**Tiene que haber una continuidad de las ideas”**, definió el expresidente Mauricio Macri al ser consultado sobre si Javier Milei debe continuar al frente del Gobierno para garantizar la permanencia del modelo económico.
La declaración tuvo lugar a la salida de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, tras la 21° edición de los Premios Fortuna, donde distintos empresarios recibieron reconocimientos y dejaron planteada una preocupación compartida: la estabilidad de las principales variables económicas es valorada, pero consideran que resulta insuficiente si no está acompañada por medidas capaces de impulsar a los sectores más rezagados.
En ese contexto apareció la idea de una suerte de “mileísmo sin Milei”, o eventualmente con el actual presidente dentro de la ecuación, aunque con modificaciones al programa económico encabezado por Luis Caputo.
Ese fue parte del mensaje que buscaron interpretar tanto Macri como la senadora Patricia Bullrich, ambos presentes en el evento.
“Falta muchísima más institucionalidad, muchísima infraestructura, porque si todos queremos hacer algo hay que llevar productos al puerto”, planteó el presidente de la Fundación FIFA, quien además propuso comenzar a construir “desde el equilibrio fiscal”.
El reclamo por más competitividad para la producción
Bullrich entregó el premio a la mejor automotriz a Toyota y destacó su ingreso al RIGI para la producción de una camioneta 100% eléctrica. A partir de ese caso, planteó la necesidad de extender los incentivos impositivos a un universo productivo más amplio.
Según explicó, el objetivo es que los beneficios no sean sólo “para las grandes empresas sino que también para todos aquellos que son parte del mundo industrial, comercial y la construcción en la Argentina y que toda la cadena de valor tenga ese mismo horizonte impositivo que hace competitiva la industria nacional”.
Desde el público, empresarios de distintos sectores acompañaron buena parte de esos planteos. Macri fue aplaudido cuando el presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi, lo mencionó durante su discurso.
“Una mención especial al Grupo de los Seis, que tiene una unidad inquebrantable. Estuvimos juntos en los malos momentos y como ahora, en los buenos, en defensa del empresariado argentino”, aseveró Gabbi, visiblemente emocionado.
Optimismo macro frente a la crisis de ingresos
El dueño de IRSA, Eduardo Elsztain, transmitió un breve mensaje de optimismo al recibir el reconocimiento a la mejor empresa de Real Estate. En tanto, el CEO de Tecpetrol, Ricardo Markous, manifestó su expectativa de que el sector energético continúe ayudando a “estabilizar la macro” a través de la generación de divisas.
Una mirada diferente, aunque complementaria, llegó por parte de Alberto Grimoldi, empresario del sector del calzado distinguido por su trayectoria, quien centró su exposición en la pérdida de ingresos de la Argentina a lo largo de las décadas.
«Grimoldi es una empresa que tiene 131 años. Es raro encontrar empresas tan viejas que hayan vivido una Argentina que a principios del siglo y hasta 1913 tenía el 6º o 7º ingreso por habitante del mundo» apuntó y agregó que, hasta 1960 Argentina tenía un ingreso por habitante mayor que Italia, y hasta el año del 80 tenía un ingreso por habitante mayor que España.
Luego, consideró: «Tuvimos una caída muy grande a lo largo de muchos años. Yo espero fervientemente que la apertura económica, y el saber adaptarse a esa apertura económica, que no es fácil para los que se criaron y se crearon durante el cierre de la economía de 70 años en Argentina, yo espero que lo sepamos transitar y seamos exitosos”.
El consumo y la incógnita sobre la sostenibilidad
Entre los empresarios también comenzó a ganar espacio la discusión sobre el eventual “derrame” de la mejora de los sectores estratégicos hacia las actividades vinculadas con el mercado interno y la industria.
“Viene difícil, algunos meses de repunte. Pero difícil en sí. No tengo tan claro como va a ser esa transmisión, pero el camino es el correcto”, indicó en off the record un referente comercial.
Otro empresario ligado al consumo describió una dinámica similar: “el inicio de mes es muy fuerte y caen las ventas cuando termina, es una dinámica clásica pero que se intensificó en el último tiempo”, apuntó.
