Si hubo un futbolista que encarnó como pocos el rol de escudero de Lionel Messi en la Selección Argentina, ese fue Rodrigo De Paul. Por eso, después de la despedida del capitán de la Albiceleste, el volante le dedicó uno de los mensajes más emotivos de toda la generación campeona del mundo.
«Capitán de este barco, maestro de un legado, dios de esta tierra… Como siempre y para siempre, soldado de todas las batallas que quieras dar, fue un placer acompañarte. GRACIAS», escribió De Paul en sus redes sociales.
La frase «soldado de todas las batallas» no fue casual. Desde hace años acompaña al mediocampista y resume buena parte de la relación que construyó con Messi dentro de la Selección, uno de los vínculos más reconocibles de la era de Lionel Scaloni.
Del primer acercamiento a una amistad inseparable
Para entender esa relación hay que retroceder al comienzo del ciclo de Lionel Scaloni. Cuando Messi regresó al seleccionado después del Mundial de Rusia 2018, se encontró con un plantel renovado y con una generación que todavía daba sus primeros pasos con la camiseta argentina.
Entre aquellos futbolistas estaba De Paul. En ese momento apenas tenían trato. De hecho, años antes, el mediocampista había cumplido uno de sus sueños al conseguir una fotografía con Messi durante un partido entre Valencia y Barcelona.
Ya como compañeros en la Selección, fue De Paul quien terminó rompiendo el hielo.
Según contó el propio mediocampista, una tarde observó que Messi se había quedado solo después de un entrenamiento. Entonces decidió golpear la puerta de su habitación y hacerle una invitación sencilla.
«¿Vamos a tomar mate y a jugar un truco?», le propuso. Y Messi aceptó.
Aquella ronda de mates terminó transformándose en una costumbre cotidiana. Con el paso del tiempo, el vínculo creció hasta convertirse en una de las amistades más visibles del vestuario campeón de América y del mundo.
La clave: tratar a Messi como “Leo”
De Paul siempre explicó que una de sus prioridades fue tratar a Messi como una persona común y no como una figura inalcanzable.
«Le gusta que lo trates así, que lo jodas, sentirse en un lugar donde pueda ser él, Leo, y no Messi», contó alguna vez.
La confianza llegó a tal nivel que De Paul fue uno de los pocos compañeros que se permitió cuestionar públicamente la calidad de los mates que cebaba el capitán.
Messi respondió entonces con una frase que rápidamente se volvió viral: «El gil de Rodrigo me mató diciendo que hacía mates malos».
Ese tono cotidiano fue parte de una relación que se consolidó dentro de la Selección y que terminó trascendiendo el ámbito del combinado nacional.
Una amistad que también influyó en sus carreras
Con los años, el vínculo entre ambos también pasó a formar parte de sus decisiones profesionales.
En 2025, cuando todavía era una pieza importante del Atlético de Madrid, De Paul sorprendió al fútbol europeo al dejar una de las ligas más competitivas del mundo para incorporarse a Inter Miami.
La posibilidad de volver a compartir equipo con Messi fue uno de los factores decisivos detrás de aquella elección.
Actualmente, ambos volvieron a convivir diariamente en el club de Florida. Sin embargo, la historia que construyeron en la Selección Argentina quedó asociada definitivamente a una etapa marcada por títulos, confianza y una amistad que empezó con una propuesta sencilla después de un entrenamiento.
Tras la despedida de Messi de la Albiceleste, De Paul eligió resumir ese recorrido con la misma idea que lo acompañó durante años: seguir siendo su “soldado de todas las batallas”.
Rodrigo De Paul le dedicó un emotivo mensaje a Lionel Messi tras la despedida del capitán de la Selección Argentina. El volante recordó el vínculo que construyeron desde el inicio del ciclo de Lionel Scaloni, una relación que comenzó con mates y truco, se fortaleció en la Scaloneta y luego continuó en Inter Miami.
Si la Scaloneta tuviera organigrama, Messi estaría arriba de todo y Rodrigo De Paul probablemente aparecería en algún casillero imposible de definir entre volante, custodio emocional, cebador suplente y soldado certificado del capitán. Por eso su mensaje después de la despedida de Leo no podía limitarse a un “gracias por todo”. De Paul eligió directamente una declaración de lealtad con rango épico: capitán, maestro, dios y soldado. Faltó únicamente agregar un escudo heráldico y convertir el posteo en documento oficial.
La frase “soldado de todas las batallas” no apareció de casualidad. Durante años, De Paul convirtió esa idea en una marca personal dentro de la Selección. Estuvo cerca de Messi en partidos, concentraciones, festejos y seguramente también en esos momentos donde el vestuario necesita alguien que pregunte menos y acompañe más. La relación, sin embargo, no nació con solemnidad cinematográfica. Empezó con mate y truco, que es probablemente la forma más argentina posible de construir una alianza estratégica.
De Paul contó que vio a Messi solo después de un entrenamiento, golpeó la puerta y le propuso una ronda. Messi aceptó. A partir de ahí se armó una amistad que atravesó Copa América, Mundial, críticas, celebraciones y hasta discusiones sobre algo tan delicado como la calidad de un mate. Porque uno puede levantar la Copa del Mundo, ser considerado el mejor futbolista de la historia y aun así exponerse a que un compañero critique cómo acomoda la yerba.
Con el tiempo, De Paul sostuvo que una de las claves fue tratar a Messi como Leo y no como una figura intocable. Esa cercanía terminó siendo tan visible como funcional al grupo. Y cuando el mediocampista dejó Atlético de Madrid para ir a Inter Miami en 2025, la posibilidad de reencontrarse con Messi volvió a pesar en una decisión importante.
Ahora, después de la despedida del capitán en la Selección, De Paul cerró el círculo con un mensaje que resume años de vínculo. Podrán cambiar los clubes, los torneos y las camisetas, pero algunas sociedades futboleras sobreviven incluso cuando termina el partido. En este caso, una que empezó con un golpe en la puerta, siguió con un truco y terminó con una amistad que ya forma parte de la historia de la Scaloneta.
