Gastón Briozzo presentó una propuesta para incorporar un tranvía sin rieles que conecte la Terminal de Ómnibus de Capital, el aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento y la Terminal de Caucete. La iniciativa contempla vehículos eléctricos sobre neumáticos y un recorrido total de 29,5 kilómetros.
El impulsor plantea integrar el sistema a la planificación de la futura autopista hacia el Este. Todavía deben realizarse estudios de demanda, evaluaciones técnicas y un análisis de financiamiento para determinar su viabilidad.
Cómo serían el recorrido y los servicios
El trazado conceptual se divide en dos tramos: 11,6 kilómetros entre Capital y el aeropuerto, y otros 17,9 kilómetros hasta Caucete. Las formaciones utilizarían guiado electrónico para seguir una trayectoria definida sobre la calzada.
La etapa inicial prevé tres formaciones: dos de tres módulos para cubrir el corredor completo y una de dos módulos para el enlace entre Capital y el aeropuerto. El diseño también considera carriles exclusivos y estaciones intermedias, sujetos a la demanda.
Para el servicio interurbano se propone una salida por hora desde cada cabecera, entre las 6.30 y las 23.30. La conexión aeroportuaria tendría hasta diez recorridos completos diarios, coordinados con los horarios de los vuelos.
Las alternativas de propulsión mencionadas incluyen baterías o supercapacitores. La tecnología permitiría circular sin vías ferroviarias convencionales ni una instalación obligatoria de cables aéreos de alimentación.
La inversión estimada y los pasos pendientes
Briozzo calculó una implementación inicial cercana a los US$10 millones. El esquema conceptual ubica el costo de la flota mínima entre US$7,7 millones y US$9,7 millones, con valores preliminares que deben validarse con fabricantes.
Su planteo es contemplar el espacio para este transporte durante el diseño de la autopista anunciada sobre la Ruta 20 entre Santa Lucía y Caucete. Considera que incorporarlo desde el comienzo permitiría evitar intervenciones posteriores sobre el corredor vial.
El impulsor informó que mantuvo una reunión con el secretario de Transporte, Marcelo Molina, para conversar sobre aspectos normativos y técnicos. También vinculó la propuesta con una posible mayor demanda de traslados por el desarrollo minero y el crecimiento de las conexiones aéreas.
El proyecto contempla inversión privada o participación directa del Estado provincial. La definición de paradas, las condiciones de operación y el financiamiento forman parte de las evaluaciones pendientes para establecer si puede ejecutarse.
Gastón Briozzo propuso un tranvía eléctrico sin rieles para unir Capital, el aeropuerto de San Juan y Caucete. El esquema contempla un corredor de 29,5 kilómetros y tres formaciones iniciales. La iniciativa requiere estudios de demanda, evaluación técnica y financiamiento. Su impulsor plantea incorporarla a la planificación de la futura autopista hacia el Este.
San Juan tiene una propuesta de tranvía sin rieles: el recorrido está dibujado, el financiamiento todavía busca parada. Gastón Briozzo plantea conectar la Terminal de Capital, el aeropuerto y la Terminal de Caucete mediante vehículos eléctricos sobre neumáticos. El sistema seguiría una trayectoria con guiado electrónico, una tecnología que permite discutir transporte ferroviario sin empezar por comprar vías.
El corredor proyectado suma 29,5 kilómetros y tendría tres formaciones: dos para el trayecto completo y una para el enlace con el aeropuerto. La propuesta prevé salidas por hora entre las cabeceras y servicios aeroportuarios coordinados con los vuelos. Esa última parte contiene una aspiración muy concreta: que el transporte terrestre y el avión se enteren de que llevan al mismo pasajero.
Briozzo estima una implementación inicial cercana a los US$10 millones, mientras el cálculo preliminar de la flota va de US$7,7 millones a US$9,7 millones. Los valores deben contrastarse con fabricantes y todavía faltan evaluaciones técnicas y financieras. El presupuesto está en esa etapa donde tiene suficientes números para despertar interés y suficientes pendientes para evitar el festejo.
La idea es contemplar el sistema durante el diseño de la futura autopista hacia Caucete, antes de que agregarlo obligue a intervenir sobre una obra terminada. Planificar un espacio desde el comienzo tiene una ventaja bastante comprensible, incluso sin especialización en movilidad: evita inaugurar algo y regresar después con las herramientas para modificarlo.
El impulsor informó que conversó con el secretario de Transporte, Marcelo Molina, y plantea inversión privada o participación estatal. Ahora quedan los estudios de demanda, las paradas, la viabilidad y el origen de los recursos. El tranvía podría prescindir de los rieles; para pasar de propuesta a servicio, seguirá necesitando algo bastante tradicional: decisiones y dinero.
