El gobernador Marcelo Orrego encabezó este miércoles la entrega de 69 viviendas del barrio Panaderos y Pasteleros, ubicado en calle Bonduel 860 Norte, en Chimbas.
Las unidades corresponden a la primera etapa de un complejo de 101 casas destinado a familias que, en algunos casos, llevaban entre 20 y 25 años esperando una solución habitacional.
Durante el acto, Orrego destacó que la entrega se concretó en el marco de los dos años y medio de gestión y sostuvo que la administración provincial trabaja actualmente con menos recursos que la gestión anterior.
“Llevamos dos años y medio de gestión, administrando un 40% menos de recursos que la gestión anterior, y aun así estamos haciendo realidad obras que parecían impensadas”, afirmó.
El mandatario también hizo referencia a la prolongada espera de las familias adjudicatarias. “La casa es mucho más que una estructura: es el lugar donde van a construir un hogar, encontrar estabilidad y crecer”, expresó.
Familias que esperaron hasta 25 años
La obra representa una respuesta habitacional para familias vinculadas al gremio de Panaderos y Pasteleros.
De acuerdo con el informe social elaborado por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), numerosos postulantes acumulaban una demanda habitacional de entre 20 y 25 años, desde que adquirieron su carpeta en el gremio y comenzaron a esperar una solución definitiva.
Para esas familias, la entrega de las viviendas significó el cierre de un proceso que se extendió durante décadas y el comienzo de una nueva etapa con casa propia.
Cómo son las viviendas entregadas en Chimbas
Las viviendas tienen una superficie promedio de 63,17 metros cuadrados y cuentan con dos dormitorios, baño, estar-comedor-cocina y un espacio interior destinado al lavarropas y la pileta de lavar.
Del total de 101 unidades que conforman el barrio, 95 fueron construidas bajo el prototipo CM1-2021 y seis corresponden al prototipo CM1D-2021, destinado a personas con discapacidad.
Las seis unidades adaptadas incorporan elementos específicos de accesibilidad para personas con discapacidad motriz, de acuerdo con sus necesidades.
El conjunto habitacional fue construido mediante un sistema tradicional y cuenta con instalaciones de electricidad, gas natural y agua potable, además de equipamiento completo en los sectores de cocina y baño.
Infraestructura y servicios del nuevo barrio
La infraestructura incluye calles de calzada enripiada, redes de servicios, alumbrado público, veredas, pasantes vehiculares y puentes peatonales.
También se incorporó un espacio verde equipado con bancos de hormigón y arbolado, junto con una barrera forestal sobre calle Bonduel.
Del acto participaron el ministro de Infraestructura, Fernando Perea; la directora del IPV, Elina Peralta; el presidente del Concejo Deliberante de Chimbas, Isidro Rivero; y los diputados nacionales Nancy Picón y Carlos Jaime.
Con esta primera entrega, 69 familias accedieron a sus viviendas dentro de un proyecto que contempla 101 unidades en total y que busca dar respuesta a una demanda habitacional acumulada durante años.
El gobernador Marcelo Orrego encabezó en Chimbas la entrega de 69 viviendas del barrio Panaderos y Pasteleros, correspondientes a la primera etapa de un complejo de 101 casas. Varias de las familias adjudicatarias esperaban una solución habitacional desde hacía entre 20 y 25 años. El proyecto incluye unidades adaptadas, servicios básicos, alumbrado, veredas y espacios verdes.
Después de esperar entre 20 y 25 años, algunas familias del barrio Panaderos y Pasteleros finalmente recibieron las llaves de su casa. Dos décadas y media: tiempo suficiente para cambiar de teléfono varias veces, atravesar incontables mudanzas, ver transformarse barrios enteros y desarrollar una relación emocional bastante compleja con cualquier carpeta que diga “trámite habitacional”.
Marcelo Orrego encabezó la entrega de 69 viviendas en Chimbas y aprovechó el acto para subrayar un dato político: su gestión, afirmó, administra un 40% menos de recursos que la anterior. La matemática oficial, entonces, combina menos fondos con obras que, según sostuvo el mandatario, parecían difíciles de concretar. Una ecuación en la que el resultado más importante no quedó en una planilla, sino en 69 juegos de llaves.
El barrio tendrá 101 viviendas en total y esta primera etapa beneficia a familias vinculadas al gremio de Panaderos y Pasteleros. Entre las unidades hay seis adaptadas para personas con discapacidad motriz, mientras que el conjunto dispone de gas natural, agua potable, electricidad, alumbrado, veredas, puentes peatonales y calles enripiadas. Es decir, no se trata solamente de entregar paredes y techo, sino de completar ese pequeño detalle urbano conocido como poder vivir efectivamente en el lugar.
Las casas tienen dos dormitorios y una superficie promedio de 63,17 metros cuadrados. Para quienes llevaban décadas aguardando, seguramente el dato técnico sea bastante menos importante que la posibilidad de cerrar finalmente la puerta desde adentro y saber que esa puerta es propia. En política habitacional hay números, prototipos y expedientes; del otro lado están las personas contando años.
La imagen final del acto tiene algo difícil de reducir a estadísticas: familias que comenzaron el trámite hace veinte o veinticinco años recibieron una vivienda en 2026. El Estado puede tener tiempos administrativos, presupuestos y procesos. La gente, en cambio, tiene cumpleaños, hijos que crecen y una vida que no espera a que termine el expediente. Esta vez, al menos para 69 familias, el expediente llegó antes que otra década.
