacio Cuadra, geólogo y gerente de Exploraciones de Minas Argentinas. El especialista recordó que Gualcamayo comenzó a operar en 2006 y que desde entonces se extrajeron más de 3 millones de onzas de oro. Como referencia, la ley media histórica del yacimiento no superaba los 2 gramos de oro por tonelada.
Qué encontraron durante la nueva campaña de perforación
Actualmente, la compañía lleva adelante una campaña de perforación con cuatro equipos trabajando en simultáneo, enfocada en determinar la factibilidad de una nueva mina.
El objetivo es estudiar un cuerpo mineralizado ubicado a unos 700 metros bajo la superficie, cuya eventual explotación sería mediante minería subterránea.
Los trabajos buscan transformar los recursos identificados en reservas y avanzar en definiciones centrales para el proyecto, entre ellas el diseño de la mina, la planta de procesamiento, los niveles de recuperación de oro y plata y la planificación de una operación que podría extenderse durante unas tres décadas.
En medio de esa campaña apareció lo que en la industria minera se conoce como una “Bonanza”, es decir, una zona con una ley extraordinariamente alta. Cuadra explicó que la ley histórica reconocida para ese sector era de 140 gramos por tonelada, por lo que el nuevo resultado multiplica por más de diez ese valor.
El geólogo destacó la importancia del descubrimiento, aunque aclaró que se trata del resultado de una perforación puntual. A partir de esta información, la compañía modificará el diseño de los próximos sondajes para determinar si existen otros sectores con características similares y continuar incorporando datos al modelo geológico.
El potencial del Cuerpo Santiago
El hallazgo está vinculado con el Cuerpo Santiago, integrante del denominado Deep Carbonate Project. De acuerdo con Cuadra, la explotación de este nuevo cuerpo está prevista para comenzar entre los años 30 y 31 del proyecto y tendría una duración aproximada de 30 años.
Desde el punto de vista geológico, el especialista explicó que la mineralización se encuentra asociada principalmente a una roca caliza, con sectores de contacto con lutitas. En esos límites se genera una condición físico-química que favorece la concentración de los minerales, un proceso que comparó con determinados mecanismos de acumulación del petróleo.
La propiedad minera comprende unas 38.000 hectáreas, aunque la exploración avanzada se concentró hasta ahora en apenas el 4% de esa superficie. Por ese motivo, Cuadra consideró que el potencial de crecimiento de Gualcamayo todavía es amplio.
Como referencia, durante la emisión se señaló que el oro cotizaba a 4.128 dólares por onza, equivalentes a unos 132 dólares por gramo.
Sin embargo, el resultado del sondaje no implica por sí mismo que ese volumen de mineral pueda contabilizarse como una reserva económicamente explotable. La empresa todavía deberá completar los estudios de factibilidad necesarios para determinar si los recursos identificados pueden transformarse en reservas.
Una perforación exploratoria en la mina Gualcamayo, en San Juan, detectó un tramo de 1,80 metros con 1.500 gramos de oro y 1.250 gramos de plata por tonelada. El resultado, asociado al Cuerpo Santiago, es considerado excepcional por la empresa, que ahora ajustará su campaña de sondajes para determinar la extensión y viabilidad económica del hallazgo.
Gualcamayo volvió a recordarle a San Juan que, debajo de una montaña aparentemente tranquila, puede esconderse una planilla de laboratorio capaz de alterar varias reuniones de directorio. Una perforación de apenas 1,80 metros entregó 1.500 gramos de oro por tonelada y 1.250 gramos de plata, cifras que convierten a cualquier geólogo razonablemente sereno en una persona obligada a revisar dos veces si el laboratorio no agregó un cero de cortesía.
La comparación ayuda a dimensionar el hallazgo: la ley media histórica del yacimiento no superaba los 2 gramos de oro por tonelada. En el sector perforado apareció lo que la industria denomina una “Bonanza”, término técnico que, por una vez, no parece necesitar demasiado marketing. La zona tenía antecedentes de alrededor de 140 gramos por tonelada y ahora entregó un valor que multiplica por más de diez esa referencia.
Eso sí: un sondaje extraordinario no convierte automáticamente la montaña en una caja fuerte con portón de acceso. La empresa todavía debe comprobar cuánto se extiende esa mineralización, definir geometrías, completar estudios y demostrar que el recurso puede transformarse en una reserva económicamente explotable. La geología, como tantas otras disciplinas, posee la desagradable costumbre de exigir evidencia incluso cuando los números ya parecen estar celebrando.
La exploración continuará con cuatro equipos trabajando al mismo tiempo y nuevos pozos diseñados alrededor del hallazgo. El objetivo será entender si aquella concentración excepcional fue un golpe de fortuna puntual o la primera pista de algo mayor dentro del Cuerpo Santiago.
Además, la exploración avanzada apenas cubrió cerca del 4% de una propiedad de 38.000 hectáreas. Es decir, todavía queda una enorme cantidad de terreno por estudiar. Para una industria acostumbrada a perforar kilómetros buscando anomalías, eso equivale a abrir un libro de cientos de páginas y descubrir, bastante temprano, que uno de los primeros capítulos viene escrito en oro.