El papa León XIV fue operado con éxito este martes 13 de octubre de 2026 en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde fue sometido a una intervención quirúrgica para extirpar un nódulo pulmonar detectado recientemente.
La cirugía concluyó favorablemente, dentro del tiempo previsto y de acuerdo con la planificación médica. Tras finalizar el procedimiento, el pontífice fue trasladado a su habitación en la décima planta del hospital para iniciar la etapa de recuperación.
Una intervención por un nódulo detectado de manera temprana
El procedimiento consistió en la extirpación de un nódulo pulmonar que había sido identificado en una fase muy temprana. La operación estuvo a cargo del equipo de cirugía torácica dirigido por el profesor Stefano Margaritora.
Según la información difundida después de la intervención, la cirugía se desarrolló conforme a lo previsto y finalizó de manera satisfactoria.
Recuperación en el hospital Gemelli
Una vez concluida la operación, León XIV fue trasladado a una habitación ubicada en la décima planta del Policlínico Universitario Agostino Gemelli, donde comenzó su recuperación bajo seguimiento médico.
El resultado favorable de la intervención marcó el cierre de una jornada centrada en el estado de salud del pontífice, luego de que el nódulo pulmonar fuera detectado recientemente y en una etapa temprana.
El papa León XIV fue operado con éxito este martes 13 de octubre de 2026 en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma. La intervención permitió extirpar un nódulo pulmonar detectado en una fase muy temprana. El procedimiento estuvo a cargo del equipo dirigido por el profesor Stefano Margaritora y concluyó dentro del tiempo y las condiciones previstas.
Roma volvió a descubrir este martes que incluso el hombre con línea directa al cielo necesita, de vez en cuando, pasar por un quirófano y completar todos los trámites de la medicina terrenal. León XIV fue operado con éxito de un nódulo pulmonar en el Policlínico Gemelli, en una jornada en la que la tecnología médica hizo su trabajo sin necesidad de humo blanco, cónclave ni cardenales mirando una chimenea con ansiedad institucional.
La intervención concluyó favorablemente, dentro del tiempo previsto y de la manera planificada, una combinación de palabras que cualquier paciente quisiera escuchar y que, aplicada al Vaticano, resulta casi revolucionaria: algo importante ocurrió exactamente como estaba programado. El equipo de cirugía torácica dirigido por el profesor Stefano Margaritora extirpó el nódulo detectado en una fase muy temprana, mientras afuera el mundo seguía cada novedad con esa mezcla tan humana de preocupación, solemnidad y actualización compulsiva de noticias.
Después de la cirugía, el pontífice fue trasladado a su habitación en la décima planta para comenzar la recuperación. Nada de balcones, multitudes ni discursos: por algunas horas, la agenda papal quedó reducida al programa político más transversal de todos los tiempos, descansar y recuperarse. Probablemente sea el único escenario en el que nadie espera que un jefe de Estado resuelva guerras, reciba delegaciones o pronuncie una homilía antes de la cena.
La operación terminó con éxito y el procedimiento siguió el plan establecido, dejando para la historia una jornada en la que el Vaticano pudo comunicar una noticia médica favorable sin necesidad de metáforas celestiales. A veces, incluso en Roma, el milagro más apreciado consiste simplemente en que los cirujanos entren al quirófano, hagan exactamente lo previsto y el paciente vuelva a su habitación.