La reducción de impuestos impulsada por el Gobierno de Javier Milei todavía no se traduce en un alivio significativo para los contribuyentes formales, de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Aunque la administración nacional eliminó el Impuesto PAIS, redujo retenciones para distintos sectores e implementó otros cambios tributarios, el estudio concluye que la carga impositiva efectiva continúa cerca del 50% del ingreso laboral total.

En términos prácticos, esto significa que de cada $100 que representa el costo laboral de un trabajador registrado, alrededor de $50 terminan destinados al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales. Esa cifra explica por qué numerosos empresarios, profesionales y trabajadores formales sostienen que aún no perciben un alivio concreto en sus ingresos disponibles.

Dos formas de medir el peso de los impuestos

El informe señala que la diferencia entre la percepción oficial y la experiencia de quienes pagan impuestos surge de los indicadores utilizados para evaluar el sistema tributario.

Mientras el Gobierno destaca la disminución de la presión tributaria medida como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), el IARAF analiza la denominada carga tributaria formal, que estima cuánto debería abonar un contribuyente que cumple íntegramente con todas las obligaciones fiscales vigentes.

Según esa metodología, la reducción respecto del año anterior resulta prácticamente imperceptible. Para tres de los cuatro perfiles familiares evaluados, la carga tributaria disminuye apenas una décima porcentual, mientras que para el segmento de mayores ingresos permanece sin modificaciones.

El Día de la Independencia Tributaria

El trabajo incorpora además el indicador denominado «Día de la Independencia Tributaria», que calcula cuántos días del año debe trabajar una persona únicamente para afrontar la totalidad de sus obligaciones fiscales.

De acuerdo con la simulación, un asalariado formal necesita trabajar entre 172 y 182 días para cancelar todos los tributos que gravan su actividad económica. Recién entre el 21 de junio y el 1 de julio, en términos simbólicos, comienza a generar ingresos destinados a sí mismo.

Aunque se trata de un cálculo teórico, el estudio sostiene que permite comprender por qué la percepción de la carga impositiva continúa siendo elevada, aun cuando algunos impuestos hayan registrado reducciones.

El empleo continúa concentrando gran parte de la carga

El informe también destaca la incidencia de los tributos asociados al trabajo. Los aportes personales, las contribuciones patronales y el Impuesto a las Ganancias, cuando corresponde, representan el componente más importante de la carga tributaria para los trabajadores registrados.

A ello se suman los impuestos incorporados al consumo, entre ellos IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque, combustibles e impuestos internos, que impactan sobre el poder adquisitivo cada vez que una persona adquiere bienes o servicios.

El IARAF sostiene que esta superposición de gravámenes nacionales, provinciales y municipales explica por qué el peso tributario sigue siendo elevado para quienes desarrollan su actividad dentro de la economía formal.

El estudio no cuestiona que el Gobierno haya iniciado un proceso de reducción de impuestos e incluso proyecta una nueva disminución de la presión tributaria consolidada durante 2026. Sin embargo, concluye que la estructura del sistema tributario argentino todavía no experimentó cambios suficientes como para modificar de manera significativa la carga que enfrentan quienes cumplen con todas sus obligaciones fiscales.