Según las distintas voces consultadas, las limitaciones que comienza a exhibir el programa económico alimentan interrogantes sobre su sostenibilidad en el tiempo y colocan el debate sobre la continuidad política en el centro de la escena.
“Yo me ilusioné con Alfonsín, con Menem, con Macri y ninguno tuvo la sostenibilidad que pueden hacer que haya un crecimiento en serio”, subrayó un industrial.
Otro empresario sintetizó la lectura que hizo de la posición de Bullrich: “Es lo que viene a plantear Patricia, Milei con algo de atención al resto de los sectores”.
En una línea similar se manifestó el supermercadista Alfredo Coto, quien puso el acento en la responsabilidad empresarial de mantener la actividad incluso frente a un escenario de incertidumbre.
«Lo que quiero decir es siempre aquí para adelante”, aseguró. Luego remarcó la dimensión de su compañía en el mercado interno: «Creo que una empresa como la nuestra con 23.000 personas no puede aflojar».
Coto también apeló al humor al hablar del recambio generacional dentro de su empresa familiar y detalló que «están todos mis nietos que ya son grandes y les gusta lo que estamos haciendo».
«Cuando le digo a mis hijos ‘hijos míos, esto algún día será de ustedes’ y abren los ojos así, creo que se asustan o quieren ir para adelante», bromeó frente a los presentes.
Finalmente, cerró su intervención con otra referencia a su continuidad al frente de la compañía: «Sigo ahí todavía después de los 80. Hay que pegar la vuelta, todavía no hemos pegado a la vuelta».
El expresidente Mauricio Macri reclamó continuidad para las principales ideas económicas actuales, aunque empresarios reunidos en la 21° edición de los Premios Fortuna plantearon que la estabilidad macroeconómica resulta insuficiente sin crecimiento, infraestructura y recuperación de ingresos. Patricia Bullrich también pidió extender incentivos a más sectores productivos, mientras referentes privados advirtieron sobre consumo débil e incertidumbre.
El establishment argentino volvió a encontrarse con una de sus preguntas favoritas: cómo sostener un programa económico durante más de una temporada sin que el país decida reiniciar el sistema operativo. Mauricio Macri aportó una definición apta para bordar en el mantel del empresariado: **“Tiene que haber una continuidad de las ideas”**. La frase no aclaró necesariamente quién debe ocupar el sillón de Rivadavia, pero sí dejó una pista bastante contundente sobre qué cosas preferiría que no desaparezcan cada cuatro años junto con los cuadros, los funcionarios y las contraseñas del Wi-Fi oficial.
El clima en los Premios Fortuna combinó aplausos por la estabilización macroeconómica con una sensación menos festiva cuando la conversación aterrizó en ingresos, consumo e industria. Una especie de “está funcionando, pero todavía faltan varias piezas en la caja”, versión empresarial. Macri pidió más institucionalidad e infraestructura; Bullrich reclamó que los beneficios impositivos lleguen más allá de las grandes compañías; y varios hombres de negocios miraron el famoso “derrame” con la misma paciencia con la que uno mira una canilla que lleva horas prometiendo una gota.
Eduardo Elsztain eligió el optimismo, Ricardo Markous puso el foco en los dólares de la energía y Alberto Grimoldi recordó que Argentina alguna vez comparaba favorablemente su ingreso por habitante con Italia y España. El recorrido histórico dejó un efecto similar al de encontrar una foto antigua donde todos tenían más pelo: nadie niega que ocurrió, pero la discusión importante es cómo se llegó hasta acá.
Mientras tanto, el consumo ofrece sus propios indicadores, menos sofisticados pero bastante elocuentes: comienzo de mes fuerte y final en descenso. Alfredo Coto, con más de 80 años y 23.000 empleados como argumento contra cualquier tentación de retirarse, resumió su filosofía empresarial en **»Lo que quiero decir es siempre aquí para adelante”**. Entre balances, recuerdos históricos y advertencias sobre sostenibilidad, el empresariado parece haber encontrado un consenso transversal: estabilidad sí, pero sería apreciable que además aparezcan crecimiento, ventas y alguna certeza sobre cuánto dura esta vez el experimento.