Los precios internacionales del petróleo volvieron a escalar este jueves y regresaron a la zona de los US$100, impulsados por la amenaza de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán y por un escenario que vuelve a poner presión sobre el comercio energético global.

El Brent, referencia para Europa, avanzó durante la jornada un 4,48% y cotizó a US$104,69 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, trepó 4,65% y se ubicó en US$92,39 por barril.

Antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, ocurrida el 28 de febrero, el Brent se ubicaba en torno a los US$73 por barril. El precio regresó posteriormente a esa zona tras el acuerdo de paz alcanzado entre los países involucrados, aunque en las últimas semanas retomó la tendencia alcista como consecuencia de nuevos desencuentros.

A pesar de algunos períodos de relativa calma, el precio del crudo volvió a mostrar una dinámica ascendente desde el cese de la tregua entre Estados Unidos e Irán, que se extendió durante cerca de un mes.

El temor por el abastecimiento vuelve a presionar al mercado

La nueva suba está vinculada con el temor de los mercados ante un eventual regreso de los problemas de abastecimiento de petróleo, en particular por la influencia que mantiene Irán sobre algunas de las principales vías de circulación energética.

El suministro había mostrado una recuperación durante septiembre e incluso mejoró en determinadas jornadas, pese a que el estrecho de Ormuz todavía no había restablecido su flujo habitual.

Ese incremento del tránsito, sin embargo, también reforzó la capacidad de Irán para ejercer presión sobre el comercio energético global, en un contexto de elevada sensibilidad por cualquier posible interrupción de la oferta.

Estados Unidos reduce parte de su producción

A la tensión geopolítica se suma la paralización de parte de la producción de petróleo en Estados Unidos por el comienzo de la temporada de tormentas y huracanes.

En las últimas horas se suspendió parte de la actividad offshore en el Golfo de México, una región que concentra casi el 15% de la producción anual de crudo de Estados Unidos.

La combinación entre riesgos geopolíticos y menores niveles de producción volvió a alimentar las preocupaciones sobre posibles dificultades en el suministro internacional.

Inflación y tasas, nuevamente bajo presión

El escenario también empieza a modificar las expectativas económicas que se habían construido alrededor de una eventual normalización del abastecimiento.

La posibilidad de que una mayor oferta de petróleo contribuyera a moderar los precios internacionales, reducir su impacto sobre la inflación y disminuir las probabilidades de nuevas subas de tasas de interés comenzó a diluirse ante el renovado avance del crudo.

De mantenerse la tendencia alcista, la evolución del petróleo volverá a ocupar un lugar central en las decisiones de los mercados y en las proyecciones sobre inflación y política monetaria internacional.